Carlos Flores JuberíasVox
Diputado
«La señora Díaz hace gala exactamente de las mismas habilidades -suscitar el sonrojo de sus amigos, suscitar la carcajada de sus adversarios- cuando se lanza en la arena de la política exterior que cuando brega en la política interior. En aquella ocasión -sus señorías lo recordarán-, la señora Díaz consumió sus dos turnos de palabra dedicando el primero a contestar mis argumentos y el segundo a explicarme por qué no me iba a contestar. Lo que hizo no me sorprendió, cuando uno interpela a un dirigente político acerca de la incoherencia entre sus palabras y sus actos y en su respuesta se revela la incoherencia entre sus palabras y sus actos, uno se va a casa con la satisfacción del deber cumplido, pero un poco sí me incomodó. Me quedé con la sensación de que la señora Díaz tenía algo personal contra mí o quizás algo contra mi grupo. Sin embargo, su ausencia en esta sesión de hoy, en la que no solo mi grupo, sino todos los demás grupos de la Cámara van a tener la oportunidad de interesarse por su gestión, me revela que lo que en realidad le incomoda a la señora Díaz es el Parlamento como institución y el parlamentarismo como práctica. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.