Diputada
«Ante una noticia importante, cualquier acontecimiento de interés general, a un medio público de comunicación hay que exigirle transparencia, neutralidad, honestidad e independencia informativas. La Corporación Radiotelevisión Española y la Agencia EFE tienen su exclusiva razón de ser en la prestación de un servicio público de comunicación de calidad, objetivo y comprometido con los valores democráticos. Sin embargo, el sanchismo en los medios de comunicación ha arrasado con todos los principios de las buenas prácticas periodísticas y los manipula hasta extremos realmente inauditos, ejerciendo un control férreo de la información. Es increíble que quienes más retuercen la verdad cada día con la complicidad de los medios públicos de comunicación que controlan se quieran convertir después en los adalides de la lucha contra la desinformación y los bulos. Afiliada del PSOE al frente de Radiotelevisión Española, que obedece, cómo no, a la línea editorial que marca Moncloa. Ex alto cargo de Moncloa, a la sazón secretario de Estado de Comunicación, conocido por vetar preguntas incómodas en rueda de prensa a su jefe, al frente de la Agencia EFE. Todo sirve y sin pudor para que el mensaje se ciña estrictamente al guion gubernamental, el sesgo ideológico oficial lo invada todo y el sectarismo campe a sus anchas, convirtiendo la radiotelevisión pública y la agencia pública de noticias en parte del equipo de opinión sincronizada que se dirige desde Moncloa. Nunca los medios públicos de comunicación se utilizaron con tanta saña e intensidad para combatir la realidad de las cosas (rumores.-El señor Guijarro García: ¡Qué falta de memoria!), para defender a ultranza al Gobierno, para ningunear a la oposición, aunque hubiera ganado las elecciones e incluso para combatir a los medios privados. Sí, señores, es probable que con esas sonrisas que le provocan a SUMAR no se acuerden de la señora Caffarel, que la señora Caffarel ya marcó un hito en la casa en cuanto a sectarismo y la manipulación, pero en esta ocasión todavía se superan más con la señora Cascajosa. Y si tienen que comprar un programa para contraprogramar a otro que no es del agrado de Sánchez, como El Hormiguero de Antena 3, pues por 28 millones lo hacen porque Sánchez así lo quiere. La extrema vulnerabilidad del sanchismo ante la opinión pública por su insolvencia y sus mentiras -o cambios de opinión, si lo prefieren denominar así- provoca una presión asfixiante sobre los profesionales de la Radiotelevisión Española de Cascajosa y los de la Agencia EFE de Oliver que no merecen, como tampoco lo merecen los profesionales del CIS de Tezanos.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.