Marta González VázquezPP
Diputada
«Aunque la mayoría de estos vándalos se quedan a centímetros del daño a la obra de arte, lo cierto es que el riesgo es extremo. Algunos museos, mediante la interposición de una denuncia, han pedido contraprestaciones económicas a los manifestantes por los daños causados, otros en cambio no han reportado daños y no se ha denunciado, pero todos los museos mundiales han tenido que intensificar sus medidas de protección, duplicando en algunos casos los gastos de seguridad y reforzando la vigilancia sobre visitantes y también en las salas. Se han visto obligados a modificar los protocolos de seguridad sobre los visitantes, antes limitados a impedir el acceso portando objetos metálicos. Ahora las búsquedas deben ampliarse a identificar líquidos, pegamento u otras sustancias susceptibles de ser utilizadas en estos ataques. Gracias a este refuerzo de las medidas de seguridad, se evitaron actos de vandalismo, por ejemplo, contra el icónico El grito, de Edvard Munch, o contra uno de los autorretratos del Vincent van Gogh. Algunos museos valoran ahora incluso la prohibición de entrar en sus recintos con cámaras de vídeo o teléfonos móviles para impedir la grabación de estos hechos vandálicos, porque el mayor interés para la realización de esos ataques es precisamente su difusión en redes sociales y no otro.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.