Diputado
«Muchas gracias. Gracias, señora presidenta. Señoras y señores diputados, yo no voy a llamar neofascista ni filonazi a nadie (aplausos), vengo a hablar sosegadamente a los españoles. Ustedes (señalando hacia los escaños del Grupo Parlamentario Socialista) y nosotros aplicamos el artículo 155 de la Constitución. Por eso, procede preguntarnos cuánto valemos los españoles para el candidato Sánchez. Ya lo sabemos: siete votos. Los siete votos que necesitaba para ser presidente tras perder las elecciones. ¿Cuánto vale la Presidencia del Gobierno para él? También conocemos la respuesta: lo que le pidan. Pero la pregunta aún abierta es cuánto vale la impunidad. ¿Cuánto vale no tener que responder ante los tribunales? ¿Cuánto vale no tener que pagar ni con cárcel ni con multas la presunta comisión de delitos? Señorías, si alguien cogiese fondos del Estado y se los diese a una serie de políticos a cambio de que lo hagan presidente todos diríamos que eso es corrupción. (Aplausos). Pero si Pedro Sánchez cambia la ley al dictado de quien la infringe, les borra los delitos a una serie de políticos a cambio de estar en el escaño de presidente, entonces ¿qué es? No, no se atrevan a llamarle convivencia, no se rían de la gente. (Aplausos). Allá ustedes y lo que les queda de conciencia, pero no pretendan lavar el cerebro de los españoles. Lo que hoy va a hacer efectivo el Congreso de los Diputados es un intercambio de poder a cambio de privilegios. Es un intercambio de poder a cambio de impunidad. Es un intercambio de poder a cambio de poder: yo te otorgo privilegios personales y tú me das la Presidencia. Eso es todo. Pueden maquillarlo con el eufemismo que les diga el departamento de publicidad de turno, tener los altavoces mediáticos que ustedes quieran, agarrarse al resultado de unas autonómicas -obviando otras- y olvidando también que el criterio sirve, el de todos los españoles. Pueden hablar de derecha, de ultraderecha, de fachas, de Franco. Pueden decir una y otra vez: y tú más. Si quieren, pueden remontarse al Pleistoceno, pero hay una realidad que no cambia: ustedes han mentido a los españoles (aplausos) porque prometieron no hacer esto. Están convirtiendo a la mayoría en ciudadanos de segunda, y el trueque que aquí están perpetrando sí, solo tiene un nombre, lo hemos dicho desde el principio: corrupción política. Sí, señorías. Para llegar a la Moncloa, Sánchez se ha apoyado en la corrupción política de este cambalache. Así que a nadie le puede extrañar ahora que aflore otro gran éxito de esta legislatura exactamente con el mismo patrón. No puede extrañar que se esté investigando por presunta corrupción en la Moncloa ni que haya mentido, ni que sienta que él y los suyos gozan de total impunidad para pasar por encima de cualquier ley y de la mínima ética que debería tener quien ostenta el honor de presidir el Gobierno de España. Insisto, el mismo patrón: corrupción y mentira. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.