Verónica BarberoSumar
Diputada
«Hay una creencia extendida sobre que hay víctimas típicas de acoso y que tal tipicidad está relacionada con los cánones tradicionales de belleza. Señorías, los datos nos muestran otra cosa. Nos dicen que el problema del acoso tiene mucho más que ver con relaciones de poder que con relaciones sexuales. En segundo lugar, el acoso sexual y por razón de sexo -ya se ha dicho por la diputada de Esquerra Republicana- son una muestra más de la discriminación por razón de género en el mundo del trabajo. Lo que subyace a estas formas de hostigamiento son diferencias de trato inaceptables y perjuicios directos en el colectivo de mujeres -económicos, físicos, psíquicos, entre otros- que se traducen en diferencias reales en el acceso, el mantenimiento o el disfrute de condiciones esenciales, como una retribución igual por un trabajo de igual valor, como la promoción económica o profesional o el disfrute de un entorno adecuado de condiciones de seguridad y salud. El hecho de que la brecha salarial, el suelo pegajoso, el techo de cristal o la segregación vertical y horizontal de nuestras relaciones de trabajo estén en gran parte socialmente aceptadas, debería encender todas nuestras alertas. Es decir, la trascendencia de ser rigurosas y serias en el tratamiento de estas conductas de violencia es clave para su erradicación, de ahí que no podamos fiarlo todo a que la víctima denuncie o a que exista una condena en el ámbito judicial, de ahí de nuevo la importancia de la perspectiva de género.»
Fragmento 2 de 4 de esta intervención.