Alberto Catalán HiguerasUPN
Diputado
«Gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenos días. Señores del PSOE y del Gobierno, ¿de verdad merece la pena humillar al Estado de derecho, la Constitución y la democracia? ¿De verdad merece la pena romper el principio de igualdad de todos los españoles ante la ley? ¿De verdad merece la pena dividir el país y enfrentarlo por aceptar el chantaje del secesionismo y borrar el golpe de Estado del año 2017? Señores del PSOE y del Gobierno, es una perversión que sean los delincuentes los que redactan las leyes que les van a beneficiar. Es inaceptable que se quiera hacer una ley de esta naturaleza, teniendo en cuenta que una parte muy importante de los españoles y de los representantes del pueblo español está en contra. Es también una aberración desde el punto de vista político, judicial y legal que se vulneren el ordenamiento jurídico español y también el de la Unión Europea en cuestiones referidas incluso a la lucha contra el fraude y el terrorismo. Señores del Partido Socialista y del Gobierno, esta ley agrava la convivencia en el resto del país y es un perjuicio para la salud de la democracia. Lo ha dicho Javier Lambán, que también ha manifestado que él no podría votar esta ley afirmativamente, porque incurriría en una insoportable deslealtad consigo mismo, ya que entraría en contradicción flagrante con sus convicciones políticas y éticas, y porque tiene el convencimiento de que no prestaría ningún servicio ni a su partido ni a su país. Es el único dirigente socialista que ha sido capaz de pasar de las palabras a los hechos y evidenciar que no merece la pena. Otros destacados socialistas también se han plantado. La respuesta del sanchismo: el desprecio. Todos ellos, junto con la mayoría de los españoles que creemos, amparamos y respetamos la Constitución española y el Estado de derecho, tenemos muy claro, y hoy lo tenemos que volver a decir alto y claro, que no merece la pena. Señores del Partido Socialista y del Gobierno, Judas traicionó sus principios por treinta monedas (rumores); ustedes, por mantenerse en el poder a cualquier precio. Muchas gracias. (Prolongados aplausos).»