Jordi Salvador i DuchERC
Diputado
«Como decía antes, señoras y señores, no seguir adelante con esta ley significa permitir una forma moderna de esclavitud que afecta a miles de personas en nuestros respectivos pueblos y naciones. En segundo lugar, si no se vota por convicciones democráticas y humanitarias, hagámoslo por motivos económicos. Se ha demostrado que la regularización beneficia no tan solo a los inmigrantes en situación irregular, sino también a la economía y la sociedad receptora. Nuestros países estarían parados hoy mismo sin la inmigración que ha llegado a este país, incluso con algunas regularizaciones exprés, como decía, realizadas por los grandes partidos de esta Cámara. Una regularización exprés aumentaría inmediatamente las contribuciones a la Seguridad Social, a Hacienda y a la fiscalidad pública e impulsaría una actividad económica legal. En tercer lugar, no podemos olvidar la contribución de los inmigrantes a la riqueza cultural y social de nuestros países. La diversidad es un valor positivo que enriquece a nuestras respectivas naciones y culturas. Los que estamos aquí no seríamos lo mismo sin la inmigración, nada sería lo mismo, ni Cataluña sería lo mismo sin la inmigración, incluso diría que la inmigración es una bendición para los países que tienen la suerte de recibir inmigrantes, no la desgracia de tener que irse por no tener un futuro en su propio país. Todos somos fruto del mestizaje cultural, no hay nadie que se escape de ello. Si no, revisemos los apellidos. Hoy en día se da un racismo cultural que sustituye al racismo biológico, pero es lo mismo, tiene el mismo objetivo, que es diferenciar a las personas, hacer que unas sean mejores que las otras. Hay que pensar que todos somos iguales por el color de la piel; ahora dicen que son iguales por su cultura, como si la cultura fuera incrustada, hipodérmica, y ya no existiera la individualidad. Hay grandes colectivos que merecen, tan solo por ser de una determinada cultura, ser perseguidos o vigilados o son sospechosos de la maldad. La maldad no conoce culturas, señoras y señores.»
Fragmento 7 de 8 de esta intervención.