Diputado
«Gracias. A la mierda. Se pueden ir a la mierda todos. (Rumores). Esto no lo he dicho yo. Esto lo ha dicho la vicepresidenta del Gobierno esta mañana mientras el líder de la oposición contestaba al presidente del Gobierno. (Aplausos). ¡Qué nivel! ¡Qué vergüenza! ¡Qué bochorno! (La señora Muñoz de la Iglesia: ¡Qué vergüenza! ¡El fango!). En un Gobierno serio, una vicepresidenta, por menos, dimitiría, señora Díaz; por menos, dimitiría. Permítame que me centre ahora, presidenta, en la pregunta. Señor Torres, buenos días. Vuelvo a preguntarle por lo mismo, y creo que tendré ocasión de hacerlo próximamente en la comisión de investigación. Usted, siendo presidente del Gobierno de Canarias, fue el máximo cliente autonómico de la trama del Partido Socialista, a la que pagó, pese a colarle mercancía averiada, hasta 12 millones de euros. Y usted, señora Armengol, que tenía que haber dimitido hace tiempo, fue la avalista de la trama. Usted mintió, y por eso va a tener que ir al Senado a dar todas las explicaciones que no dio en el Congreso. Por tanto, estamos ante la avalista de la trama, la que abrió las puertas a la trama, y el mayor cliente de la trama, el señor Torres. Los dos tenéis a la Guardia Civil, a la Audiencia Nacional y a la Fiscalía Europea pisándoos los talones. (Rumores). Y los dos tenéis una característica. A usted (señalando hacia el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática) y a usted (señalando hacia la Presidencia) su partido, el Partido Socialista, los esconde. (Protestas).»
Fragmento 1 de 2 de esta intervención.