Diputada
«Y hablando de movilidad, déjeme decirle que estaría muy bien que los y las jóvenes que tenemos en lista de espera para hacer un examen de conducción se pudieran examinar también entre el 1 de julio y el 30 de septiembre de este año, y acabar con este problema estructural de la DGT. ¿O es que prevén que todos van a ir a Cuenca gratuitamente y se acabará el problema estructural de la DGT? Por lo tanto, esta medida, por muy importante que sea, no nos parece suficiente. La movilidad es esencial, pero es solo una parte de este puzle. Los y las jóvenes necesitan más y, desafortunadamente, se sienten ignorados y desatendidos en las políticas públicas del Gobierno del Estado; necesitan una vivienda asequible y un trabajo digno. Hoy día, nuestra sociedad se enfrenta a una crisis de acceso a esos derechos básicos, que tenemos que resolver de forma urgente y ambiciosa. Es inaceptable que en pleno siglo XXI los y las jóvenes tengan que dedicar gran parte de sus ingresos a pagar alquileres desorbitados. Muchos se ven obligados a compartir pisos en condiciones precarias, o peor todavía, a quedarse en casa de sus familias, porque no se pueden permitir emanciparse. Mientras que en Europa la emancipación ronda los veintiséis años, en España no se abandona el domicilio familiar hasta pasados los treinta. Esto no es vivir con dignidad. Necesitamos políticas valientes, que recojan el mercado inmobiliario, que fomenten la construcción de vivienda pública y asequible y que protejan el derecho de los inquilinos. Los y las jóvenes tienen que acceder a una vivienda digna que les permita construir su propio futuro; es muy fácil, y se van a preguntar cómo. Pues obligando a la banca a que haga el retorno social por el rescate bancario, que hace años se dio mucho dinero del erario público y la banca no lo devuelve de ninguna manera. Que pongan a disposición de los y las jóvenes las viviendas vacías que tienen en la Sareb. Y otra cosa muy importante: un trabajo digno que les permita vivir con autonomía y seguridad, y eso significa salarios justos, condiciones de trabajo dignas, estabilidad laboral y oportunidades de crecimiento profesional. Y lo sabemos, la precariedad laboral es un problema endémico, que afecta sobre todo a las personas más jóvenes; tienen contratos temporales, sueldos bajos, horas extras no remuneradas y condiciones laborales inaceptables, y son el pan de cada día de muchos de ellos y, sobre todo, también en periodo estival.»
Fragmento 6 de 8 de esta intervención.