29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Verónica Martínez BarberoSumar

Diputada

«Señorías, la afirmación de que el trabajo dignifica resulta cínica y vacía para quienes se enfrentan a la dura realidad del desempleo de larga duración o a la precariedad. (Aplausos). Esta perspectiva es aún más aguda cuando consideramos la profunda diferencia de clases entre quienes no necesitan trabajar para vivir y quienes no pueden vivir sin trabajar. (Aplausos). Para aquellos privilegiados que poseen riqueza heredada o ingresos pasivos, el trabajo es una actividad que eligen para sentirse productivos o para continuar una tradición familiar. Sin embargo, para la mayoría de la población el trabajo es una obligación ineludible. La necesidad de trabajar para no morirse de hambre es en realidad algo brutal que despoja de dignidad la noción romántica del trabajo como una actividad ennoblecedora. Es esencial reconocer esa disparidad y abordar las injusticias que perpetúan la desigualdad social. (Aplausos). Muchas personas luchan por la mera supervivencia mientras que las que disfrutan del lujo de la elección llaman paguitas al verdadero camino hacia la dignidad de la clase trabajadora, que no es otro que la redistribución de la riqueza a través de todos los medios públicos disponibles, que no son, ni mucho menos, exclusivamente fiscales. (Aplausos).»

Fragmento 2 de 5 de esta intervención.

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