Verónica BarberoSumar
Diputada
«Muchas gracias, presidenta. Así que la Asamblea de Madrid plantea una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial para que las Cámaras legislativas de las comunidades autónomas no tengan la posibilidad de participar en la elección de jueces del Tribunal Superior de Justicia. Traen las derechas de nuevo a esta Cámara, que representa la soberanía del pueblo, una propuesta para limitar la posibilidad de que la ciudadanía participe en los asuntos públicos. Quieren que los jueces elijan a los jueces y lo siguiente, ¿qué será?, ¿que los diputados elijan a los diputados? (Aplausos). Miren, señorías del PP, el representante del PP en este atril ha mencionado a las Cortes de León. Pues sí, esta propuesta que ustedes traen evoca una época que en esta Cámara está representada por un cuadro de Antonio Gisbert, el Antiguo Testamento (una señora diputada: ¡Qué dices!), el antiguo régimen, perdón. A elitismo, a estamentos, a eso es a lo que huele su propuesta. Pero, más allá de ello, por el orden del día del Pleno de esta semana parece deducirse que el PP quiere hablar de dos cosas: de justicia y de corrupción. ¿En serio? ¿Saben lo que arroja el buscador de Google si yo introduzco las palabras Partido Popular de Madrid, justicia y corrupción? (Varios señores diputados: ¡Koldo!). Ciudad de la Justicia de Madrid, más de cien millones de euros desfalcados por el PP a las ciudadanas y ciudadanos de Madrid en un proyecto que no se ha traducido absolutamente en nada. (Aplausos). Bueno, sí, en fraude, malversación y prevaricación. Y no lo digo yo, lo dice el juez instructor. El auto del caso literalmente afirma de forma categórica que el proyecto de la Ciudad de la Justicia de Madrid del PP esconde una situación de ilegalidad manifiesta que todos conocían. Todos, dice, señorías del PP. Y esos mismos todos pretenden darnos lecciones de independencia judicial, de respeto al imperio de la ley, que es sobre la cual se construye la independencia judicial. No me cansaré de repetírselo a las derechas en esta Cámara: la independencia de los jueces se construye por el imperio de la ley, con normas que garantizan que los poderes públicos y la ciudadanía no van a poder ejercer presión a los jueces y las juezas cuando toca dictar sentencia. De hecho, la norma cuyo cumplimiento es básico para garantizar no solo el imperio de la ley, sino también la separación de poderes y, por ende, la independencia del Poder Judicial es precisamente la Constitución española.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.