Alberto Ibáñez MezquitaSumar
Diputado
«Señorías, hoy, en la rueda de hámster en la que se ha convertido nuestra jornada, de gente corriendo de un lado para otro o para ningún lado, es imposible tener vínculos y tejer redes, ni con Mohamed ni con María ni con Pere. Y es por esto por lo que es fundamental reducir la jornada laboral (aplausos), cerrar los domingos los centros comerciales y continuar mejorando los salarios. Pero más importante todavía es tener espacios comunes, y no puede haber espacios comunes cuando venden nuestra casa para ser sustituida por un apartamento turístico donde no va a haber vínculo. Es que ni siquiera va a haber un buenos días o un bona nit cuando nos tropecemos con los turistas en las escaleras. No va a haber vínculo ni espacio cuando el bloque de pisos de nuestros padres sea vendido a un fondo buitre para hacer especulación y no haya viviendas. Y tanto que les preocupa lo extranjero, les diré que la problemática, señorías, está en los fondos buitre extranjeros, que siguen comprando casas en nuestros barrios. Es ahí cuando nace la rabia, cuando nace el odio, cuando nace la soledad. Y es que la meritocracia es un canto de sirena que nos expulsa de la ciudad, de la civilización y nos hace creer que solos podemos, pero que también cuando no podemos es nuestra culpa. Por eso este decreto es en parte una herramienta para decirle a la gente que no es una cuestión individual y que es el Estado quien debe protegerles cuando se caen. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.