29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Pilar Calvo GómezJunts

Diputada

«Sí, los independentistas somos un grupo objetivamente identificable, una minoría nacional dentro de un Estado que sigue llamándonos 'a por ellos' cada vez que reclamamos nuestros derechos. El nivel de odio que sufrimos es inversamente proporcional a nuestra capacidad de reafirmar nuestra identidad o de defender nuestra lengua, y se dispara cada vez que alguien anuncia un trato singular para Cataluña, una Cataluña diversa -recordémoslo-, formada con un 70 % de personas que no tienen origen catalán y que seguramente, seguramente, tiene el mismo origen que los que nos gritan 'a por ellos'. Para eso es importante que este término de grupos identificables esté en la ley de amnistía, porque el independentismo ha sufrido un delito de odio continuo que no termina con la publicación de esta ley en el BOE, como hemos visto, porque los que mandan en el Estado profundo saben muy bien cómo mover las masas desde los medios y las redes sociales para seguir falseando la información, manipulando la opinión, vulnerando el derecho a la verdad. Saben aún mejor cómo mover a los fiscales del Supremo para, desde su odio, intentar impedir la aplicación de la ley de amnistía. Decía el magistrado Martín Pallín el otro día que lo que está ocurriendo es un escándalo inédito en la historia de la judicatura y también denunciaba cómo tergiversan el texto de la sentencia firme del Tribunal Supremo para justificar su rebelión. No hay fondos europeos implicados en el referéndum, tal como prueba la sentencia, ni hay ánimo de lucro personal. Los que querían aplicar la rebelión a los presos políticos del 1 de octubre son ahora los rebeldes, pero, mira por dónde, ahora esta vez se han quedado sin causa procesal y, como decía nuestro secretario general, Jordi Turull, hace un rato, que les vaya bonito, pero si lo intentan es porque se saben fuertes. Y esta fortaleza la han descubierto ahora los socialistas. Ahora se dan cuenta de que ellos solo son los inquilinos en el Gobierno, pero que el Estado profundo tiene otro amo. El odio al independentismo catalán es una especie de algoritmo que lleva más de cuarenta años instalado en el software del Estado español y que no es nada más que la actualización 4.0 de la catalanofobia que impera en España desde hace siglos. Ha sido hablar de la financiación singular para Cataluña, que es una cuestión de simple justicia fiscal, y se ha desencadenado un nuevo ataque coordinado y plural contra los catalanes. Tristemente, también por parte de algunos que en la izquierda dicen defender los derechos de las personas y la justicia social. ¡Quién le ha visto y quién le ve, señor Baldoví! Da igual si en Cataluña ya no podemos soportar un déficit fiscal de más de 20 000 millones cada año que tiene contra las cuerdas a nuestra sanidad y las prestaciones a los más vulnerables.»

Fragmento 6 de 7 de esta intervención.

¿Algo mal atribuido o clasificado? Envía una corrección.