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Lo que han publicado en X las 7 formaciones y sus portavoces desde el 6 oct 2026 (sin retuits), y lo que han dicho en el Pleno y la Diputación Permanente del Congreso desde el 17 ago 2023.
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProyecto de Ley integral de impulso de la economía social.
«Gracias, señora presidenta. Señora ministra, ha recitado usted de maravilla los principios fundacionales que rigen las cooperativas, pero se ha olvidado de uno: autonomía e independencia, asociarse sin hacerse dependiente y sin responder a intereses externos; se ha olvidado decir ese, la verdad. (Aplausos). Confunde también que el hecho de que el 60 % del sector sean mujeres no lo convierte en un sector feminista, sino en un sector femenino. Hay que tener cuidado con las palabras, porque cuando uno no tiene cuidado con ellas comete errores como el que usted ha cometido, que ha dicho que 'ustedes denostan'. No; se dice: 'ustedes denuestan'. La superioridad moral que ha tenido usted se la aplica. (Aplausos). Ya comenzamos. (Risas). Debatimos hoy la enmienda a la totalidad que mi Grupo Parlamentario presenta, y que también ha glosado la señora ministra, a este Proyecto de Ley Integral de Impulso de la Economía Social, un proyecto que incluye algunas cuestiones positivas de eficacia práctica que, sin embargo, quedan ensombrecidas por otras de mayor magnitud, que solamente nos despiertan sospecha y rechazo. Sospecha por el nulo interés del Ejecutivo por abordar los retos reales que afrontan hoy las cooperativas en España, amenazas que se ciernen sobre el sector que, sin embargo, ninguna de ellas es anunciada y ni siquiera parece querer ser conjurada en este proyecto de ley, que es mucho más una adaptación cosmética -sí, la palabra que da el buen Estado- del cooperativismo al lenguaje del clan posmoderno que una respuesta a sus desventuras, y es que estamos -sí, una vez más- ante un caso más, el enésimo, en que el Ejecutivo parece más interesado en el marketing que en la política, en la comunicación que en las soluciones, en el envoltorio que en la sustancia. Pero también rechazo, rechazo porque lo que hace esta reforma es una injerencia -también le ha molestado esta palabra, señora ministra- en un sector, el de la economía social, que por su propia naturaleza es autónomo y ajeno a presiones y cantinelas ideológicas. Señorías, el atractivo de las cooperativas reside en su independencia, en su horizontalidad, en su carácter popular, pequeño, local, familiar, orgánico, incluso podríamos decir prepolitico. Su nacimiento libre, autogestionado y desde abajo es lo opuesto a cualquier lógica de instrumentalización, control y supervisión por parte del Estado, y su desarrollo al servicio exclusivo de los intereses, las necesidades y las preocupaciones de sus socios es un recordatorio de humanismo, decencia y solidaridad en estos tiempos marcados por neurosis ideológicas y en los que la burocracia parece extenderse e invadirlo todo.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Esto es lo que creo que haría un Estado social digno de tal nombre: dejar de especular con suelo público, dejar de llevarse picos indecentes con la necesidad de la gente, colaborar con la iniciativa privada para extender el parque de vivienda de protección oficial, planificar espacios amables y habitables y bonificar la densidad. Pero, bueno, parece que en España hay quien prefiere la España de las chabolas y la España de la infravivienda a la España de las grúas, porque si no hay grúas, en un panorama de concentración urbana brutal como el que tenemos, habrá chabolas y habrá infravivienda. Y en esas chabolas y en esas infraviviendas no vivirá ninguno de los que aquí vota contra las grúas, vivirán españoles normales y corrientes que no tienen por qué pasar por ese trance. (Aplausos). Saber esto ha de llevarnos a cerrar el círculo; construir es el medio, no es el fin. De nada servirá esta modificación si es aprobada, ni tampoco las reformas pendientes, si no tenemos un horizonte colectivo hacia el que caminar, si no tenemos una ambición, un norte moral. El de VOX es claro, y ya lo he repetido aquí en innumerables ocasiones: un país de familias que puedan ser dueñas de su casa y que puedan vincularse de forma duradera al espacio en el que residen. Por eso hay que construir, en primer lugar, para que haya vida en común, con una concepción humanística y no solamente contable, como tanto se estila por estos lares; es decir, un urbanismo para vivir y no solamente para sobrevivir. En segundo lugar, hay que construir para quien no tiene casa actualmente. Hay que construir para que jóvenes y rentas bajas que han sido expulsados de la posibilidad de comprar vuelvan a tener la posibilidad de acceder a una vivienda en propiedad. Hay que construir para que los españoles anónimos tengan un hogar digno de tal nombre, no para seguir concentrando la propiedad en pocas manos, ni para que grandes fortunas extranjeras hagan su agosto, ni para levantar bloques de estudios unipersonales o de apartamentos turísticos donde no hace falta, ni para que unos pocos depreden nuestro patrimonio natural o peguen el pelotazo que llevan años esperando. Hay que construir al servicio de un orden justo y de una causa noble, y a mí no se me ocurre una causa más noble que la de devolver al español corriente la posibilidad de ser dueño de su casa y, con ello, de ser dueño de su destino. