Jordi Salvador i DuchERC
Diputado
«En el sistema actual, cualquier persona que no haya heredado una cantidad importante de capital y que, por lo tanto, no pueda vivir de rentas, tiene que intercambiar tiempo de su vida por un salario. Este intercambio se produce en los términos dictados por el mercado o el empresario de turno. Pero esto tiene o tendría que tener limitaciones. La legislación laboral define un modelo social y político determinado y la lucha sindical y, si puede ser, también el diálogo social, si es posible, que no es siempre posible con la CEOE de nuestro país. Con nuestro modelo social, político y económico, el mercado de trabajo no se puede regir por la ley de la selva, como predica el neoliberalismo, sobre todo cuando tienen beneficios; cuando hay pérdidas, las socializan y entonces apelan a papá Estado. Como les decía antes, recuerdo perfectamente, y aquí se ha dicho varias veces, en 1919 cuando Salvador Seguí, el Noi del sucre, después de una huelga de las más importantes en Europa, lograron él y sus compañeros de la CNT la jornada de ocho horas. Consiguieron una nueva normativa que fijaba una jornada máxima de ocho horas diarias. Esto supuso el inicio de la consolidación en el Estado español de la gran reivindicación obrerista de la Europa del siglo XIX y parte del siglo XX con ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso.»
Fragmento 12 de 19 de esta intervención.