Diputado
«Señorías, VOX respeta la memoria de todas las víctimas y de todas las guerras civiles, también de las guerras civiles del siglo XIX, las tres guerras y las anteriores, por supuesto que sí. VOX pretende solo una máxima: que se permita a los españoles pensar en libertad, ser libres, que los españoles piensen respetuosamente lo que quieran de su historia, historia escrita por los historiadores y no por los políticos, y, por supuesto, VOX, nosotros, queremos dar sepultura digna a todos los muertos de la última contienda civil. A lo que nos negamos es a que la última memoria que sea válida en esta nación sea la memoria del Partido Socialista y sus adláteres, que, entre otras cuestiones, fue responsable directo del estallido de la Guerra Civil de 1936. (Aplausos). Naturalmente que los españoles pueden dar sepultura digna, y deben dar sepultura digna a sus abuelos o bisabuelos, de ambos bandos, con independencia de cuál sea su filiación política o su idea de pensamiento, y con toda la dignidad que merecen los muertos; muertos a los que este Gobierno, abanderado de la mentira, del encono y del enfrentamiento, no dejan descansar en paz, que no tiene escrúpulos en acosar, asediar y profanar a comunidades religiosas como la existente en el Valle de los Caídos, repitiendo lo que hicieron en la funesta Segunda República. Esta proposición de ley viene en el momento donde aparece indisimuladamente el alma y la mística de este Gobierno de la izquierda, del socialismo, de los que entonan sin recato puño en alto la sangrienta cantinela de la Internacional; no es otra que la corrupción económica, la corrupción política y la corrupción moral en todos sus componentes, en todas sus acciones, como estamos viendo estos días, con su práctica de eliminación al adversario y el asalto a las instituciones; asalto a las instituciones con el auxilio sorprendente e inesperado ahora del Partido Popular, asaltando también todas aquellas instituciones que deben procurar en una democracia controles y balances para la existencia de separación de poderes, como el Poder Judicial o el Tribunal Constitucional, incluso en Televisión Española, a la que han acudido famélicos en busca de las sobras de un nefasto banquete, maldito sea, nombrando con el mismo método a cuatro consejeros en el Senado. (Aplausos). Pero hoy el problema es más grave aún, porque uno de esos partidos, los socialistas, se ha instalado en el extremismo más absoluto, pactando con todos los enemigos de la libertad y la unidad, convertido en lo más parecido a una banda de saqueadores. Como dijo también brillantemente mi compañero, José María Sánchez, ustedes son amigos de la represión ideológica, no creen en la libertad; además, son necios, porque cómo se puede pretender imponer por ley la interpretación de un hecho como una contienda civil, que es un hecho que causa dolor, muerte, devastación, que remueve las conciencias de cada uno de los que sufrieron y sus herederos, que tienen sentimientos y opiniones distintas. Es imposible y es que, además, es cruel. Lo que pretenden es muchísimo más serio de lo que pueda parecer. Quien controla el pasado, controla el futuro, escribió George Orwell, nombre de pluma de Eric Blair en su profética 1984, casualmente el mismo año en el que sale a la luz El conocimiento inútil de Jean-François Revel y su certero análisis de la realidad presente: 'La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira'; mentira como ahora: la mentira de un Gobierno que rebusca un caducado enfrentamiento de los españoles a casi cien años de la proclamación de la Segunda República, la espita que encendió con sus desmanes, como también advirtió Clara Campoamor, la tragedia de la contienda, que ahora remueven para tapar de nuevo sus actuales miserias.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.