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Señorías, si faltan casas, hace falta construir, y, si hace falta construir, hace falta suelo y, por tanto, bienvenidas sean las mejoras técnicas de esta PL, bienvenida sea la seguridad jurídica, bienvenida sea la atención a las demandas de los ayuntamientos y bienvenida sea también toda fórmula para evitar las paralizaciones de los PGO sine die por errores absolutamente subsanables. Bienvenido sea todo esto, pero no nos contemos a nosotros mismos una película particularmente reconfortante. Esta modificación de la ley del suelo, si sale adelante, puede ser absolutamente inane y estéril si no viene acompañada de otras reformas absolutamente necesarias que están pendientes. Está pendiente, desde luego, acelerar los procesos de transformación del suelo. Está pendiente aligerar trabas, burocracia, peajes o impuestos a la construcción. Está pendiente abrir de una vez por todas el melón de la densidad; sí, de la densidad, que fue clave para canalizar el empuje demográfico de este país hacia las grandes ciudades entre los años cincuenta y ochenta, y que tiene que ser clave para poder canalizar el empuje demográfico hoy hacia las grandes ciudades si no queremos aceptar -yo creo que nadie lo quiere en esta Cámara- que haya personas que trabajan a dos horas y media de donde viven, familias desplazadas de su barrio de toda la vida, parejas embutidas en pisos compartidos o precios de las casas por las nubes.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Sigamos, quinta diferencia: en un panorama, en un contexto de demanda infladísima, cada vez menos inmuebles se destinan al alquiler permanente, que es el que necesitan las familias, no otro, el permanente, y esto no es por arte de magia. Esto es consecuencia de sus regulaciones y su fracaso, de cómo han desatado inseguridad jurídica, un millón menos -y bajando- desde que ustedes gobiernan. No sé si es para considerar que es algo ajeno a la política. Y sexta y última diferencia: en ese transcurso, han pasado dieciséis años, señorías y, en consecuencia, muchos edificios han envejecido, se han deteriorado y no ha habido las pertinentes y necesarias rehabilitaciones. Vistas las diferencias, creo que podemos concluir que tener el mismo parque inmobiliario que en 2009 con los cambios sociodemográficos que hemos experimentado desde entonces es una verdadera catástrofe que, en verdad, no es tener el mismo parque inmobiliario, sino tener muchas menos casas para mucha más gente y ubicadas en muchos peores lugares. En España, faltan grúas y faltan casas, faltan casas y faltan grúas, pero, sobre todo, falta una clase dirigente que piense en el país a largo plazo y que se haga cargo también de los efectos perniciosos de sus políticas, de los consensos que aquí ha habido sobre no construir, de los consensos que aquí ha habido sobre la organización territorial desquiciada que hay en este país y sobre los consensos que aquí ha habido sobre traer y traer cada vez a más gente sin decir y sin tener claro dónde van a poder alojarse y dormir. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Gracias, señora presidenta. El debate de hoy llega tarde, tardísimo; y es ilustrativo de cómo toda una generación de políticos ha sido incapaz de dar respuesta a la necesidad habitacional acuciante que hay en España, una necesidad que ha sido creada de forma artificial por esos mismos políticos, al convertir en escaso y en consecuencia, en tremendamente caro y lucrativo, un bien esencial como es la vivienda. Señorías, tenemos el mismo parque inmobiliario que en el año 2009, 26 millones de inmuebles, pero hay diferencias bastante notables que conviene mirar con detalle. La primera, este parque está concentrado en menos manos. Tenemos muchos menos propietarios de una sola vivienda, muchos menos propietarios jóvenes, muchos menos propietarios de rentas bajas y muchos más multipropietarios, particularmente fondos y fortunas extranjeras. Esto quiere decir que las familias tienen menos poder para organizar su vida y los grandes más poder para condicionársela. La segunda diferencia, también bastante notable, es que tenemos el mismo parque inmobiliario para 3,5 millones más de personas; 3,5 millones más de personas que algunos trajeron para poder abaratar costes laborales y otros para poder saciar sus ansias multiculturales y que, hoy, de camino, han generado también un grave problema habitacional porque, a más población, también más necesidad de hogares; algo que parece que ninguno de los genios del Excel que diseñaron estas políticas previó ni fue capaz de imaginar.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuáles son las medidas que va a adoptar el Gobierno...
«Por eso -y ya concluyo-, ante la sucesión de disparates, únicamente cabe actuar con determinación, y por eso hay que elegir: o la España de los solares vacíos y los precios disparados, o la España de las grúas y las familias propietarias; o la España en la que compran, alquilan y reciben vivienda social los nuestros, o el país que discrimina a sus propios hijos en su casa; o la España de la vivienda protegida, o la España del coliving; o la España en la que el Estado se forra con los impuestos a la vivienda, o la España en la que la gente puede comprar su casa porque no hay esos impuestos; o la España de la gente decente, o la España de la okupación y la especulación; o la España de los alquileres asequibles, o la España de los alquileres imposibles; o la España de la propiedad distribuida España, o la España de la propiedad concentrada. Frente al consenso de tantos políticos -tantos- que nos quieren atomizados, divididos y sin propiedad, el consenso de la gente corriente, del español normal, de aquel que lo que quiere es ser dueño de su casa, tener familia, tener raíces y que su barrio siga siendo exactamente eso, su barrio. Lo que nos va a salvar, señorías, no son ni Miami ni Viena; son Carabanchel o Nou Barris. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuáles son las medidas que va a adoptar el Gobierno...
