Teresa Ribera RodríguezPSOE
Vicepresidenta Tercera del Gobierno y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
«Mi compromiso con la seguridad hídrica es total, como lo es también, como decía antes, mi rechazo al populismo hídrico, que algunos todavía añoran. En estos años, y por primera vez en España, hemos aprobado una nueva planificación que incorpora de manera coherente y transversal los escenarios de cambio climático y que fija caudales ecológicos en todas las cuencas, incluida la del Tajo. Lo hacemos con convicción, porque creemos que es la manera más segura y garantista de gestionar las cosas y de calcular bien los recursos disponibles, pero también porque creemos que cumplir con la legalidad vigente en Europa y en España es fundamental, pues no pueden seguir consintiéndose situaciones de ilegalidad ni mirar para otro lado ante las condenas de los tribunales a nuestro país. El abastecimiento de agua en todos nuestros hogares y la predictibilidad sobre su disponibilidad para usos económicos es garantía para todos, pero por encima de todos, sobre todo, para los agricultores. Su consumo debe ser cada vez más eficiente y adaptado a la disponibilidad, es obvio, pero también tenemos que prepararnos para gestionar situaciones, por exceso o por perfecto del agua, por sequías prolongadas o por terribles inundaciones con una recurrencia mayor de la habitual, que exigen lo mejor de nosotros mismos. A la vista está que ya no hay una normalidad promedio, sino una necesidad de planificar la gestión hidrológica integrando escenarios de cambio climático y complementarlos con planes de sequía y prevención de riesgo de inundaciones. A esto hemos dedicado los planes hidrológicos de tercer ciclo, que tienen una visión integral del agua, que han sido trabajados durante más de dos años para que los aspectos cuantitativos, cualitativos, la gestión de aguas superficiales y subterráneas respondan a la realidad de nuestro país. Y hemos aprobado el Plan de Acción de Aguas Subterráneas, que moviliza 500 millones de euros, para mejorar conocimiento, gestión y gobernanza de las aguas subterráneas, reduciendo la extracción en más de 40 hectómetros cúbicos al año. El incremento del volumen de agua disponible requiere maximizar ahorro y eficiencia y, por ello, reducir pérdidas en redes y monitorizar en tiempo real a través de medidas que, en muchos casos, contarán con la implicación no solamente de otras administraciones, sino también de actores privados, gracias al PERTE de digitalización del ciclo del agua, con una inversión de más de 3000 millones de euros hasta el año 2026. A ello se suma el esfuerzo para incrementar la disponibilidad de recursos gracias a la ampliación como nunca de la capacidad de las plantas desaladoras; un esfuerzo que nos ha permitido alcanzar una capacidad de desalación de 500 hectómetros cúbicos al año y que se prevé ampliar en más del 20 % antes de finales de 2027. No son las nucleares del mar, son una seguridad imprescindible, sobre todo para el sureste de la península Ibérica.»
Fragmento 13 de 27 de esta intervención.