29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Marta González VázquezPP

Diputada

«Buenas tardes, señorías. Hace tan solo seis días, el 11 de junio, dos hombres pertenecientes a una organización por los derechos de los animales llamada Animal Rising vandalizaron el retrato rojo del rey Carlos III de Inglaterra, obra del artista Jonathan Yeo, expuesto en una galería de Londres. Cubrieron el rostro del monarca con un póster de un personaje de cómic en protesta por determinadas acciones de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales. El día 1 de este mismo mes, se detuvo a una activista en París tras pegar un cartel rojo adhesivo sobre el cristal de la obra Campo de amapolas, de Claude Monet, en el Museo de Orsay. El 4 de marzo pasado, varios activistas atacaron El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli, en la Galería Uffizi, en Florencia. Ya habían acudido a atacar también La primavera, otra obra icónica del mismo artista, sobre la que pegaron fotografías de los daños causados en ciudades toscanas por las inundaciones y pegaron sus manos al marco del cuadro en la misma Galería Uffizi, en Florencia, desplegando una pancarta en la que se leía: 'No gas, no carbon'. Este tipo de actos tuvieron un gran impacto en 2022 y continúan, desde esta fecha, afectando a las obras pictóricas más relevantes e icónicas de la historia del arte. En 2022 fueron muchas las pinturas sobresalientes que fueron atacadas. La Gioconda, en el Louvre. En 2022 un hombre, disfrazado de anciana en silla de ruedas, se levantó de la silla para lanzar una tarta a La Gioconda mientras gritaba proclamas. En enero de 2024, dos personas arrojaron sopa, durante casi dos minutos, sobre los cristales blindados reclamando una alimentación sana y sostenible. (Muestra una fotografía). En la National Gallery de Londres, cubrieron el cuadro El carro de heno, de John Constable, con una imagen distópica del mismo paisaje y, luego, pegaron sus manos al marco. La pintura sufrió daños menores en el marco y en el barniz y el cuadro fue retirado para su restauración. En la National Gallery de Victoria, Australia, dos personas pegaron sus manos al cuadro Masacre en Corea, de Picasso, en una exposición sobre el pintor español. El cuadro sufrió algunos desperfectos. Igualmente, dos mujeres arrojaron sopa de tomate sobre Los girasoles, de Van Gogh, en la National Gallery de Londres, y, después, se pegaron a la pared. (Muestra una fotografía). En un vídeo difundido en redes sociales, una de las autoras dice que practicó toda la noche en el baño de su casa para ser más eficaz en el ataque. Otras dos personas lanzaron puré de patatas contra el cuadro Los almiares, de Claude Monnet, propiedad del Museo Barberini, en Berlín. La directora del museo se mostró aliviada de que la pintura no hubiese sido dañada, pero también manifestó su gran preocupación por los medios con los que estos activistas quieren dar peso y, sobre todo, publicidad a sus demandas. Finalmente, La joven de la perla, de Vermeer de Delft, fue vandalizada en el Museo Mauritshuis de La Haya en octubre de 2022. Uno de los hombres intentó pegarse la cabeza con pegamento a la obra cubierta por un cristal protector, mientras el otro le arrojaba un líquido rojo y se pegaba a la pared. Afortunadamente, la obra no sufrió daños. También hay ejemplos de esta nueva forma de protestas de carácter fundamentalmente publicitario en nuestro país. En noviembre de 2022, en el Museo Egipcio de Barcelona varias personas rociaron con mermelada y un líquido que simulaba petróleo una vitrina que contiene un sarcófago de dos mil setecientos años de antigüedad con una momia en su interior. (Muestra una fotografía). El 5 de noviembre de 2022, dos activistas se pegaron a los marcos de los cuadros La maja desnuda y La maja vestida, de Francisco de Goya, en el Museo del Prado (muestra una fotografía), donde fueron detenidos y acusados de un delito contra el patrimonio. Las mismas personas que en noviembre se habían pegado a los marcos de las majas intentaron hacer lo mismo en esta misma tribuna del Congreso para pegarse a ella. (Muestra una fotografía). Accedieron al hemiciclo como parte de una visita guiada y, afortunadamente, no se produjeron daños porque no culminaron su acción. En marzo de 2023 mancharon con pintura roja la fachada del Congreso. (Muestra una fotografía). En este caso, eran una decena de personas. Un año antes esas mismas personas habían mezclado agua y remolacha para crear un líquido similar a la sangre y teñir también la fachada del Congreso. Se les imputó un delito contra el patrimonio histórico y se les reclamó una indemnización. La limpieza costó al presupuesto del Congreso 2592 euros. El 6 de noviembre de 2023 un nuevo ataque ocupaba las portadas de los diarios contra La Venus del espejo, de Diego Velázquez. (Muestra una fotografía). En este caso el modus operandi del grupo de vándalos fue un poco más violento, rompieron a martillazos el cristal de seguridad del cuadro. La obra de Velázquez sufrió daños leves en su superficie y fue retirada temporalmente de la exposición para su restauración.»

Fragmento 1 de 4 de esta intervención.

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