Verónica BarberoSumar
Diputada
«Esta redefinición de las relaciones internacionales nos obliga a pensar el papel de Europa en el mundo y esta es la oportunidad para apostar por construir una Europa con una voz propia, soberana, con autonomía, independencia estratégica y capaz de defender un mundo verdaderamente multilateral. Si la Unión Europea quiere competir en una lógica imperialista, entonces las propuestas de la Comisión y el Consejo pueden considerarse coherentes. Señor presidente, si queremos fortalecer el multilateralismo entonces eso requiere otra vía, otro camino, nuevos aliados, nuevas relaciones de vecindad, además de un nuevo papel en las relaciones comerciales y económicas. Debemos reforzar nuestros lazos con América Latina como un potencial aliado en una estrategia de refuerzo de la seguridad global y tampoco deberíamos ignorar a otros actores como Sudáfrica y otros países del Sur Global, aliados imprescindibles en la defensa del multilateralismo y el derecho internacional. Pero, señorías, hablemos de aliados en este nuevo escenario geoestratégico. Bajo la tutela Estados Unidos y de la OTAN, Europa no tiene voz propia en el mundo. La OTAN se encuentra en muerte cerebral, como reconocía ya hace cuatro años una persona poco sospechosa de entenderse con nuestro planteamiento político, el señor Macron, y ahora directamente la mano derecha de Trump, Elon Musk, defiende el desmantelamiento de la OTAN porque cree que así debilita a Europa. Señorías, la OTAN ha dejado de tener sentido alguno en términos de seguridad. (Aplausos). La OTAN nunca fue nuestro referente, pero, además, ahora es una estructura prácticamente obsoleta, inoperante e inútil en términos de seguridad global, y los hechos lo demuestran. La reciente visita del secretario general de la OTAN a la Casa Blanca se convirtió en un episodio de humillación, un secretario general convertido en un mero cobrador de facturas mientras el presidente de la supuestamente gran potencia protectora amenazaba públicamente a dos países miembros con dejarlos a su suerte e incluso permitir una invasión de su territorio. ¿Hace falta prueba más clara? Este contexto genera una creciente preocupación por la seguridad, evidentemente, de la ciudadanía en nuestro continente y esa preocupación, claro que sí, debe convertirse en acción. No podemos seguir dependiendo de una estructura que en la práctica está rota por la alianza Putin-Trump. Tampoco podemos seguir subordinadas, como pretende el Partido Popular, a una política exterior que prioriza intereses ajenos a los de Europa y que, en lugar de fortalecer nuestra seguridad, nos convierte en rehenes de una geopolítica impredecible. Por eso, ahora más que nunca, tenemos la obligación de impulsar una Europa independiente, soberana y capaz de garantizar la seguridad de quienes la habitan, una Europa que, en lugar de seguir aferrada a una OTAN en descomposición, construya su propia arquitectura de defensa. Señor presidente, dejemos de empeñarnos en una organización que ya es un zombi y pongamos las bases de un futuro seguro para nuestro continente, una Europa que actúe con autonomía, que refuerce su capacidad estratégica y que tome decisiones basadas en el interés de la ciudadanía y no en las imposiciones de terceros. Es impensable seguir delegando nuestra seguridad en quienes nos amenazan con aranceles día sí y día también, en quienes actúan contra nuestros intereses. Sencillamente, ha llegado el momento de dejar de considerar a Estados Unidos como un aliado fiable.»
Fragmento 5 de 8 de esta intervención.