Mónica García GómezMM
Ministra de Sanidad
«Señoría, poner la salud en el centro, poner la universalidad, ampliar la cartera de servicios no invade ninguna competencia; al revés, pone a los pacientes y pone la salud en el centro. Mire, le voy a recordar un poquito de historia. Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa apostó por un modelo de bienestar que ponía la salud en el centro; sin salud no había reconstrucción de Europa. Bien, esto se tradujo en dos sistemas sanitarios diferentes en Europa. Uno, que se llama Bismarck, el que tienen Francia, Bélgica y Alemania; y otro que se llama Beveridge, que basa su peso, mayoritariamente, en la gestión directa y en la provisión pública. Bien, en nuestro país tenemos este modelo, mayoritariamente, menos en algunos lugares como pueden ser Cataluña, donde tienen ustedes un modelo mixto. Por cierto, perfectamente respetable. ¿Por qué? Porque ese modelo mixto, pese a tener una provisión privada, es un modelo que está, mayoritariamente, sopesado por la falta de ánimo de lucro. Por eso, el Gobierno tenemos una máxima que compartimos con ustedes: nosotros y ustedes priorizamos la salud por encima de los intereses privados y por encima de los negocios. Una máxima que dice que cada euro de los impuestos de cada uno de los ciudadanos que van destinados a la salud tiene que ir destinado única y exclusivamente al cuidado y a la protección de la salud. Así estamos alineados y así lo ha demostrado el Servei Català de la Salut. Por eso, vamos a promover una ley de gestión pública e integridad en nuestro Sistema Nacional de Salud, donde blindaremos y protegeremos ese bien tan preciado frente a prácticas fraudulentas y frente a prácticas que desvíen el propósito de nuestra sanidad; una ley que va a garantizar a los ciudadanos que ningún interés espurio se va a interponer entre nuestra responsabilidad y el cuidado de la salud. Así que, así lo vamos a hacer y esperemos con contar con ustedes, porque con la salud ni se juega ni se mercadea. Muchas gracias. (Aplausos).»