«Gracias, señora presidenta. España ha dejado de ser un país amable para jóvenes, trabajadores y familias. Las últimas décadas han sido de decadencia, de consensos por arriba en los Parlamentos y de lamentos ahogados por abajo en las casas, décadas en las que ha adelgazado la clase media y han engordado tanto el privilegio como la precariedad. Los españoles somos más pobres, estamos más solos y nos sentimos cada vez más pequeños ante fenómenos que nos pasan por encima y que nadie ha deseado. Y en el centro de todo este proceso de desposesión está la vivienda, los hogares por los que el Partido Popular y el Partido Socialista han pasado como un auténtico huracán, extendiendo la incertidumbre donde ya reinaba la estabilidad y poniendo en entredicho esa máxima que dice que las nuevas generaciones vivirán mejor que las anteriores. Ya no. En los últimos tiempos, en España ha habido al menos dos ideas indiscutidas sobre cómo debían ser nuestras ciudades. La primera es que íbamos a ser más flexibles si vivíamos de alquiler y, sobre todo, más libres; que lo avanzado, lo moderno, lo guay y, desde luego, lo europeo era fluir, vivir sin ataduras, sin compromisos, sin poseer nada, sin vincularse de forma duradera a ningún lugar; que es mejor ir con la casa a cuestas como un caracol -un día aquí y otro allá- o compartir, que, además, es toda una aventura y te abre mucho la mente; que eso de echar raíces o de querer vivir cerca de los tuyos es una antigualla, una reminiscencia de esa España en blanco y negro que habrá que dejar atrás más temprano que tarde. Ya saben: España es el problema y Europa es la solución, el papanatismo de siempre. Lo que callaban los que nos empujaban a convertirnos en jornaleros del alquiler es que en esa Europa tan ensalzada su parque inmobiliario estaba en manos de muy pocos, en manos de un puñado de fondos y de un puñado de alcaldes ansiosos por convertir a sus inquilinos en votantes y a sus votantes en inquilinos. Y lo que también callaban es que dar un portazo a la propiedad era dar la bienvenida a la soledad, a los ahogos económicos, al desarraigo, a los tumbos y a las vidas líquidas. No hay más que ver la España de hoy y compararla con la de hace veinte o veinticinco años para comprobar que aquellos cantos de sirena eran toda una engañifa; que nos dieron gato por liebre; que el esfuerzo económico que hoy hacen las familias para poder pagar una casa es mucho mayor que el de entonces; que la vivienda se ha convertido en un bien de lujo; que ya no se emancipa nadie; y que ni siquiera conocemos a quien tenemos al otro lado del rellano, a nuestro vecino. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«¿Qué más, además del desplome de oferta? El aumento de otras opciones, que son indeseables para las familias, como la de temporada turística o por habitaciones, así como la subida de precio de las piezas más baratas del mercado, las condiciones leoninas para los inquilinos, los castings inmobiliarios, las colas que dan la vuelta a la manzana para ver los pisos más baratos del mercado de alquiler en cada ciudad, la multiplicación del número de contactos que tiene cada anuncio -por encima de los trescientos contactos tiene cada anuncio en Barcelona de gente que quiere ir a ver cada piso-, la reducción drástica de la firma de contratos, el abandono por parte de los propietarios del mantenimiento de sus inmuebles y la crecida del mercado negro. ¿Y quiénes son los perjudicados? Los vulnerables, aquellos a los que ustedes decían que querían proteger. Han creado una casta de nuevos parias, a los que nadie quiere alquilar: jóvenes, personas con hijos a cargo, familias de rentas bajas, desempleados, autónomos, pensionistas con pensión muy baja... Siendo amables, podríamos decir que han generado justo lo contrario de lo que pretendían. Conociéndolos, cabe decir que quizá han generado justo lo que querían.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Señora ministra, la edad de oro de la propiedad coincidió con la edad de oro de los barrios, las pequeñas ciudades, las familias, la natalidad, los vínculos fuertes, el ahorro, la seguridad, la independencia económica de la gente corriente, es decir, con el poder de las familias y los españoles, cualesquiera, frente a la arbitrariedad de políticos y la voracidad del mercado. Y ahora que todo esto se ha desmoronado, la era de la precariedad que se abre ante nuestros ojos coincide con la edad de oro de los minipisos, los Lexatines, las adicciones, las depresiones, las pantallitas, los mataleones, la pobreza infantil, los exiliados, el invierno demográfico, los tumbos de un lado a otro y los suicidios, sí, los suicidios también, que no paran de aumentar. Antaño, habríamos dado causas materiales, lo habríamos vinculado a la extensión de los agobios económicos, el aumento de la soledad, la inestabilidad perpetua, el nomadismo habitacional, el desplome del poder adquisitivo, la falta de recursos o el desarraigo. Hoy, los cantamañanas de este Gobierno nos dicen que no, que todo eso tiene que ver solamente con la masculinidad tóxica y el heteropatriarcado. (Aplausos). Hay que tenerlos bien grandes, la verdad.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Todo esto no es ficción: detrás de cada ejemplo hay personas de carne y hueso, amigos y familiares con nombres y apellidos, españoles del montón que atraviesan a diario situaciones intolerables. Son intolerables per se porque la crisis habitacional que hay en España ataca su dignidad, su libertad, su autonomía, su privacidad, su estabilidad emocional, su posibilidad de poder organizar el futuro, la posibilidad misma de tener hijos, conciliar y estar cerca de los suyos. Pero intolerable es también en relación con la experiencia del país del que venimos. Nacer en un hogar en propiedad y que te espere un cuchitril no es progreso, ni siquiera en la acepción que el Partido Socialista da a esta palabra. (Aplausos). Y pasar de tener dos casas a tener dos compañeros de piso tampoco suena a avance o a mejora. Que ayer con un sueldo pudieras formar una familia y que hoy con dos y trabajando de sol a sol a lo que puedes aspirar es a tener una mascota tampoco parece un gran logro del que sacar pecho.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Gracias, señora presidenta. Señora ministra, la vivienda es ya el primer problema de los españoles, y no es porque el resto de los asuntos marchan de maravilla, es porque la vivienda está en el centro de todas las nuevas brechas de desigualdad, de todas las frustraciones de la gente corriente y del dolor de todo un país. Está el que quiere tener hijos y no puede porque no tiene piso, tiene zulo; la que cerca de los 40 aún comparte intimidad, sinsabores y turnos de ducha con desconocidos; el que a los 35 vive en casa de los padres y no atisba en el horizonte la posibilidad de emanciparse; la pareja que quiere casarse, pero no puede, porque todo lo que entra en casa se desina al alquiler; o esa otra que consigue pagar el alquiler, gracias a la ayuda familiar, a pesar de que los dos miembros de la pareja se parten el lomo trabajando; o ese padre, con una hija a cargo, al que nadie quiere como inquilino; o esa familia numerosa, que lleva años en lista de espera de vivienda protegida y lo único que se les ofrece son sesenta metros cuadrados por 1250 euros. Está el que se come cada día tres horas de atascos y claxonazos porque la única vivienda que puede permitirse está en las antípodas de su oficina y también el que se siente un forastero en su barrio de toda la vida, porque la vivienda no termina en el felpudo, también importan los barrios, señora ministra.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley para la regulación de los contratos de alquiler temporales y alquiler de habitaciones.
