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29N · faltan 25 días

Marta González VázquezPP

Diputada

«Durante siglos, señorías, el arte ha servido como medio preferente para expresar nuestra humanidad, los sentimientos que nos definen como seres humanos, las emociones y percepciones del mundo que nos rodea. Desde las pinturas rupestres en las cuevas de Altamira hasta la pintura contemporánea de Miquel Barceló, el arte y muy especialmente la pintura y la escultura son el espejo más perfecto de los muchos siglos de historia, de las ideas, de las creencias y de las formas de vida. Han sido muchos los atentados cometidos contra diferentes obras artísticas icónicas en la historia, pero en los últimos años se han intensificado, con características diferentes a los ataques anteriores, para los que las legislaciones de los diferentes países y, entre ellos, el nuestro, no están preparadas. Ante el temor a un fenómeno que se multiplica y que aún puede ser más grave, noventa y dos directores de museos, entre los que se encontraban el del Prado, el del Museo Guggenheim de Bilbao, el del Thyssen-Bornemisza, el del Louvre, el del Centro Pompidou, el del MoMA de Nueva York o el Museo Británico, firmaron una carta en la que expresaron su preocupación por este fenómeno; cito textualmente: 'Los activistas responsables de estos ataques subestiman la fragilidad de estas irreemplazables obras del patrimonio cultural mundial, que deben ser conservadas'. De la misma manera, el ICOM, el Consejo Internacional de Museos, se ha unido a la calificación de todos estos hechos como vandalismo artístico, resaltando la fragilidad de las obras de arte, que son patrimonio de comunidades enteras y de la humanidad en su conjunto. El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, subrayó -y cito textualmente- que existen formas bastante más inteligentes para defender causas nobles. Estos ataques se preparan como un mero espectáculo en busca de notoriedad en contra del cambio climático o de cualquier otro fin, pero convierten esos objetivos en una farsa, un mero espectáculo que puede, en cambio, tener graves consecuencias para la conservación de esas obras artísticas irreemplazables.»

Fragmento 2 de 4 de esta intervención.

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