29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Teresa Jordà i RouraERC

Diputada

«Acabo, presidenta. Mirin, Esquerra Republicana de Catalunya fa a Europa el que diu aquí. Esquerra Republicana fa al Parlament de Catalunya el que diu aquí. I també el que diu al carrer. Nosaltres som transparents, nosaltres no enganyem. És més, Esquerra Republicana és qui obre les portes a esmenar allò que no serveix i que s'ha demostrat inútil per la pagesia. Aquest, senyories, és el pla A. I la notícia, com diria el meu company Gabriel Rufián, és que no hi ha pla B. O sí, senyors de VOX. El pla B és executar a la perfecció el pla A. Moltes gràcies. Buenas tardes a todas y a todos. Ya veo que al final todas las discusiones en esta tribuna, cuando hablamos de los payeses -un sector estratégico para nuestro país-, acaban derivando en ver quién tiene más payeses en sus filas, si el Partido Socialista o VOX. Muy patético, si me lo permiten. Hemos visto cómo el diputado de VOX, con mucha vehemencia, con una vehemencia un poco extraña y a doscientos de volumen, nos llevaba por enésima vez a otra moción en la Cámara Baja, con once puntos -no sé por qué once y no veintidós- y con su riguroso criterio de vamos a salvar y a proteger el campo español. Bueno. Once puntos, decía, no sé por qué no veintidós. Pero lo cierto es que han pasado más de once semanas ya desde las protestas y las reivindicaciones campesinas a lo largo y ancho del continente, y también en el Estado y en mi país, en Cataluña. De hecho, nunca, en ningún Parlamento, se había hablado tanto de campesinos. Sin temor a equivocarme, nunca antes se había adjetivado como tan estratégico al sector primario. Hasta estos últimos meses me atrevería a decir que nunca se había instrumentalizado tanto por parte de los populismos baratos, si me lo permiten, el oficio más antiguo del mundo. Hoy es 28 de mayo, a las puertas de las elecciones europeas, y todavía, señorías de VOX, hay quien cree que si estiramos el chicle del sufrimiento de un sector que se ahoga, todavía hay quien cree que criminalizar las políticas ambientales de un planeta sin capacidad de generar y regenerar sus propios recursos naturales, pues todavía hay quien cree que siguiendo votando en la Eurocámara acuerdos comerciales supercontraproducentes para nuestro sector -pues qué cinismo, señores de VOX-, como decía, todavía hay quien cree que sin proponer y sin trabajar políticas valientes que ataquen las raíces del problema, los productores y productoras de alimentos podrán salir adelante, igual que nuestra sociedad. Pues bien, esto no es así, esta no es la manera. Solo hay una manera, si me lo permiten, que creo que todos conocemos pero nadie aplica, para invertir esta situación, y me refiero a acompañar con mayúsculas y respetando a un campesinado que, a pesar de todo, está haciendo los deberes para dar una alimentación sostenible y de calidad. Para acompañarla y respetarla, que es lo que interesa, merece y que se está discutiendo desde hace más de once semanas en este hemiciclo, solo existe un plan, que pasa por prohibir que los agricultores vendan a pérdidas. ¿Estamos de acuerdo todos? Hay que sancionar los abusos de las grandes distribuidoras, también hay que simplificar los trámites burocráticos, flexibilizar las exigencias a los pequeños y medianos agricultores con una transición que sea justa y, a la vez, realista. También hay que fijar indicadores en los costes de producción, e inevitablemente pasa por evitar la competencia desleal, controlando las importaciones.»

Fragmento 4 de 6 de esta intervención.

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