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Lo que han publicado en X las 7 formaciones y sus portavoces desde el 6 oct 2026 (sin retuits), y lo que han dicho en el Pleno y la Diputación Permanente del Congreso desde el 17 ago 2023.
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Y, claro, sin vivienda social, si la empresa pública de vivienda es un camelo, si no se construye, si no se rehabilita, si no se aumenta edificabilidad ni altura ni densidad, pues se van acabando las balas. Pero, bueno, confiemos. Ustedes son unos entusiastas del alquiler, así que cabe pensar que tienen el asunto bastante bajo control, que saben cómo hacer que la gente consiga tener un alquiler asumible, asequible y duradero. Lo cierto es que llevan cinco años tocando todas las teclas posibles de la intervención en el mercado: prórrogas forzosas y extraordinarias de los contratos; congelación de la actualización de rentas; tolerancia con la ocupación; permisividad de la morosidad arrendaticia; controles de precios; laberintos para poder recuperar la posesión; traslado de la responsabilidad al particular, al que se le dice 'ahí te apañes', mientras el Estado se lava las manos y no cumple con el artículo 47 de la Constitución, que le mandata a él y no al particular. En definitiva, hay toda una serie de políticas y regulaciones aparentemente muy bien intencionadas, que suenan muy bien en los oídos, pero que saben muy mal en el paladar. ¿La política se mide por intenciones? No, lo cierto es que se mide por resultados, y con todas estas políticas ha pasado exactamente lo que ya sabíamos que iba a pasar, lo que ya ha pasado en todos los lugares donde se han tomado estas medidas: el desplome de la oferta de larga duración. En Barcelona, un 75 % menos; en Madrid, un 50 % menos; en España, 40 % menos. Hay un millón de casas menos y en el mismo periodo de tiempo han entrado en España tres millones de personas. Un millón menos, tres millones más: a lo mejor estamos generando un pequeño problemita con el tema de la oferta. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Hace ya un año, señora ministra, en nuestro primer debate parlamentario le presenté un fresco bastante similar a este, y sería lógico que usted me dijera que me repito: angustia, desesperanza, destrucción de lazos, proyectos vitales paralizados, bloqueados, entornos irreconocibles... Y, si nada cambia, señora ministra, y tenemos la ocasión de vernos aquí dentro de otro año, si no hay milagros o caídas del caballo de por medio, seguiremos en las mismas, seguiremos avanzando con paso firme y decidido hacia el precipicio. Desde aquel primer intercambio, todo está realmente peor; eso sí, a golpe de récord, pero peor. Tenemos cifras récord en el retraso de la edad de emancipación: la tasa de jóvenes que viven fuera del hogar de los padres es la más baja desde que hay registros. Récord también en transacciones de nuda propiedad, que creo que es uno de los indicadores más estupendos para poder comprobar la miseria en la que chapoteamos. Récord en el precio de los alimentos, récord de impuestos, récord de coste de la vida, récord en el porcentaje de ingresos que un joven en solitario ha de destinar para pagar el alquiler, 102 % para pagar la casa y los suministros -buen récord ese-. Pero la cosa no acaba ahí. Récord de inquilinos en riesgo de exclusión social, casi la mitad. Récord de personas viviendo en situación de sobreesfuerzo, doblando la media europea. Récord de precios tanto en compra como en alquiler. Récord del precio medio de una habitación: 520 euros una habitación en piso compartido y hace diez años 520 euros era el precio medio de una vivienda entera en España. Récord de extranjeros comprando vivienda en España. Récord de españoles viendo en alquiler de temporada o por habitaciones. Mete miedo imaginar qué nuevos récords habrá dentro de un año por los que podrán ustedes ponerse medallas. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Todo esto no es ficción: detrás de cada ejemplo hay personas de carne y hueso, amigos y familiares con nombres y apellidos, españoles del montón que atraviesan a diario situaciones intolerables. Son intolerables per se porque la crisis habitacional que hay en España ataca su dignidad, su libertad, su autonomía, su privacidad, su estabilidad emocional, su posibilidad de poder organizar el futuro, la posibilidad misma de tener hijos, conciliar y estar cerca de los suyos. Pero intolerable es también en relación con la experiencia del país del que venimos. Nacer en un hogar en propiedad y que te espere un cuchitril no es progreso, ni siquiera en la acepción que el Partido Socialista da a esta palabra. (Aplausos). Y pasar de tener dos casas a tener dos compañeros de piso tampoco suena a avance o a mejora. Que ayer con un sueldo pudieras formar una familia y que hoy con dos y trabajando de sol a sol a lo que puedes aspirar es a tener una mascota tampoco parece un gran logro del que sacar pecho.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley para la regulación de los contratos de alquiler temporales y alquiler de habitaciones.
