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29N · faltan 23 días

Esther Gil de Reboleño LastortresSumar

Diputada

«Y aquí estamos otro día más hablando de igualdad, este y los que hagan falta, para conseguir una igualdad real y efectiva en cada rinconcito de nuestra sociedad, no solo en las altas esferas. Miren, en Cádiz, mi tierra, tenemos la palabra jartible. Ser jartible es ser una persona pesada o insistente con algo. Las gaditanas, insistentes en nuestros objetivos y cometidos, sabemos muy bien lo que es ser jartible, y no os digo nada si eres gaditana y feminista, porque, entonces, hay feminismo, feminismo y feminismo hasta que llegue la verdadera igualdad entre hombres y mujeres (aplausos), lo que viene siendo pico y pala de toda la vida; por ahí van los tiros. También seguiremos haciendo pedagogía feminista para los despistados que todavía creen que eso del feminismo es la predominancia de la mujer sobre el hombre, porque se equivocan, ya que queremos igualdad entre mujeres y hombres. Hablar de paridad es importante porque, aunque no acaba con el problema estructural de machismo y patriarcado, que, además de excluirnos, nos asesina, hace tambalear y recoloca los cimientos sobre los que se sostiene nuestra sociedad, a efectos de oportunidades, referentes o representatividad en los diferentes espacios de vida. Durante muchos años esta sociedad machista y patriarcal nos relegó al ámbito doméstico, a sostener a las familias a través del cuidado o a lo que más adelante se acuñó como trabajo reproductivo, un trabajo no remunerado, invisible y no reconocido. Decía Silvia Federici en su excelente ensayo El patriarcado del salario: 'Porque tan pronto como levantamos la mirada de los calcetines que remendamos y de las comidas que preparamos observamos que, aunque no se traduce en un salario para nosotras, producimos ni más ni menos que el producto más precioso que puede aparecer en el mercado capitalista: la fuerza de trabajo'. (Aplausos).»

Fragmento 3 de 4 de esta intervención.

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