Carlos Martín UrrizaSumar
Diputado
«En última instancia, lo que va a permitir esta proposición de ley y la encomienda que se hace al Gobierno es que la productividad se reparta mejor entre trabajadores y empresarios, y esto es muy importante. De momento, lo que hemos visto en las últimas décadas es un desequilibrio en el reparto de la productividad del trabajo a favor de los empresarios, mientras que los salarios han sufrido una fuerte devaluación. Permítanme que lo ilustre con algún dato. La devaluación salarial se inicia en el año 2008, cuando estalla la burbuja inmobiliaria, y a partir del año 2012 se profundiza esa devaluación salarial con la reforma laboral del Partido Popular, que se diseña exclusivamente para producir una devaluación interna, fundamentalmente de los salarios. Los salarios perdieron poder de compra entre el año 2008 y el año 2018, en esa década, mientras que en ese mismo periodo la productividad de cada trabajador aumentaba. A partir del año 2020-2021, los salarios han vuelto nuevamente a sufrir una devaluación, solo que en este caso el origen ha sido la crisis inflacionista. En cambio, en ese mismo periodo los beneficios han alcanzado récords históricos, y la razón ha sido la que ustedes conocen, que las empresas han trasladado todo el aumento de costes de materias primas y energías a precios finales y que cuando el coste de las materias primas y de la energía ha caído en los mercados internacionales los empresarios no han bajado los precios finales y se han mantenido rígidos a la baja. Este es el motivo de que nuestras empresas estén registrando beneficios históricos y, en cambio, que los salarios no estén participando de esas mejoras.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.