Júlia Boada DanésSumar
Diputada
«La reducción de las emisiones pasa por la electrificación de la demanda y por la eficiencia energética -?es urgente electrificar la climatización y la movilidad-, por el ahorro y el consumo responsable. No podemos considerar que, como las renovables son inagotables y sostenibles, la energía generada debe cubrir demandas ineficientes o prescindibles. También pasa por una oferta potente de renovables. La era del viento y el sol, fuentes de energía y de paz, ha llegado y deben guiar esta transición energética; una transición energética que no considera al gas o la energía nuclear como energías limpias. Por eso, celebramos que el cierre de las centrales nucleares siga el calendario fijado por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima; un PNIEC al que, en algunos casos, le falta ambición y en cuya elaboración ha habido poca transparencia, y se apuesta por crecer en la oferta de renovables sin que esté acompañado de incremento de demanda eléctrica, almacenamiento y modernización de redes. La transición energética no solo son objetivos numéricos, sino que pasa por cambiar las reglas del juego. De nada servirá crecer en renovables si no acabamos con los combustibles fósiles. La quema de combustibles fósiles es la causa del calentamiento global y es responsable de, aproximadamente, 21 000 muertes anuales en España y 300 000 en Europa. Debemos erradicar su uso, acabando con las inversiones y subvenciones al gas natural, y con la publicidad y patrocinios de combustibles fósiles, tal y como propone este grupo.»
Fragmento 3 de 8 de esta intervención.