«Gracias, señora presidenta. Los alquileres de temporada y por habitaciones eran hasta hace muy poco figuras excepcionales en nuestro país. En los primeros se alojaban profesores, estudiantes u opositores que cambiaban de lugar de residencia por unos meses; los segundos eran una opción muy divertida, ideal para muchos jóvenes que se emancipaban con amigos al poco de cumplir los 20. Ambos casos estaban muy tasados, muy circunscritos a un momento vital muy concreto, y se caracterizaban precisamente por su carácter transitorio: el que marchaba a otra ciudad por razones laborales o formativas volvía al poco, y el que daba sus primeros pasos fuera de casa en un piso compartido se iba tan rápido como se estabilizaba su pareja o su trabajo o reunía unos ahorros. El alquiler de temporada o por habitaciones, por tanto, era el primer peldaño dentro de la escalera de la vida de las personas, un detalle puntual y nada más que eso. Este era el fresco habitual de nuestras ciudades hasta hace muy poco. Eran tan insignificantes estas figuras y era tan específico su uso que en los informes y estudios sobre el mercado de alquiler de hace un puñado de años ni siquiera se recogía su incidencia. Esos tiempos ya quedaron atrás, y quién los pillara. En 2024, el 30 % de los pisos anunciados en las grandes ciudades ya solo se ofrecen por meses; el alquiler de temporada se ha disparado un 230 % en toda España desde 2019: en Málaga, 466 %; en Alicante o Sevilla, por encima del 300 %; en Barcelona, 250 %. Con estas cifras se hace evidente que los nuevos contratos de temporada ya no los firman quienes cambian de ciudad por motivos laborales o por motivos de estudios, sino que tenemos a multitud de familias con la incertidumbre de no saber dónde vivirán al año siguiente, a parejas con la casa a cuestas, a jóvenes instalados en un nomadismo perpetuo.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley sobre medidas urgentes para garantizar el abastecimiento energético en los barrios...
«Lo que traen es interesante. Una nación socialmente justa no puede mirar para otro lado cuando hay compatriotas que no tienen agua, no tienen luz, no tienen comida caliente; cuando su casa no tiene las condiciones mínimas exigibles de habitabilidad; cuando las infraestructuras en su barrio brillan por su ausencia; cuando allí donde se mire exclusivamente se ve abandono y exclusión, o cuando son espacios cada vez más segregados y fragmentados. Señorías, el problema es que ya nadie les cree, y menos en los barrios. Yo no sé si se puede estar preocupado por los trabajadores y aplaudir al mismo tiempo las políticas que conducen a la deslocalización de la producción y a la desindustrialización, es decir, las políticas que destruyen sus empleos en sus comunidades y los separan de sus familias. ¿Se puede hacer esto al mismo tiempo? ¿Se puede estar preocupado por el poder adquisitivo de la gente corriente cuando su prioridad en materia fiscal es bajar el IVA al arte contemporáneo y al veterinario del caniche para subírselo a los productos de primera necesidad? ¿Se puede? (Aplausos). ¿Pueden hablar de hogares dignos los que han expulsado a los vulnerables del mercado de alquiler con su ley de vivienda, los que lo único que han construido ha sido, como mucho, castillos en el aire? ¿Se puede estar preocupado por la vida cotidiana de los de abajo mientras se promociona una inmigración masiva y desbocada que satura servicios, precariza empleos y devalúa salarios? ¿Dónde creen ustedes que estarán más cómodos con la inmigración: en la plaza de un barrio popular o en una reunión de la gran patronal? ¿Dónde creen que estarán más cómodos?»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Termino. Al final, ¿a quién beneficia que España sea un país con muchos arrendatarios y cada vez menos propietarios? ¿A quién beneficia esto, señora ministra? ¿A las familias? ¿A los jóvenes? ¿A las clases populares? ¿A las clases medias? La propiedad, señora ministra, lo más distribuida posible, porque así estará también lo más distribuida posible la defensa de la gente. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Todo esto me permite poder desbaratar un mito que no por muchas veces repetido es menos mito, y es que el Estado social es hijo de la izquierda, que la preocupación social es hija de la izquierda, que la justicia social es un invento de la izquierda. Instituto de Reformas Sociales, Comisión de Reformas Sociales -donde, por cierto, dialogaban socialistas y conservadores a finales del XIX y principios del XX-, Ley de Descanso Dominical, prohibición del trabajo infantil, prohibición del trabajo de mujeres embarazadas, Ley de Accidentes de Trabajo, inicios de la previsión social, jurados mixtos, orígenes de lo que luego sería el Ministerio de Trabajo, inicio de la formación profesional, Ley de Casas Baratas, inicio de la vivienda social y de la vivienda protegida, seguros de enfermedad, regulación de bajas, el mayor impulso a la reforma agraria... (Rumores). Todo esto, señora ministra -y muchas más cosas-, ¿cree usted que es incompatible con ser conservador? Porque las personas que lo hicieron lo eran. (Aplausos). Para finalizar, abordaré las cosas de las que no se ha hablado, que tal vez sean una pantalla previa a la vivienda y, seguramente, no sean de su competencia, sino que seguramente sea usted víctima de las políticas que se hacen en el resto de los ministerios de este Consejo de Ministros que tiene a la vivienda como principal damnificada. Nada se ha dicho de que el modelo territorial de este país es desquiciante y que esto tiene -el efecto aspiradora de recursos humanos y económicos- un impacto durísimo sobre la vivienda. Nada se ha dicho de cómo vamos a priorizar al español para que acceda a la compra, para que acceda a la vivienda social, cómo vamos a garantizar que sean los ciudadanos españoles -es a quienes nos debemos, a nadie más- quienes tengan la garantía no ya de un techo y cuatro paredes, sino de un hogar digno. Nada se ha dicho de que la brecha entre generaciones es dolorosísima y que la orientación del gasto público -todos sabemos cuál es- que han hecho el Partido Popular y Partido Socialista es una guerra declarada desde hace años a los jóvenes, a la familia y a la natalidad y, por tanto, también a la vivienda. Nada se ha dicho sobre cómo se va a devolver seguridad jurídica para que se pueda aumentar la oferta y, así, que sea el Estado, que es a quien mandata el 47 de la Constitución -el 47 no mandata a Paco Páquez, mandata al Estado-, el que, en lugar de transferir la responsabilidad al particular, se la eche sobre sus hombros. Vamos a ver si este Estado social es digno de tal nombre. