Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Cuenta la escritora Irene Vallejo que Esténtor era un personaje de la antigüedad al que le gustaba aullar y embestir con la furia de cincuenta hombres. Este es el estilo que suele gastar VOX cuando se habla de corrupción: embestir y tratar de corruptos a todos los demás para que no se hable de sus propias fechorías. La estrategia es vieja como la sangre. La utilizó Torquemada, la utilizó Fernando VII, corrupto entre los corruptos, y la utilizó Franco, que se aseguraba de que en sus tribunales solo comparecieran pobres, parados o disidentes, pero jamás un terrateniente o un rentista. Y este es el modelo inquisitorial de juez con el que sueña VOX, con personajes, efectivamente, como el corrupto juez Santiago Alba, que prevaricó obscenamente para destruir a una jueza proba y garantista como Vicky Rosell; jueces como Pedro Castellano, que a instancia de dos fascistas obscenos acaba de reabrir una causa infame para amordazar a una de las más valientes denunciantes de la corrupción como Mónica Oltra. (Aplausos). Lo importante es embestir y aullar, no solo para destruir a quienes se sienten adversarios, sino para evitar que se hable de sus negocios. ¿Qué pasaría si se investigaran los bienes millonarios que los diputados de VOX no declaran en el Congreso? ¿Qué pasaría si llegaran a un tribunal los millones en donaciones privadas, denunciados por la purgada Macarena Olona y que forzaron la dimisión como gerente económico del diputado Aizcorbé? (sic). Se lo voy a decir, señorías: que algo olería a podrido en Dinamarca. (Aplausos). Y, precisamente cuando ustedes, señores de VOX, preguntan ¿qué es corrupción?, mientras clavan en nuestra pupila su pupila azul, les respondemos: ¿Y ustedes lo preguntan? Corrupción son ustedes. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.