Diputado
«Señor Sánchez, no seré yo quien le diga si los hechos que tantísimo le preocupan tendrán o no consecuencias penales, creemos en la justicia. Pero todo lo que ha trascendido y que usted no ha desmentido es reprochable desde el punto de vista político, absolutamente reprochable, lo revistan como lo revistan. Ni es ético ni es estético que buena parte de su partido y de su Gobierno esté investigado por presuntos delitos de corrupción; no es ético ni es estético declarar en Portugal lo que se gana exclusivamente en España (aplausos) o percibir un sueldo por un trabajo que no se realiza. No se equivoque, señor Sánchez, ni es ético ni es estético que en la Moncloa se firmen cartas de recomendación a empresas que reciben dinero público de su Gobierno. Sí, señor Sánchez, en el Palacio de la Moncloa (aplausos), y usted lo sabía y lo tapó. Lo tapó cuando se retiró cinco días a meditar, ocultando que su mujer ya había designado abogado y procuradora. Lo tapó cuando se le preguntó -yo mismo desde esta tribuna- si conocía las cartas de recomendación y lo tapó cuando ocultó a los españoles que se vio en la Moncloa con el socio de su mujer en compañía de su mujer. Así que ahora haga el favor, deje de amenazar con la censura y conteste a cada una de las dudas que existen alrededor, si es que usted tiene algún interés en hablar de regeneración democrática. Lo último que sabemos es que Moncloa se ha convertido en sede de negocios familiares, que el Gobierno es el financiador y que la mentira es una forma de hacer política que usted utiliza de forma constante. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 10 de esta intervención.