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Gracias, señor presidente. Señora ministra, no dudo de sus buenas intenciones -créame que no- y comparto su idea de que no hay varitas mágicas, pero entre la ausencia de varitas mágicas y la superstición digamos que tiene que haber una zona gris en la que todos podamos entendernos. Y esa zona gris requiere, en primer lugar, decir en alto que el emperador va desnudo, que no lleva traje; que la tolerancia con los impagos y el control de precios, que son medidas muy bien intencionadas, han terminado convirtiéndose en un bumerán contra aquellos a los que justamente se pretendía proteger, las clases populares; que se ha generado mucho dolor; que se ha dejado a cientos de miles de personas a la intemperie, en la estacada. En segundo lugar, decía usted que me había equivocado de partido. Lo cierto es que tenía ganas de poder hablar sobre esto. Si una persona tiene un ethos conservador, una manera de entender el mundo conservadora, ¿es incompatible con una sensibilidad social?, ¿es incompatible con una preocupación por el bien común?, ¿es incompatible con el cuidado de los vulnerables? Menuda condescendencia y vaya patrimonialización de la preocupación por aquellos que nos rodean y por aquellos con los que vivimos, por nuestras familias, en definitiva. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Frente a las notas tristes y melancólicas de una sociedad en descomposición, el objetivo ha de ser ofrecer un proyecto ilusionante que nos permita volver a tener la propiedad lo más distribuida posible, las comunidades lo más fuertes posible y las familias lo más libres y dueñas de su destino posible. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«¿Saben lo que significa esto? Un poder desconocido para los grandes tenedores, porque cuanto más escaso es un bien, mayor margen de maniobra se tiene sobre quien lo posee, y esto creo que es algo muy fácil de entender: si algunos especulan es porque otros se dejan la pelota botando. (Aplausos). ¿Y qué más significa esto? La elitización del alquiler: castings inmobiliarios para cientos de candidatos/competidores y requisitos leoninos para seleccionar a los perfiles más solventes. Y, sí, al final del túnel no está la luz, sino el drama: la exclusión del mercado de alquiler de jóvenes con nóminas bajas, de familias con sueldos precarios, de desempleados o de padres con hijos a cargo. Hace veinte años estos perfiles estaban ahí ahí para ver si compraban y ahora ya ni siquiera pueden alquilar. Son los nuevos parias, sus nuevos parias. Y como nada de esto funciona, ahora se han sacado de la chistera el bono del alquiler, que ya se ha comentado que es un donativo que todos los españoles hacemos a los caseros, que ya saben que pueden subir 200 euros más el precio de su piso. Esto es, sin duda, una genialidad, es echar gasolina al fuego: en lugar de ampliar la oferta, recalentar la demanda. Es una buena chapuza en la que, por cierto, han participado todos (aplausos), porque aunque ahora SUMAR y Podemos se pongan muy dignos allí estaban firmando y sacando pecho de una medida que solamente sirve para subir los precios. Es decir, el bízum del que algunos hablan es un bízum que hacemos porque SUMAR y Podemos han querido que todos lo hagamos: de nuestro bolsillo al de los rentistas.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Y, sabiendo todo esto, ¿aspira la izquierda a tener una sociedad con la propiedad lo más distribuida y extendida posible? Parece que no. El objetivo es que la propiedad sea para los del Lamborghini y para los fondos; el alquiler, para los del Clio y para los del Corsa, y el coliving para los del patinete eléctrico; y esto suena a todo menos a revolucionario. No hay más que ver el abismo generacional al que nos estamos asomando para recordar que las políticas contra la extensión de la propiedad son políticas clasistas, es decir, políticas que atacan al que menos tiene. (Aplausos). Hemos hinchado tanto tanto el alquiler, hemos vaciado tanto la España interior, hemos llamado a tanta gente de tantos sitios que nuestras grandes ciudades son ya calderas a punto de estallar. Solamente desde que ustedes gobiernan, hay un 260 % más de presión en la demanda y un 50 % menos de oferta y, claro, esto genera una burbuja formidable sobre los precios. ¿Y qué se les ocurre para pincharla? ¿Construir, rehabilitar, devolver seguridad jurídica? No. El control de precios, algo que no ha funcionado en ningún lugar del mundo, pero les da igual porque está bien, lo deseamos muy muy muy fuerte y esta vez va a salir bien. Están lanzando a los españoles a una piscina sin agua y las consecuencias las padece la gente común: reducción drástica de la oferta de larga duración, que es la que necesitan las familias, y aumento exponencial de todas aquellas ofertas que no necesitan las familias, ni por habitaciones, ni de temporada, ni turístico. Cada vez que los españoles entran a un portal inmobiliario, encuentran menos pisos disponibles que el mes anterior. Sin embargo, cada uno de los anuncios tiene muchas más visitas que el mes anterior.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«¿Y cuáles son? La bajada de los alquileres, un objetivo loable, pero de partida el marco ya es perdedor, porque ponemos todo el foco en el alquiler y no en la extensión de la propiedad. ¿Saben sus señorías cuando los alquileres eran asequibles en España? Cuando el 85 % de la gente era dueña de su casa. Entonces, eran asequibles, cuando no se había expulsado a los jóvenes de la clase media ni a las clases populares de la posibilidad de comprar, cuando no se había triturado el poder adquisitivo de las familias, ni se había precarizado el mercado laboral; cuando no se veía a la propiedad como una antigualla o como una cárcel, cuando no se promocionaba el alquiler como una liberación, cuando no se habían cargado la garantía hipotecaria. Entonces, en ese momento, los españoles de menos renta destinaban un 25 % de sus ingresos al pago mensual del alquiler. Hoy, la media en toda España, es del 43 % y en algunas ciudades por encima del 60 %. Además, usted lo ha mencionado en su intervención, doblamos la tasa europea del sobreesfuerzo de los hogares y la mitad de los inquilinos en España está en riesgo de exclusión social, y es que la sociedad pospropietaria es una sociedad cada vez más desigual y deshilachada, en la que cada vez tenemos menos defensas para resistir cuando las cosas vienen mal dadas.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Gracias, señora presidenta. Señora ministra, buenos días. Señorías, en las últimas semanas miles de españoles han mostrado su hartazgo con una política de vivienda inoperante e ineficaz que, lejos de calmar sus temores, los engendra y los hace más grandes. Esta rabia colectiva es natural y es legítima. Es natural, porque la mayor parte de los jóvenes que hoy se manifiestan nacieron en hogares en propiedad y saben que muy difícilmente lograrán ser dueños de una casa, que no llegarán a tener delante aquello que, si miran, pueden observar aún por el retrovisor: estabilidad residencial, misma escuela, mismo instituto, mismos grupos de amigos, seguridad material, autonomía, arraigo, sentido de pertenencia, vida de barrio, capacidad de ahorro, cercanía con los seres queridos; una serie de atributos que hicieron a sus familias infinitamente más libres y más ricas de lo que ellos llegarán a ser, porque contemplando lo que vivieron podrán hacerse una idea de lo que les faltará, y es que es imposible. Es imposible edificar un proyecto de vida robusto cuando los pilares, cuando los cimientos de los que uno parte son los zulos a precios de mansión, los turnos para entrar en el baño compartido o las casas reconvertidas en bajos comerciales, eso sí, sin ventilación.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · Pleno¿Qué va hacer el Gobierno para garantizar un hogar digno a todos los españoles?
