Yolanda Díaz PérezSumar
Vicepresidenta Segunda y Ministra de Trabajo y Economía Social
«Finalmente, es una norma que incluye otras reformas importantes. La primera de ellas, la del artículo 84 del Estatuto de los Trabajadores, con la mejora de los marcos autonómicos de relaciones laborales, al dejar en manos de los interlocutores sociales su activación y siendo así completamente respetuosa con la autonomía de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas, e incorporando además el importante añadido que obliga a que estos marcos autonómicos siempre sean en beneficio de los y las trabajadoras (aplausos), es decir, que se les aplique el convenio más favorable. Además, se introduce en el Estatuto de los Trabajadores una ostensible mejora de la representación laboral de las personas artistas, muestra, una vez más, del compromiso del Ministerio de Cultura con un estatuto del artista que permita la creación con derechos y del compromiso ineludible de este Gobierno con quienes contribuyen a nuestro pensamiento, a nuestro entretenimiento y, en definitiva, a conformar nuestra más valiosa identidad. (Aplausos). Termino ya, señorías. La norma que hoy tienen ustedes la oportunidad de convalidar constituye un avance decisivo en la construcción de nuestro Estado social y afronta las necesidades sociales desde la única óptica posible en democracia, y para nosotros y nosotras la única óptica posible es la de los derechos. Frente a la caridad que defienden algunos, frente a la estigmatización del desempleado o la desempleada, o frente a la retórica de los vagos y maleantes, nosotros y nosotras decimos derechos, derechos y más derechos. (Aplausos). No es exagerado decir que hoy nos encontramos cercanas a una encrucijada civilizatoria. ¿Se imaginan ustedes que suprimiéramos estos derechos, que concibiéramos que son paguitas? ¿Se imaginan lo que pasaría en nuestro país? Pues bien, ante esta encrucijada civilizatoria y ante esta disyuntiva, creo que hoy vamos a mejorar la vida de la ciudadanía y hace contener el aliento a buena parte de ella. El único camino debería de ser el de evitar la barbarie, y la experiencia -especialmente, la experiencia de nuestro pasado desgarrador de dos guerras mundiales en Europa- nos dice que solo hay un camino para hacerlo: desarrollar una verdadera ciudadanía social, una ciudadanía social que sea inclusiva, que sea solidaria, que sea fraternal y que sea feminista. Esta es también una norma especialmente feminista por el impacto de género que tiene. (Aplausos). Es una norma que hace mejor a nuestro país. Este real decreto ley es un pequeño paso en esa dirección y, señorías, espero que cuente con el respaldo mayoritario de esta Cámara, que contribuirá así a desarrollar el mandato constitucional y a completar nuestro Estado social.»
Fragmento 10 de 11 de esta intervención.