Diputado
«Señor presidente, muchas gracias. El señor Rego, en una tarde de nostálgicos de mayo del sesenta y ocho como la de hoy -porque lo de esta tarde es de progres de nota alta, muy alta; solo nos ha faltado una cita de Daniel Cohen, aquello de: si nos prometen el paraíso, lo rechazamos porque nosotros lo tomaremos, y ya saben que ahora este señor ni regando lechugas-, nos trae una iniciativa interesante, importante, loable, que puede concernir a muchos afectados por la enfermedad pulmonar causada por inhalar polvo de sílice, conocida por todos como silicosis. Decimos que es interesante hasta que el señor Rego sube a la tribuna y suelta su plática en el peculiar gallego al que nos tiene acostumbrados, dirigido a su parroquia para demostrar que es el mejor gallego de la Cámara, como si yo hablase en mi catalán nativo para demostrar lo propio como catalán, cosa que obvio, evidentemente, ante la ridiculez de que, teniendo un idioma común, pierde su señoría también, señor Rego, como otros, la oportunidad de dirigirse al pueblo español, a todo el pueblo español al que representa, para que le entiendan en un tema importante (aplausos), pues a ustedes les interesa más el envoltorio que el fondo.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.