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29N · faltan 25 días

Verónica BarberoSumar

Diputada

«Pero si hoy miramos al futuro con optimismo y esperanza desde SUMAR es porque este real decreto ley no es solo una medida social y económica necesaria, sino porque también es un paso crucial, uno más, que damos en la lucha contra la discriminación de género en el ámbito laboral. Nuestra sociedad, como bien sabemos, es un reflejo de nuestras relaciones laborales. Las mujeres hemos estado históricamente relegadas a roles secundarios y menos remunerados, lo que perpetúa una desigualdad sistémica que tenemos que combatir en cada norma. A partir de esta, la dinámica del nivel asistencial por desempleo por fin va a ser sensible a las distorsiones que aún existen en el mundo del trabajo para las mujeres. Más allá de las medidas directas, como la creación de un subsidio para víctimas de género o de violencia sexual, o el reconocimiento de un justo derecho para las mujeres marroquíes, esta norma eleva el nivel de protección de los grupos más precarios por razón de temporalidad y de jornada, señaladamente las mujeres. (Aplausos). Es esencial también para las trabajadoras la eliminación de la parcialidad en los subsidios, tanto en los casos de cotizaciones insuficientes como en el subsidio por agotamiento de prestación contributiva cuando esta derivada de un contrato a tiempo parcial en los últimos ciento ochenta días. La modificación de la forma de entender las responsabilidades familiares incrementa de manera directa tanto las posibilidades de acceso como el nivel de cobertura de las familias monomarentales. Asimismo, la compatibilidad del subsidio con el trabajo, con el acceso a acciones formativas y con las prácticas externas consigue por fin que trabajo, formación y percepción de subsidio no constituyan un dilema económico, y ello resulta especialmente relevante para las personas que en nuestro país están contratadas a tiempo parcial, que, por desgracia, siguen siendo mujeres. Simone de Beauvoir escribió que el problema de la mujer siempre ha sido tratado como un problema de hombres. Aquello que en SUMAR nos preocupa y nos ocupa -la vulnerabilidad, la pobreza, la desigualdad y la precariedad- ha sido tratado como un problema de hombres, pero esta nueva norma, este nuevo subsidio por desempleo demuestra que las mejores soluciones son aquellas que se construyen desde una perspectiva feminista. (Aplausos).»

Fragmento 4 de 5 de esta intervención.

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