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29N · faltan 24 días

Esther Gil de Reboleño LastortresSumar

Diputada

«Aquí está mi cara / Hablo por mi diferencia / Defiendo lo que soy / Y no soy tan rara / Me apesta la injusticia. Hoy he querido empezar mi intervención con esta cita aludiendo al escritor y activista LGTBIQ+ chileno, Pedro Lemebel, en su Manifiesto. Al igual que Pedro, yo siento miedo y he sentido miedo. Seguro que muchas de las personas que están hoy aquí sentadas han sentido miedo alguna vez en su vida. Es algo inherente al ser humano. La violencia me entristece y, en los últimos tiempos, parece que la política, por parte de algunos, se ha convertido en eso: violencia discursiva sin más intención que la de generar malestar, enfrentamiento y odio. ¿Por qué tanto odio, señorías? ¿Por qué se refugian de ese miedo con la violencia al diferente? ¿No tienen más herramientas a las que acudir? Me gustaría entenderles, pero no puedo. Debe ser doloroso sentir tanto miedo y tanto odio en su interior. (Aplausos). Pero no se preocupen porque aquí estamos nosotras para enfrentar con ternura ese miedo y ese odio a la diferencia, señorías de la derecha y de la ultraderecha, porque hoy, desde esta posición de privilegio y para contrarrestar tanto resquemor, me gustaría hacer un alegato a favor de la ternura; ternura como herramienta de progreso y justicia social; una ternura que nos permita ser críticas, pero amorosas, al mismo tiempo, con nuestras palabras y posicionamientos; una ternura que transite entre los consensos y los disensos de los diferentes espacios políticos sin necesidad de menospreciar o de insultar para generar debate desde lo constructivo, lo sosegado y la calma, para mirar a los ojos de quienes pretenden negar la evidencia, para ver que somos una sociedad diversa donde la gente ama a quien quiera más, donde la gente tiene derecho a ser quien quiere, donde la gente tenga los mismos derechos sin importar su procedencia, raza, etnia, género u orientación sexual. (Aplausos). Queremos todo eso sin tener miedo a que la respuesta sea la violencia.»

Fragmento 1 de 3 de esta intervención.

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