Diputada
«Señorías, este Congreso debería estar legislando, sí, pero para proteger a los periodistas del Partido Socialista y no para proteger al Partido Socialista de los periodistas, que es lo que pretende esta reforma. Huelga decir -insisto- que nuestro grupo no justifica ningún insulto ni comportamiento inadecuado en el Congreso (aplausos), pero no le corresponde a este Reglamento regular estas situaciones, sino que es una obligación de la presidenta, como establece la normativa vigente. Estamos en contra de las malas formas y de los insultos, vengan de donde vengan. Lamentablemente, la presidenta Armengol no puede decir lo mismo: como decía, desde esta tribuna se ha señalado e insultado a periodistas y a jueces, con nombres y apellidos, y los diputados que lo hicieron no han recibido ni siquiera una advertencia. El Partido Popular no va a apoyar que la Mesa del Congreso -un órgano político, no lo olvidemos- se convierta en un tribunal inquisidor que expida carnés de buenos y de malos periodistas, y ustedes tampoco deberían, señorías. Están sentando un precedente muy muy peligroso. ¿Desde cuándo la libertad de prensa necesita una credencial moral expedida por los políticos? ¿Quién va a decidir quién es un buen periodista y quién es un activista? ¿Ustedes o su socia, la señora Merche Aizpurua, periodista condenada por enaltecimiento del terrorismo? (Aplausos). Sí, usted, la que señalaba de forma terrorífica desde su medio y ponía la diana a los periodistas, ¿usted es la que va a decidir en ese consejo inquisitorial? (Continúan los aplausos).»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.