«Son campeones en intenciones, de eso no cabe ninguna duda, pero son colistas en resultados; creen tener el monopolio de la protección de los más vulnerables -se ha visto esta mañana-, pero, de momento, los datos más bien indican que tienen el monopolio de la destrucción de sus expectativas. Gracias a sus medidas deambula, por los portales inmobiliarios, una masa de jornaleros del alquiler que no encuentra ni encontrará un lugar donde echar el ancla ni arraigarse. Señora ministra, ¿qué política se ha hecho para atajar todos estos fenómenos? Porque a veces escurren tanto el bulto que parece que el Partido Socialista no ha gobernado ni un modesto rellano. ¿Bajar el IVA de la compra de primera vivienda? No, se lo bajamos a los medicamentos de los animales y el arte contemporáneo, que es lo importante. ¿Construir vivienda pública? Ni que estuviéramos en la España en blanco y negro. ¿Controlar la demanda extranjera? Ustedes son un pitbull con las familias, pero un caniche con los fondos. ¿Gasto en vivienda? Estamos a la cola de Europa en inversión por habitante, pero ustedes ahora sacan pecho y se muestran muy ufanos por haber subido unas decimillas en no sé qué partida, algo así como celebrar un gol en el minuto noventa, cuando vas perdiendo 3 a 0.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que el Gobierno va a adoptar para paliar la...
«Para lograr ese país de familias propietarias, hogares estables y vecindarios fuertes y amables son muchas las cosas que habría que hacer; pero ¿qué tal si empezamos con las siguientes? Volver a tener claro que la vivienda es un derecho y una necesidad antes que cualquier otra cosa; exigir a las administraciones que se involucren de verdad con la vivienda, liberando suelo, terminando con los peajes que encarecen de forma increíble el precio final de la obra nueva; incrementar los fondos destinados a vivienda para dejar de tener unos presupuestos tan ridículos como los que tenemos al respecto; volver a construir vivienda pública, porque se puede construir vivienda pública (aplausos); primar al nacional sobre el extranjero, lleve lo que lleve, un hatillo o un maletín lleno de dinero; actuar sin medias tintas contra la ocupación y contra la especulación de los buitres -sí, se puede hacer ambas cosas a la vez, aunque a algunos les explote la cabeza-, y crear un fondo de garantía social para que sean los poderes públicos y no los particulares quienes protejan a deudores hipotecarios y a precarios sobrevenidos.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que el Gobierno va a adoptar para paliar la...
«Por fortuna, estos jóvenes están bastante curados de espanto y saben que el bipartidismo ha pasado por España como un huracán, que antes todo hijo de vecino era dueño de una casa y que hoy hemos dejado de ser un país de propietarios para ser un país de precarios sin casa. Claro, por el camino nos hemos dejado muchas cosas, no solamente la estabilidad residencial, también hemos sacrificado la estabilidad afectiva, la posibilidad de tener hijos y de brindarles una buena vida, el ahorro, la cercanía con los abuelos, el sentido de pertenencia a un lugar, los lazos con los vecinos, salud mental, la conciliación o, incluso, la intimidad misma. (Aplausos). La suma de salarios irrisorios y precios de lujo ha dejado fuera de juego a toda una generación. Hoy solamente pueden comprar los fondos y los inversores o, por usar la terminología del Gobierno, los de los Lamborghini. Pero nosotros aspiramos -porque sabemos que la propiedad hace bien y empodera a la gente- a que la propiedad esté lo más extendida posible, y eso implica que también sean propietarios de sus casas los del Clio o los del Opel Corsa, para que hagan de esas casas su hogar permanente y no un mero receptáculo que utilizar de forma transitoria y temporal. Queremos propiedad para los muchos, para los españoles corrientes, para los García, para los González, para los hijos de Carabanchel, de Huelin, de Hospitalet, para las familias del montón, para las familias sin padrino, porque si la propiedad está extendida y está distribuida, también lo estará la libertad, la estabilidad, la seguridad, la autonomía y, sobre todo, el poder (aplausos), el poder de las familias. Porque, puestos a elegir, entiendo que no habrá duda en este hemiciclo: mejor un país en que cada familia sea dueña de su casa que otro en el que un solo propietario o un pequeño puñado de propietarios sean dueños de todas las casas.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que el Gobierno va a adoptar para paliar la...
