Íñigo Errejón GalvánSumar
Diputado
«Gracias, señor presidente. Señorías, hoy tengo que comenzar mi intervención aquí reclamando la libertad de las seis trabajadoras de La Suiza, en Gijón, afiliadas a la CNT y condenadas a entrar en prisión por hacer sindicalismo, literalmente por solidarizarse y defender a una compañera víctima de acoso laboral. (Aplausos). Se está instalando una peligrosísima doble vara de medir, y tenemos que denunciarla y romperla: cárcel para los cuatro antifascistas de Zaragoza por una manifestación, cárcel para las seis trabajadoras de Gijón por hacer sindicalismo y, mientras tanto, la quema del local del Sindicato de Inquilinas de Tenerife impune, las amenazas contra escritores de izquierdas impunes y agresiones fascistas y homófobas sistemáticamente impunes. Solo a un cínico se le podría ocurrir llamar a esto polarización. Se trata en la práctica de dos leyes, una ley para los que luchan por los derechos y otra ley para los fascistas que amenazan. (Aplausos). Además de la profunda injusticia que supone, el Gobierno se desangra socialmente así. Ningún Gobierno de cambio puede realizar las transformaciones solo, necesita siempre del pueblo, y es imposible que haya pueblo si no se enfrenta, por una parte, a la mercantilización de la vida, que disuelve los vínculos comunitarios, y, por otra parte, a esta doble vara de medir, que envalentona a los reaccionarios y atemoriza a los demócratas. De eso hablamos cuando hablamos de democratización pendiente del Estado y sus aparatos.»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.