Diputado
«Señorías, en los últimos meses hemos dado dentro y fuera de este hemiciclo argumentos de todo tipo en contra de esta ley. Lo hemos hecho desde el partido mayoritario en todas las instituciones. Lo han hecho juristas, magistrados, abogados, fiscales y jueces. El Senado, a través del veto. Los letrados del Senado en un informe que detecta hasta dieciséis tachas de ilegalidad. Hasta cinco minutos después de las elecciones generales, incluso ustedes, el Partido Socialista, ofrecía argumentos contra la amnistía. En este tiempo también hemos escuchado al independentismo jactarse de haber llegado a este punto. Lo hemos vuelto a escuchar reírse de que Sánchez haya aceptado que todos los españoles les tengamos que pedir perdón a través de esta ley por el golpe que ellos solitos dieron. Asimismo, hemos asistido a la metamorfosis de todos los diputados socialistas obedeciendo al amo que les paga sin rechistar. Efectivamente, señora Nogueras, hoy es el día de su victoria. El 1,6 % de los españoles ha ganado al resto. ¿Sabe por qué? Por la ambición de un solo hombre. (Aplausos). ¿Saben a quién no hemos escuchado nunca aquí? Sí, claro que lo saben, pregunten por qué quien les obliga a votar esta ley nunca ha salido a dar la cara a esta tribuna para defenderla. (Continúan los aplausos.-Varios señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡Muy bien!). Y pregúntense de paso por qué tampoco se atreve a someterla al conjunto de los españoles. Si tan buena es la ley de amnistía, retírenla, inclúyanla en su programa electoral, presuman en toda España de ella, convoquen a la gente, háganlo a lo grande. Convoquen elecciones y escuchemos a todos los españoles qué opinan de este fraude electoral. (Aplausos). Claro, no se atreven. No se atreven porque saben perfectamente que no cuentan con el aval suficiente, ni jurídico ni social ni moral.»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.