Jordi Salvador i DuchERC
Diputado
«Creo que hay un ejemplo por todos conocido: el servicio de atención domiciliaria y sus trabajadoras, posiblemente uno de los empleos más duros que hay en estos momentos en toda Europa. Un trabajo durísimo realizado por mujeres, sobre todo, muchas de ellas migrantes que se dejan la piel. Es un trabajo físico y psicológico, muchas veces con personas enfermas, expuestas a acoso sexual, acoso laboral, muchas veces fungiendo como grúas humanas, en lugares donde tienen que lidiar con personas con problemas psicológicos. Es un trabajo durísimo que no creo que se pueda aguantar más allá de los 65 años. Por eso también hablamos de tiempo de trabajo semanal y anual. Como sociedad debemos reflexionar acerca del concepto del trabajo a lo largo de la vida y ver si esta carga de trabajo es correcta o no. En trabajos como el que he descrito, sumamente duros y difíciles de llevar, no es justo -?y no quiero decir el nombre de ningún colectivo- que algunos colectivos puedan jubilarse a ciertas edades y que las profesiones más feminizadas y los puestos de trabajo con más migrantes tengan cargas de trabajo inasumibles para estas personas. Esto quizás indigne, sobre todo, a aquellos que defendemos los derechos de los trabajadores, cuando los beneficios empresariales baten récords una vez más. El margen de beneficios en 2023 se superó de nuevo, el crecimiento de beneficios empresariales se multiplicó por cuatro, etcétera.»
Fragmento 14 de 19 de esta intervención.