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29N · faltan 26 días

Íñigo Errejón GalvánSumar

Diputado

«Por eso, para nosotros las cuestiones semánticas tienen su importancia. Nosotros, seguramente a diferencia de las señorías del Grupo Socialista, a la tarea que tenemos entre manos no la llamamos regenerar la democracia. No creemos que la democracia esté un poco mustia y haya que reverdecerla con un poquito de gotitas de riego aquí y un poquito allá. Creemos que la democracia es vivida por los ricos y los poderosos como un experimento siempre peligroso, siempre excesivo, siempre sospechoso, a veces concedido cuando no les queda más remedio, pero que necesita ser embridado y estrechado. Y en España concretamente, la democracia está siendo cercada por poderes que actúan como corporaciones privadas y que juegan siempre a torcer la voluntad popular hasta que esta se desgaste, hasta que esta se desmoralice y, por tanto, cambie de rumbo. (Aplausos). Es esa maquinaria que tritura a sus adversarios la que hay que desmontar para defender la democracia. Los reaccionarios no quieren menos Estado, quieren un Estado fuerte contra los migrantes y fuerte contra la izquierda, fuerte contra las naciones sin Estado y contra las demandas igualitaristas, pero débil, apenas un sirviente, de los grandes poderes económicos concentrados, que así pueden hacer y deshacer a su antojo con nuestros cuerpos, con nuestras mentes y con nuestro planeta. Para nosotras y nosotros, sin embargo, Estado social y de derecho significa combatir las condiciones estructurales de la dominación y el sometimiento, todas las que hacen que la gente no sea dueña de su propia vida, y eso es empezar por la desigualdad y por la carencia. Para nosotras y nosotros, democratizar es someter a los poderosos al derecho y construir poder para los que no lo tienen. (Aplausos). Por eso no hablamos de regeneración y sí de democratización del Estado, para dejar de vivir de prestado en nuestro país.»

Fragmento 4 de 12 de esta intervención.

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