«Toparse con esta clase de documentos, señorías, supone un baño de realidad entre tanta propaganda barata y triunfalista. Supongo que este Parlamento, tan celoso de la libertad de expresión, estará incómodo con su difusión, pues entenderá que conocer esa diferencia de precios y, sobre todo, sus causas, puede incitar al odio contra los políticos responsables de esta situación o contra especuladores. Sea como fuere, lo cierto es que los hijos de aquella pareja saben que jamás llegarán a ser dueños de su casa, a no ser que tengan una excepcional ayuda familiar. Y lo saben porque ninguno de sus amigos del instituto lo es. Tampoco hay propietarios entre su grupo de la universidad ni entre sus primos. Sí hay, en cambio, un puñado que se deja un riñón para pagar un alquiler que ya cuesta más que una hipoteca; otros que comparten bandeja del frigorífico con desconocidos; dos que tuvieron que marcharse fuera del país, y uno al que le ha dado por probar la última moda anunciada a bombo y platillo por la prensa servil de este país: las cápsulas de tres metros cuadrados para dormir. Solo les falta saber si le dejarán o no entrar con su perrihijo. (Aplausos). Según algunos expertos, todo esto se debe a que estos jóvenes toman los viernes demasiadas cañas y a que cometieron la osadía de pagar durante dos años una suscripción a Netflix. Si no llega a ser por esto, desde luego, hoy tendrían cuatro áticos y un par de chalés en la playa, por lo menos. Según otros, vivir de alquiler es algo muy cool y muy flexible que les permitirá no atarse ni comprometerse, que son dos palabras muy feas y que suenan bastante antiguas. Total, si tener hijos ya sabemos que daña el planeta y si tener una pareja para toda la vida es una cárcel, ¿para qué van a querer ser propietarios? Además, ahora, con la ley de vivienda, hay mucha oferta y cualquiera encuentra una ganga por cuatro duros.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Yo le voy a confesar dos cosas, señora ministra: la primera, estoy deseoso de ver placas con puños y rosas en las calles y en los edificios de España. Las otras las tengo ya muy vistas y, en serio, estoy deseoso de verlas, porque significaría que están haciendo de verdad cosas por arreglar el problema de la vivienda. (Aplausos). La segunda, ardo en deseos, señora ministra, de que me llegue una invitación para la inauguración, la entrega o la ceremonia en la que corten el lacito de alguna de las 184 000 viviendas que prometió su Gobierno. Creo que usted tiene mi correo, prometo que incluso miraré regularmente la carpeta de spam para ello. (Aplausos). En definitiva, espero, señora ministra, que usted sea más autocrítica que otros de los ministros de este Consejo, que han dicho que vivimos un momento dulcísimo en la economía, y espero que usted no tenga los arrestos de decir aquí que vivimos un momento dulcísimo en la vivienda. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Permítame, para cerrar, hacer una última reflexión. Vayamos más allá de los números, de los apuntes contables, incluso de las casas, y empecemos a pensar en los hogares, en lo que se rompe cuando no hay seguridad residencial, en cómo se resiente la cercanía con la familia, el amor, la natalidad, los lazos de apoyo entre vecinos, la cohesión social, la conciliación, el aprendizaje entre generaciones, la identidad, y cómo, en cambio, esto abre la puerta a un sinfín de fenómenos muy indeseables: los niños que van dando tumbos de un lado a otro, los proyectos truncados, los cambios de colegio, los ancianos que se sienten solos, los problemas de salud mental. Así que en el tema de la vivienda -y ya con esto concluyo- nos va la vida, nos va una decisión entre si queremos vidas libres, plenas y seguras o vidas rotas. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Finalmente, si en España no hay vivienda pública ni un presupuesto digno de tal nombre para la provisión de casas asequibles es simple y llanamente o porque no les da la gana o porque no saben cómo hacerlo. Señora ministra, allí donde hay una apuesta generosa por la vivienda pública bajan los precios del mercado libre. El artículo 47 de la Constitución es un mandato que le compete a usted, a su Gobierno, y yo diría que no es muy saludable inhibirse en mitad de tanto dolor. Hasta los años ochenta en España se construyó mucha vivienda pública con mucho éxito. Muchas familias de barrio alcanzaron, gracias a esa política, una estabilidad residencial que hasta entonces era privativa, era exclusiva de los ricos. Hoy, en cambio, estamos a la cola de Europa en gasto en vivienda por habitante, en inversión en vivienda y en vivienda social. No es porque no haya dinero, es porque sus prioridades son otras. Entre Broncano y hogares, eligen Broncano. Entre puntos morados y hogares, eligen puntos morados. Entre inmigración y hogares, eligen inmigración. Entre autonomías y hogares, eligen autonomías. Entre privilegios fiscales para regiones más ricas y hogares, eligen privilegios fiscales. (Aplausos). No sé cómo se las apañan ustedes, pero para ustedes el techo nunca es una prioridad. Este Gobierno, incluso, ha concedido un crédito de 250 millones de euros para la construcción de una desaladora en Marruecos. ¿Cuántos préstamos a tipo cero se podrían haber concedido aquí en España con ese dinero o cuántas viviendas sociales se podían haber levantado?»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Alguien tendrá que asumir la responsabilidad de todo esto, porque no nos ha mirado un tuerto ni nos han echado un embrujo ni una maldición ni somos víctimas de una plaga bíblica. Un país de propietarios no se convierte de la noche a la mañana en uno de precarios sin casa, de la misma forma que un país de alquileres asequibles no se convierte en uno de alquileres imposibles por arte de magia. Hay responsables políticos y económicos de esta situación, los que han partido el bacalao en España en las últimas décadas, la casta que ha hecho negocio con la miseria colectiva. Si hay una brecha enorme entre los españoles que buscan hogar y el número de casas disponibles es porque sus políticas han torpedeado una y otra vez insistentemente cualquier intento de ampliar la oferta. (Aplausos). No sé -llámenme malpensado- si tal vez con el ánimo de garantizar que la vivienda siga siendo un bien escaso y tremendamente lucrativo para cuatro grandes tenedores. Mi sensación es que ustedes se imaginan defendiendo a los vulnerables, pero los resultados más bien dicen que son ustedes los mejores amigos del capitalismo rentista y los peores de los Garcías, los González, los Pérez o los Gutiérrez. Si cada vez los pisos están más caros es porque no paran sus administraciones de retener suelo y de gravarlo con una yincana de calificaciones, certificados, impuestos