Teresa Ribera RodríguezPSOE
Vicepresidenta Tercera y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
«Gracias, presidente. Creo que este reglamento nos beneficia a todos en general y, muy en particular, al sector primario. Lo más preocupante es la manera en la que quieren ustedes confrontar, enfrentar con mentiras el buen estado de conservación ambiental con la actividad agraria. Al contrario, sin polinizadores, sin buen estado de conservación del suelo, fertilidad de suelo, nutrientes en el suelo, sin una garantía de buen funcionamiento del ciclo natural del agua es muy difícil pensar cuál es la salida para el campo. Esta restauración de la naturaleza de la que ustedes se quejan y de la que algunos de sus asociados, algunos de sus consejeros que pertenecían a alguna asociación agraria, protestan con mucha contundencia, afecta a España de forma positiva. En España es donde más protección, mediante alguna figura de protección ambiental, tienen nuestros suelos. Por tanto, una muy buena parte de los deberes están hechos. Trabajar con los agricultores es capital. Y, mire, yo no desprecio a ningún colega. Yo no desprecio al ministro de Agricultura, como hacen ustedes; no desprecio a los agricultores. Al contrario, hemos estado trabajando con ellos en las políticas de agua, en las políticas de biodiversidad y trabajaremos con ellos, con la garantía que existe precisamente en este Reglamento, para la elaboración de los planes nacionales de restauración, fijándose, en primera instancia -como decía antes-, en aquel territorio donde hay alguna figura de protección ambiental y donde, por cierto, los agricultores españoles -como muy bien sabe esa asociación que usted dice representar- se encuentran muy bien ubicados, porque, afortunadamente, hace mucho tiempo que han ido integrando esas buenas prácticas y podrán ponerlo en valor. Así que dejen ustedes de pretender confrontar las políticas ambientales con un buen estado de la agricultura, porque dejarán a los agricultores en la estacada. Hagamos las cosas bien, pero olvídense de ese negacionismo que pone una venda sobre los ojos para no querer ver los problemas que tienen... (Aplausos).»