María Jesús Moro AlmarazPP
Diputada
«Si siguen sin creernos, sin creer a los comerciantes, a los jueces o a los abogados, escuchen, señores socialistas, al alcalde de Barcelona, al señor Collboni. El señor Collboni viene reclamando, como ya lo hacíamos nosotros antes que él y nos votaban en contra, reformas legislativas para luchar contra los hurtos multirreincidentes desde que tomó posesión de la alcaldía. Recientemente ha dado un paso más y, tras apoyar propuestas formuladas por el Colegio de la Abogacía de Barcelona en la dirección de nuestra propuesta, ha creado una comisión de estudio para las reformas legislativas que hay que abordar. Claro, cuando uno tiene que gestionar y en la ciudad desaparecen los medios de vida o los acontecimientos deportivos internacionales con grandes concentraciones se van a lugares más seguros, ¡ay, amigos!, entonces ya no es una cosa del Partido Popular, es una cosa del alcalde socialista de Barcelona. (Aplausos). Han sido varios los intentos de legislar. El último, la modificación de 2022 por una transacción aprovechando una tramitación legal ajena, pero dejó nuevas brechas que han convertido en papel mojado esa reforma. Como sabemos, la sentencia de 28 de junio de 2017 del Tribunal Supremo dejó de facto en papel mojado la reforma de 2015 por dos razones: la imposibilidad de considerar los antecedentes penales por delito leve, mientras no se modifique el Código Penal para aplicarlos al tipo agravado de multirreincidencia, y por la desproporción punitiva. Claro, el párrafo que se incorporó bienintencionadamente en el año 2022 lo único que ha hecho es complicar de nuevo esta cuestión con un nuevo requisito y una confusión entre los elementos propios del delito continuado del artículo 74 del Código Penal y la multirreincidencia. Por eso, tanto el instituto catalán I+Dret como el ICAB y AEKO con distintas fórmulas coinciden en que hay que eliminar este requisito porque no hay manera de luchar con este requisito ni con todos los jueces del mundo. La decana de Barcelona pide más jueces y son necesarios más jueces, pero, señorías, no habrá jueces en el mundo y costes en el mundo que podamos soportar para que después se vayan de rositas los delincuentes. (Aplausos).»
Fragmento 4 de 6 de esta intervención.