Diputado
«Y la tercera pregunta, señor presidente, es por qué ahora, por qué usted presenta esto ahora, que, repito, es de obligado cumplimiento por la Unión Europea. ¿Por qué ahora? Y no me diga que es porque era complicado, ya que en Francia en setenta y dos horas todas las fuerzas de izquierdas hicieron un frente común, pactaron quinientas candidaturas, incluso redactaron un programa también en común. Y, usted -repito- en tres meses ha escrito dos cartas, se ha tomado -no lo critico, ¿eh?- cinco días de reflexión; ha pactado con el Partido Popular -eso sí lo critico-, uno de los principales actores -palabras suyas- de la maquinaria del fango, el Consejo General del Poder Judicial, y hoy, tres meses después, nos presenta esto. ¿Por qué? Cualquiera diría que o le importaba poco o lo intentaba alargar por intereses electorales, que, por cierto, le han funcionado. Pero no sé cuál de las dos cosas es peor. Por eso, le pregunto por qué ahora. En cualquier caso, aquí estamos. Yo, como siempre, los he escuchado, y se ha hablado de un montón de cosas. No hay tiempo, evidentemente, para abordarlas todas, pero sí que yo creo que hay una idea troncal que conviene abordar, un concepto troncal que es la mentira y por qué la mentira tiene tanto éxito cuando quizá en años anteriores no lo tenía. Y está bien que ustedes regulen o incluso corten el grifo del dinero público a los medios basura -a los medios basura, yo lo digo claramente; no son solo medios, son digitales, son canales basura-. Y está bien, repito, pero estaría aún mejor que se preguntaran qué hay más allá y, sobre todo, por qué tantísima gente los lee, los escucha y, en definitiva, los hace caso. ¿Qué hay más allá de los portales, de los canales, de quien los financia y por qué? ¿Por qué hay un fantasma que recorre Europa, que recorre el mundo y que es la mentira, una especie de sadismo populista? ¿Por qué?»
Fragmento 4 de 9 de esta intervención.