Verónica BarberoSumar
Diputada
«Señor presidente, el debate sobre la seguridad europea no puede limitarse a cuánto gastamos ni a cómo lo llamamos. No se trata de cambiar una palabra, sino de cambiar un proyecto; no se trata solo de cuánto invertimos, sino de cómo lo hacemos y, sobre todo, de cuáles son nuestros objetivos estratégicos. Europa ya gasta más que Rusia en defensa, pero esta inversión no se traduce en mayor capacidad operativa ni en una capacidad disuasoria efectiva. Los datos son claros: según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, en 2024, Estados Unidos destinó 900 000 millones de euros a defensa; la Unión Europea, 457 000 mil millones; Rusia, 462 000 millones; y China, 253 000 millones. La pregunta es clave: ¿se traduce este gasto en una mayor autonomía estratégica para Europa? La respuesta hoy en día es que no. Europa ya cuenta con el segundo mayor presupuesto en defensa del mundo, por tanto, la cuestión no es de cifras, sino de visión, de estrategia y de rumbo político. Una seguridad exclusivamente militarizada no solo resulta ineficaz ante amenazas tan complejas como aquellas que enfrentamos, como las que afronta Europa, sino que erosiona las bases democráticas del proyecto europeo.»
Fragmento 3 de 8 de esta intervención.