29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Jordi Salvador i DuchERC

Diputado

«Estamos de acuerdo con ustedes en que los poderes públicos tienen la obligación de promover y proteger los derechos de los menores. Por eso en Cataluña -a veces se olvidan- tenemos competencias sobre temas de infancia y juventud y hemos hecho muchas leyes en este sentido. Estamos dispuestos a cooperar y siempre votaremos a favor de todo lo que beneficie a las personas y a otros pueblos del Estado, pero es que nosotros ya lo estamos haciendo, les llevamos un poco de ventaja, como huelga decir. Hay que adaptarse, no añorar un pasado y mantener al niño o la niña en una burbuja fiscalizada constantemente. Lo que tenemos que reclamar quizá es un concepto nuevo, el derecho a no ser obligados a ser analógicos. No podemos ir contra el futuro y lo que es el presente. Los niños y las niñas tienen derecho a desarrollarse en territorios digitales y a poder disfrutar de dimensiones no digitales de la vida. La vida fuera de las redes y en las redes tiene que ser compatible. Ahora bien -y he aquí lo importante-, el derecho digital tiene que ser compatible con un derecho a navegar sin riesgo. Esto sí que es importante, sería el meollo de la cuestión en la próxima ley de protección de menores en este sentido. Los niños y las niñas tienen derecho a adquirir competencias que permitan un uso seguro de la tecnología para aprender y adaptarse a los cambios. Todos los avances científicos y tecnológicos siempre tienen una doble vertiente: pueden llevar al bien y también al mal. La energía nuclear puede servir para hacer la bomba atómica, pero también para hacer rayos X. Y con esto sucede exactamente lo mismo. Así pues, derecho a navegar con seguridad, a expresarse en las dimensiones digitales. Los niños y las niñas tienen derecho a pensar, a crear y a expresarse en los temas digitales, tienen derecho a comunidades virtuales saludables, a aprender de la ciudadanía digital, a aprovechar todo lo bueno del entorno digital, pero también debemos proteger a los niños y las niñas del derecho al mercado. En el fondo, el problema no es la tecnología, sino que vivimos en un sistema económico, en una condición humana que utiliza cualquier tema para acceder a mercadería o beneficio. He ahí el problema, ese beneficio del mercado sin regulación, y hay que regular este tema. El problema no es la infancia ni la adolescencia ni la tecnología, sino un mundo adulto deshumanizado, que puede llevar a cabo prácticas como estas, que hacen daño a la infancia.»

Fragmento 5 de 6 de esta intervención.

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