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Lo que han publicado en X las 7 formaciones y sus portavoces desde el 6 oct 2026 (sin retuits), y lo que han dicho en el Pleno y la Diputación Permanente del Congreso desde el 17 ago 2023.
7 declaraciones
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Carlos Hernández Quero @CarlosHQuero· Vox ·
Lo sabía todo el mundo. También el Gobierno. Las medidas de los decretos solo agravan una herida ya bestial. Cada vez menos oferta. Cada vez más escasez. Cada vez precios más altos. Y esto en un contexto de aumento salvaje de la demanda lleva a cada vez más cástings inmobiliarios, más selección de candidatos, más jóvenes sin emanciparse, más proyectos familiares paralizados, más excluidos e inalquilables. Y, por supuesto, más hacinamiento. Dos o tres familias eb un piso. Una lista interminable de potenciales inquilinos (tan interminable que es todo el mundo) y una oferta de viviendas totalmente rígida. Las condiciones ideales para que la mayoría social española acabe en una cuneta residencial mientras cuatro se forran. Gracias al Gobierno.Ver en X ↗ Ficha cita otro tweet
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Carlos Hernández Quero @CarlosHQuero· Vox ·
Aumento de demanda y sobrerregulación de oferta conducen siempre a lo mismo: escasez, precios más altos, cástings para acceder a un parque menguante de pisos, selección de candidatos por renta o solvencia, hacinamiento como estrategia para hacer frente a los precios, locales desplazados o excluidos y aumento de la informalidad. Siempre es lo mismo. Y siguen erre que erre porque su único objetivo es que no tengas casa.Ver en X ↗ Ficha cita otro tweet
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Carlos Hernández Quero @CarlosHQuero· Vox ·
Los candidatos de la izquierda: el que se cargó el acceso a la vivienda y la seguridad en España y la que lo hizo antes en Barcelona. Frente a ellos, una nación hambrienta de estabilidad, de casas, de barrios tranquilos, de prosperidad, de futuro.Ver en X ↗ Ficha cita otro tweet
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoReal Decreto-ley 26/2026, de 29 de septiembre, por el que se adoptan medidas urgentes para la protección...
«Decreto Ley 11/2020, la literatura académica y lo que ha sucedido en otros países de nuestro entorno, así lo avala. Si es que siempre es lo mismo, siempre es lo mismo: inseguridad jurídica, castings inmobiliarios, selección de candidatos por renta, expulsión del mercado de quienes tienen menos ingresos o menor estabilidad laboral, retirada significativa de oferta de larga duración y, al final del todo, subida de precios. Si es que lo de esta Cámara es el puñetero día de la marmota, es siempre explicar lo mismo, de verdad. Y aunque sean conocidos por todo el mundo los efectos adversos de este tipo de medidas, ni mu, no hay ni un renglón al respecto en la memoria de impacto del decreto. Porque nada de esto les importa. Esto no va de que la gente tenga casa, eso les importa un comino a ustedes; esto va de movilizar, de optimizar un espacio electoral dormido, de recuperar la épica... Y si para eso tienen que tomar como rehenes a millones de españoles, no van a dudar. Bueno, es que, de hecho, no están dudando. Si les importara lo más mínimo, habrían planteado, no sé, una reforma de la ley del suelo para convertir en abundante lo que hoy es escaso, habrían rebajado trabas, trámites, burocracia, habrían simplificado el urbanismo. Bueno, hubieran hecho, no sé, vivienda protegida -¿saben lo que es eso?-, vivienda a cascoporro, digo yo. Y es que el año pasado, según el INE, hubo tres millones de personas que buscaron casa y no la encontraron. Para esa gente tiene que estar el Estado social, para esa gente, para velar por la comunidad. (Aplausos). Pero no, los que hablan todo el día del Estado, ahí no quieren hablar del Estado; ahí se lavan las manos. Haz tú las casas, que a mí me da la risa -se dice entre los socios de Gobierno-; haz tú las casas, que a mí me da la risa. Llevan tanto tiempo con el lenguaje cursi y empalagoso de los derechos que han olvidado las obligaciones, las obligaciones que los gobernantes tienen con la ciudadanía. Esas obligaciones las han olvidado por completo y están aquí privatizando la búsqueda de soluciones. Asuman su responsabilidad y hagan casas para la gente. (Aplausos). Y no, lo cierto es que no, en mitad de esta crisis pavorosa no hemos tenido un Estado social digno de tal nombre; hemos tenido una agencia de marketing, que nos ha sacado unos tuits muy chulos, unos Power Points maravillosos y ochocientas casas, que es lo que hacía la Administración en una tarde mala en los años sesenta o en los años ochenta, ¡ochocientas casas! Y lo llaman CASA47. Llámenlo 'anécdota47', 'burla47', 'traición47', lo que quieran, pero no CASA47. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que va a adoptar el...
