Diputada
«Señorías, no vamos a permitir que ustedes decidan quién pregunta y quién no en el Congreso en función de si la pregunta le gusta o no le gusta. Eso sería abonar una dinámica muy peligrosa y de difícil retorno. Nuestro trabajo como servidores públicos es someternos al escrutinio de la prensa con rigor y transparencia. Sabemos que no es su estilo, claro, basta recordar aquellas ruedas de prensa durante la pandemia con preguntas preseleccionadas por el Gobierno o las ruedas de prensa tras los Consejos de ministros (varios señores diputados: ¡Muy bien!) o el veto a determinados medios en los viajes oficiales. Les recuerdo, además, que el Reglamento es una norma de funcionamiento interno: no puede regular un procedimiento sancionador para los periodistas que no están sujetos al Reglamento. (Un señor diputado: ¡Muy bien!). Lo que pretenden es un auténtico despropósito, uno más. El derecho a la información y a la libertad de prensa para nosotros es sagrado, y yo entiendo que para ustedes no lo sea. Señorías, todavía, y a pesar de Sánchez, vivimos en un Estado de derecho. Si se produce alguna incidencia, es responsabilidad de la Presidencia actuar en cada caso concreto o dictar las resoluciones que estime oportunas. Lo demás son excusas para limitar derechos y proteger a Pedro Sánchez de su peor enemigo: la verdad. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!-Aplausos). La verdad acaba abriéndose camino, por mucho que mientan, por muchos relatos que construyan de forma falsa y burda, por muchos muros que levanten, por mucho que llamen pseudomedios y fachosfera a cualquiera que no trague con sus cuentos.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.