Juan Antonio Valero MoralesSumar
Diputado
«Llama la atención que demonicen las políticas verdes y, sin embargo, no señalen al oligopolio de la agroindustria que está poniendo en la picota a la agricultura social y profesional. Llama la atención que no señalan a las grandes empresas que se están llevando el 80 % de las ayudas de la PAC. No señalan tampoco a los fondos de inversión que están acaparando tierras e impidiendo el relevo generacional. No señalan ustedes tampoco los excesivos márgenes de beneficios de los oligopolios de la agroindustria. No señalan ustedes tampoco esos tratados de libre comercio que sí han votado en Europa. (Aplausos). No señalan que el reparto del valor añadido en la cadena alimentaria es injusto; que las distribuidoras están llevándose el grueso de la tarta frente a los productores, y estos mismos productores están asfixiados porque les venden los insumos esas mismas distribuidoras a precios elevados, mientras los fondos buitre sobrevuelan sus tierras. ¡Por qué será que no señalan al oligopolio de la agroindustria! Pues no lo señalan. Y demonizan las políticas verdes por una característica de la ultraderecha, y es que la ultraderecha es experta en desviar la atención de las causas reales de los problemas porque no pretende resolverlos, sino sacar tajada. La ultraderecha dice que va contra las élites globalistas, contra los burócratas de Bruselas, contra la Agenda 2030, y seguro que también contra los Teletubbies, pero lo cierto y verdad es que la ultraderecha sois los manijeros del cortijo neoliberal (aplausos); los maniceros junto a Meloni, Orbán, Milei, esa internacional reaccionaria a la que ustedes gratamente se suman. La ultraderecha que se disfraza de radical, pero defiende el statu quo, porque sus medidas para el campo andaluz, para el campo español, reproducen las dinámicas de poder, las relaciones desiguales de poder en el campo en favor de la agroindustria. Dicen que han venido a combatir a las élites, pero defienden al oligopolio de la agroindustria. Esto es así porque ustedes entienden el campo como lo entendían los señoritos. El señorito no sabía cómo funcionaba el campo; el señorito era el dueño del campo y de lo que sabía era de extender el brazo, estirar la mano y pedir beneficios. Pero los agricultores sí entienden cómo funciona el campo, y los agricultores sí saben que hay que adaptarse a la crisis climática para que sobreviva la agricultura.»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.