«Las consecuencias son las únicas posibles y, desde luego, las esperables: cientos de candidatos por cada piso que se anuncia, filtros de acceso cada vez más duros, castings de película; españoles descartados, sin casa, enviados a una cuneta social, y hacinamiento como única respuesta a la escasez. La casa de tres habitaciones que antes alojaba a los padres y a dos hijos ahora es habitada por tres familias inmigrantes o tres grupos de estudiantes, uno en cada habitación. Una degradación lastimosa de las condiciones de vida: ollas debajo de la cama, armarios donde convive la ropa con la comida, niños que hacen los deberes en el suelo... Esto no es progreso, ni legislatura de la vivienda, ni coliving, ni nada molón; esto es chabolismo vertical. Y esto es algo que los españoles, que cuando miran por el retrovisor se encuentran con la casa en propiedad en la que nacieron, no pueden permitirse y no pueden tolerar de ninguna forma. Entonces ocurre algo devastador: el trabajador español ya no puede competir por un alquiler sin rebajar brutalmente su nivel de vida, sin renunciar a su intimidad, a su estabilidad, a su dignidad. Así es como una generación entera empieza a redescubrir formatos habitacionales que son más propios de la novela social del siglo XIX o de la inmediata posguerra: habitaciones realquiladas, treintañeros compartiendo piso eternamente, parejas incapaces de poder tener hijos, niños creciendo sin espacio... Claro, si en la compra la familia española no podía competir con las rentas de un millonario de Ciudad de México, de Londres o de Pekín, en el alquiler resulta que ha sido condenado a una cruel disyuntiva: o destinar una parte obscena de su sueldo a pagar la renta y llegar con el agua al cuello al día 15, 16 o 17 de cada mes, o aceptar condiciones impropias de un país europeo en el siglo XXI. Por tanto, el español corriente ha quedado atrapado: demasiado pobre para comprar, demasiado acostumbrado a vivir con dignidad para poder alquilar con el hacinamiento actual, demasiado español para recibir vivienda social.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · Pleno¿Qué va a hacer el Gobierno para garantizar que todos los españoles tengan una casa?