y plusvalías que sonrojaría a los mismísimos inventores del diezmo. Y si cada vez hay menos pisos en alquiler en las grandes ciudades es porque sus regulaciones y su inhibición ante cualquier caso de impago han llevado a muchos pequeños arrendadores a sacar sus casas del mercado convencional. Y si los jóvenes no pueden acceder a una vivienda digna es porque ustedes han puesto a la cabeza del desempleo en Europa a nuestros jóvenes, no por Netflix ni por los vermús ni por las cañas, no, porque son líderes en desempleo juvenil. Y si las familias con niños o los trabajadores precarios no encuentran casa es porque su ley de vivienda está funcionando exactamente como han funcionado los controles de precios en todos los lugares donde se han implementado; es decir, como herramientas para excluir a los de abajo del acceso a la vivienda. Ustedes, que tanto se vanaglorian y tanto son de la ciencia y los datos, no sé cómo no se les ocurrió echar un vistacillo a toda la literatura científica disponible sobre el control de precios porque, la verdad, era meridiana en sus resultados. Si los fondos extranjeros están jugando al Monopoly con nuestras ciudades, tal vez es porque ustedes les han invitado a la partida y les han dado las mejores cartas. Ahí estaba el ministro Puente festejando el desembarco de BlackRock o la antigua secretaria de Estado, Pardo de Vera, como candidata a presidir el lobby de los buitres. Ahí están -claro- en contraposición, los jóvenes de Palma o de Málaga yéndose de su ciudad, porque ya no hay sitio para ellos en ellas. El camino, señora ministra, no son los beneficios fiscales a las fortunas extranjeras ni la alfombra roja a los nómadas digitales ni la reverencia a los que compran para especular; el camino es desglobalizar; es decir, priorizar y proteger a los nuestros, a los de casa ante una demanda internacional que cada vez está afectando más a sus derechos más básicos.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Gracias, señor presidente. Señora ministra, me alegra verla de nuevo por aquí. Espero que haya disfrutado y descansado este verano y que venga con ideas renovadas. Lo espero de veras y creo que lo esperan también millones de españoles para los que la vivienda lleva demasiado tiempo siendo causa de agobio y sufrimiento. Esto no es una percepción particular, tampoco un constructo social ni algo subjetivo, ni siquiera es algo que podamos someter a debate o discusión, es una realidad tan palpable como dolorosa y extendida. Pienso en las familias que destinan el 50 % de sus ingresos a pagar el alquiler y que este septiembre tendrán que hacer malabarismos para afrontar el carrusel de gastos que se les viene encima: ropa nueva, libros de texto, material escolar, transporte, comedores. Pienso en los que ni siquiera pudieron llevarse una semana a los niños a la playa porque la subida de los tipos de interés devoró todos sus ahorros y todas sus ilusiones; o en las parejas jóvenes que este verano han decido que se iban a ir a vivir juntos y, sin embargo, andan desesperadas porque no encuentran pisos por debajo de los 900 euros en su ciudad; o en esos trabajadores a los que no les da ni para un zulo y que lamentablemente terminarán malviviendo y durmiendo en aparcamientos de autocaravanas, en oficinas abandonadas o en bajos comerciales sin ventilación. Pienso también -me acuerdo mucho de ello- en el drama de los pisos compartidos, porque ayer eran una opción muy divertida mientras uno estudiaba y hoy son un modus vivendi para personas que rozan los cuarenta. ¡Cómo hemos cambiado! Pienso también en esos señores que siempre vivieron en la misma casa y que ahora tienen que marcharse de su hogar porque a su nuevo casero, sin rostro y sin nombre, le van más los guiris de una noche que los vecinos de toda una vida. Pienso también en aquellos a los que les han ocupado una vivienda y se encuentran con una Administración ausente y arisca, que en el mejor de los casos se lava las manos con su angustia y en el peor la niega o hace bromas con ella. Pienso también en aquellos que llevaban años esperando una vivienda protegida y ahora ven cómo otros, con los que nadie contaba, les han adelantado sin haber guardado la cola; o en las familias monoparentales con hijos a cargo, que han quedado completamente excluidas del mercado residencial convencional. Da igual cuáles sean sus ingresos, están fuera de juego. Podría continuar con mil ejemplos de las descabelladas escenas a las que el bipartidismo ha llevado a los hogares: colas del hambre, colivings, habitaciones subarrendadas, narcopisos, inversores extranjeros que compran de una tacada barrios enteros o inmuebles que harían grande, enorme, una pequeña caja de muñecas. Pero usted conoce estas realidades tan bien como yo y sabe que son cotidianas, que son ordinarias, que no representan algo marginal ni puntual ni anecdótico, que cualquiera -repito, cualquiera- puede verse ahí, que los precios y los metros cuadrados de los pisos ocupan las conversaciones de los amigos, las pesadillas de las parejas o las sobremesas de los familiares los domingos. Es tan transversal y está tan extendida esta preocupación que estoy convencido de que incluso los ministros multipropietarios de este Gobierno, que unos cuantos hay, se habrán topado de bruces con algún caso en sus exclusivos círculos de relaciones.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoReal Decreto-ley 1/2024, de 14 de mayo, por el que se prorrogan las medidas de suspensión de lanzamientos...
«Si esta prórroga no viene acompañada de otras medidas no será más que un parche, un patadón p'adelante, y que los españoles de dentro de cuatro años vean qué pasa con esto, pura procrastinación política. Un parche que, además, puede volverse muy doloroso para las clases populares, puede ser un bumerán. Si nos limitamos a prohibir las ejecuciones hipotecarias sin crear las condiciones para que la gente pueda tener una vivienda, los bancos endurecerán los requisitos de acceso a una hipoteca. menos españoles serán propietarios, sobre todo los jóvenes y los de rentas más bajas, y la burbuja de los alquileres, en consecuencia, seguirá creciendo y creciendo sin parar. Votaremos hoy para apoyar a los nuestros en un momento crítico, porque los españoles que peor lo pasan merecen una tregua, no pueden ser ellos quienes paguen el pato de sus tropelías y su fiesta. Pero votaremos también con la esperanza de que en España tendremos otra vez una sociedad de pequeños propietarios, pues la pequeña propiedad familiar es el mejor antídoto contra los vaivenes de un mercado global cada vez más impredecible y voraz y contra la arbitrariedad y la inanidad de los Gobiernos y los Estados. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»