29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Alberto Asarta CuevasVox

Diputado

«Desde la invasión pacífica del territorio hasta la fecha, España ha sido potencia administradora y se han producido varios intentos, fallidos todos, para encontrar algún acuerdo que permita al pueblo saharaui vivir en paz y con garantías de seguridad. Por la Resolución 690 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, de 29 de abril de 1991, se creó la MINURSO, la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental, y se estableció -esto es importante- un periodo de transición para preparar la celebración de un referéndum en el que el pueblo saharaui eligiera entre la independencia y la integración con Marruecos. Han transcurrido treinta y tres años y ese referéndum no se ha celebrado, quizá por la intención de Marruecos de poblar el territorio saharaui con ciudadanos marroquíes hasta alcanzar un censo favorable para sus intereses. Es evidente, pues, que es falso que para Marruecos sea muy importante encontrar una solución aceptable para la cuestión del Sáhara Occidental en el marco de las Naciones Unidas. La neutralidad e imparcialidad de España en el asunto comienza a dar un giro a partir del conocido como caso Ghali, líder del Frente Polisario, cuya entrada ilegal en España en el mes de abril de 2021 fue detectada por los servicios de inteligencia marroquíes, convirtiéndose en un escándalo y creando un serio conflicto diplomático con Marruecos, que provocó tres cosas. Primero, el cese de la ministra González Laya, amenazando con llegar más arriba, incluso al propio presidente del Gobierno. Segundo, la retirada de la embajadora marroquí de España. Y tercero, un mes más tarde, la invasión de Ceuta por más de diez mil inmigrantes irregulares e ilegales orquestada por las autoridades marroquíes. ¿Recuerdan esto último? Pues es el mismo procedimiento que utilizaron con la Marcha Verde en 1975. Once meses después, el 18 de marzo de 2022, el Gobierno español anuncia de manera sorpresiva su respaldo a la propuesta del Reino de Marruecos sobre el territorio del Sáhara Occidental. El Ejecutivo definió el plan marroquí como -y abro comillas- 'la base más seria, realista y creíble para zanjar el conflicto'. Esta decisión personal, unilateral, arbitraria y falta de transparencia de Pedro Sánchez, comunicada a través de una carta publicada por la Casa Real marroquí, modifica la posición histórica de España respecto al Sáhara Occidental, eludiendo a su majestad el Rey, al resto de su propio Gobierno e incluso la posición de su propio partido, y, lo que es más grave, evitando todo debate parlamentario, lo cual no es aceptable, pues, como saben, la política exterior es una política de Estado y, por lo tanto, necesita de consenso, especialmente con los principales partidos de la oposición. Este cambio de postura con respecto al Sáhara Occidental trajo como daño colateral la protesta de Argelia y sus condiciones con respecto al gas, con lo que estaba cayendo en aquellos momentos; hablamos del año 2022. En fin, una política exterior de despropósitos en relación con nuestro vecino, Marruecos, y todo ello sin contar todavía con las implicaciones del caso Pegasus.»

Fragmento 2 de 4 de esta intervención.

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