Josep Maria CrusetJunts
Diputado
«¿Debemos actuar en aquellas cuestiones que en algunos destinos turísticos son un problema? Por supuesto que sí. ¿Debemos transformar el turismo para que sea una actividad sostenible a nivel medioambiental? Sin duda. ¿Hay que habilitar que el turismo sea compatible con la vida cotidiana de los residentes? Por supuesto. ¿Debemos incentivar la actividad turística y encajarla con el desarrollo, no obstante, de otros sectores económicos? Por supuesto que sí. Pero para poder incidir en todos estos aspectos y resolver las externalidades negativas que puede causar el turismo, primero debemos aceptar cuán clave es el sector para nuestro país. En Cataluña recibimos la visita anual de 38 millones de turistas, que generan 26 000 millones de euros en ingresos, lo que implica que el turismo representa un 12 % del producto interior bruto de Cataluña y da trabajo a 475 000 personas, lo que equivale al 13 % del total de personas empleadas. Por lo tanto, sin duda alguna, el turismo es uno de los pilares fundamentales de nuestra economía y debemos intervenir para facilitar la transformación que mencionaba antes, pero dicha transformación no se va a alcanzar con una acusación demagógica del sector alejada de la realidad, porque algunos nos tienen acostumbrados a un proceso de criminalización constante del hecho de hacer turismo sin preocuparse por los daños que ello causa en un sector clave para muchísimas familias de nuestro país, a menudo criminalizando el turismo con una mano mientras que con la otra actualizan su Instagram con fotografías de ellos mismos viajando. Son los mismos que a menudo se quejan de un tipo de turismo que ellos mismos han propiciado al desarrollar unos modelos de ciudad en los que el desorden, el incumplimiento de las normas, la expulsión del turismo de calidad y la pérdida de identidad de los vecinos de toda la vida han estado en el orden del día por culpa de sus políticas.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.