«Gracias, presidenta. Tres millones de españoles buscaron vivienda el año pasado y no la encontraron. Jóvenes sin posibilidad de emancipación. Familias que no tienen hijos porque no caben. (Rumores). Ofertas de empleo que se rechazan porque ya es más fácil encontrar trabajo que encontrar piso. (Varios señores diputados chistan pidiendo silencio). Las cuentas sencillamente no salen: 90 000 viviendas cada año y 1 200 000 personas entran en nuestro país. El equivalente a dos Sevillas. Insisto, dos Sevillas. ¿Cómo narices no iba a tener efecto esto en los precios de la vivienda? El mapa de la mayor subida de los alquileres coincide con el mapa de la inmigración masiva y el hacinamiento. Y es que hay un puente aéreo permanente, una conexión constante entre Barajas e Idealista. Los españoles han parpadeado y, cuando han abierto los ojos, ustedes les han cambiado el piso de 80 metros cuadrados de sus padres por el coliving, la casa completa por la habitación y el barrio de siempre por un gueto o un parque temático. Han convertido el acceso a la vivienda en una subasta global donde el español compite simultáneamente con fondos, fortunas extranjeras y una inmigración masiva utilizada como arma de precarización salarial y presión inmobiliaria. Y en medio de todo, el español, el español sin casa. Aquel al que iba a salvar la ley de vivienda, que ahora cumple tres años. ¿El regalo?: oferta por los suelos, precios por las nubes y filtros de acceso cada vez más duros, además de castings de película (continúan los rumores), 141 candidatos por cada piso anunciado. ¿Quién pierde? (Chistan pidiendo silencio). Jóvenes, rentas bajas, familias con niños o con mayores a cargo. Excluidos, descartados, descastados, sin casa. Esa es la realidad. Feliz cumpleaños.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Alguien tendrá que asumir la responsabilidad de todo esto, porque no nos ha mirado un tuerto ni nos han echado un embrujo ni una maldición ni somos víctimas de una plaga bíblica. Un país de propietarios no se convierte de la noche a la mañana en uno de precarios sin casa, de la misma forma que un país de alquileres asequibles no se convierte en uno de alquileres imposibles por arte de magia. Hay responsables políticos y económicos de esta situación, los que han partido el bacalao en España en las últimas décadas, la casta que ha hecho negocio con la miseria colectiva. Si hay una brecha enorme entre los españoles que buscan hogar y el número de casas disponibles es porque sus políticas han torpedeado una y otra vez insistentemente cualquier intento de ampliar la oferta. (Aplausos). No sé -llámenme malpensado- si tal vez con el ánimo de garantizar que la vivienda siga siendo un bien escaso y tremendamente lucrativo para cuatro grandes tenedores. Mi sensación es que ustedes se imaginan defendiendo a los vulnerables, pero los resultados más bien dicen que son ustedes los mejores amigos del capitalismo rentista y los peores de los Garcías, los González, los Pérez o los Gutiérrez. Si cada vez los pisos están más caros es porque no paran sus administraciones de retener suelo y de gravarlo con una yincana de calificaciones, certificados, impuestos y plusvalías que sonrojaría a los mismísimos inventores del diezmo. Y si cada vez hay menos pisos en alquiler en las grandes ciudades es porque sus regulaciones y su inhibición ante cualquier caso de impago han llevado a muchos pequeños arrendadores a sacar sus casas del mercado convencional. Y si los jóvenes no pueden acceder a una vivienda digna es porque ustedes han puesto a la cabeza del desempleo en Europa a nuestros jóvenes, no por Netflix ni por los vermús ni por las cañas, no, porque son líderes en desempleo juvenil. Y si las familias con niños o los trabajadores precarios no encuentran casa es porque su ley de vivienda está funcionando exactamente como han funcionado los controles de precios en todos los lugares donde se han implementado; es decir, como herramientas para excluir a los de abajo del acceso a la vivienda. Ustedes, que tanto se vanaglorian y tanto son de la ciencia y los datos, no sé cómo no se les ocurrió echar un vistacillo a toda la literatura científica disponible sobre el control de precios porque, la verdad, era meridiana en sus resultados. Si los fondos extranjeros están jugando al Monopoly con nuestras ciudades, tal vez es porque ustedes les han invitado a la partida y les han dado las mejores cartas. Ahí estaba el ministro Puente festejando el desembarco de BlackRock o la antigua secretaria de Estado, Pardo de Vera, como candidata a presidir el lobby de los buitres. Ahí están -claro- en contraposición, los jóvenes de Palma o de Málaga yéndose de su ciudad, porque ya no hay sitio para ellos en ellas. El camino, señora ministra, no son los beneficios fiscales a las fortunas extranjeras ni la alfombra roja a los nómadas digitales ni la reverencia a los que compran para especular; el camino es desglobalizar; es decir, priorizar y proteger a los nuestros, a los de casa ante una demanda internacional que cada vez está afectando más a sus derechos más básicos.»