«Gracias, señora presidenta. Los alquileres de temporada y por habitaciones eran hasta hace muy poco figuras excepcionales en nuestro país. En los primeros se alojaban profesores, estudiantes u opositores que cambiaban de lugar de residencia por unos meses; los segundos eran una opción muy divertida, ideal para muchos jóvenes que se emancipaban con amigos al poco de cumplir los 20. Ambos casos estaban muy tasados, muy circunscritos a un momento vital muy concreto, y se caracterizaban precisamente por su carácter transitorio: el que marchaba a otra ciudad por razones laborales o formativas volvía al poco, y el que daba sus primeros pasos fuera de casa en un piso compartido se iba tan rápido como se estabilizaba su pareja o su trabajo o reunía unos ahorros. El alquiler de temporada o por habitaciones, por tanto, era el primer peldaño dentro de la escalera de la vida de las personas, un detalle puntual y nada más que eso. Este era el fresco habitual de nuestras ciudades hasta hace muy poco. Eran tan insignificantes estas figuras y era tan específico su uso que en los informes y estudios sobre el mercado de alquiler de hace un puñado de años ni siquiera se recogía su incidencia. Esos tiempos ya quedaron atrás, y quién los pillara. En 2024, el 30 % de los pisos anunciados en las grandes ciudades ya solo se ofrecen por meses; el alquiler de temporada se ha disparado un 230 % en toda España desde 2019: en Málaga, 466 %; en Alicante o Sevilla, por encima del 300 %; en Barcelona, 250 %. Con estas cifras se hace evidente que los nuevos contratos de temporada ya no los firman quienes cambian de ciudad por motivos laborales o por motivos de estudios, sino que tenemos a multitud de familias con la incertidumbre de no saber dónde vivirán al año siguiente, a parejas con la casa a cuestas, a jóvenes instalados en un nomadismo perpetuo.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley sobre medidas urgentes para garantizar el abastecimiento energético en los barrios...
«Y sigo. ¿Se puede tener empatía con la gente común cuando se niega la inseguridad que sufren a diario; cuando se dice que los narcopisos, que las bandas, que las agresiones en manada, que los machetazos no existen, que están en la cabeza de la gente, que son imaginaciones? ¿Les importa a ustedes que cada vez más personas se sientan forasteras en su propio entorno o les da igual?, porque esto también tiene que ver con los barrios y la política de barrio. ¿Se puede estar preocupado por el futuro de los ciudadanos de menos recursos cuando se han cargado la única herramienta que tenían para poder prosperar, que es la educación? ¿Se puede estar preocupado por los servicios de los barrios mientras su Gobierno va soltando por el mundo el dinero que aquí escatima o niega? (Aplausos). Esta semana, 400 millones a la hucha del Banco Mundial; hace unas semanas, los afortunados en Marruecos o en otros lugares del mundo, y Dios sabe dónde caerá el gordo dentro de un mes, pero seguro que vendrá bien cargado. ¿Se puede estar preocupado por los barrios de menor renta cuando se legisla una y otra vez a favor de cupos y haciendas propias para las regiones de más renta, es decir, cuando se quita músculo a la hacienda común y se adelgaza la capacidad de redistribución del Estado porque así lo piden, así lo ordenan y así lo exigen los de la oligarquía separatista? Por cierto, decía el grupo proponente que Andalucía existe; sí, pero esto dígaselo a los separatistas, que consideran que los andaluces son chusma y se quieren independizar precisamente para no pagar ni las ayudas ni las becas comedor a los andaluces. A ellos es a quienes hay que decírselo. (Aplausos). ¿Pueden estimar de alguna forma las clases populares a quién se burla de sus creencias o a quién censura sus costumbres y tradiciones? Y ya, por cerrar las preguntas, ¿puede la izquierda hablar de exclusión en Andalucía cuando ha gobernado esa tierra como si fuera su cortijo durante cuarenta años? Yo creo que no, que no se puede; no se puede porque es imposible soplar y sorber al mismo tiempo, porque no se puede ir de amigo de los barrios cuando uno es la comparsa de todos los responsables de su degradación. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Todo esto me permite poder desbaratar un mito que no por muchas veces repetido es menos mito, y es que el Estado social es hijo de la izquierda, que la preocupación social es hija de la izquierda, que la justicia social es un invento de la izquierda. Instituto de Reformas Sociales, Comisión de Reformas Sociales -donde, por cierto, dialogaban socialistas y conservadores a finales del XIX y principios del XX-, Ley de Descanso Dominical, prohibición del trabajo infantil, prohibición del trabajo de mujeres embarazadas, Ley de Accidentes de Trabajo, inicios de la previsión social, jurados mixtos, orígenes de lo que luego sería el Ministerio de Trabajo, inicio de la formación profesional, Ley de Casas Baratas, inicio de la vivienda social y de la vivienda protegida, seguros de enfermedad, regulación de bajas, el mayor impulso a la reforma agraria... (Rumores). Todo esto, señora ministra -y muchas más cosas-, ¿cree usted que es incompatible con ser conservador? Porque las personas que lo hicieron lo eran. (Aplausos). Para finalizar, abordaré las cosas de las que no se ha hablado, que tal vez sean una pantalla previa a la vivienda y, seguramente, no sean de su competencia, sino que seguramente sea usted víctima de las políticas que se hacen en el resto de los ministerios de este Consejo de Ministros que tiene a la vivienda como principal damnificada. Nada se ha dicho de que el modelo territorial de este país es desquiciante y que esto tiene -el efecto aspiradora de recursos humanos y económicos- un impacto durísimo sobre la vivienda. Nada se ha dicho de cómo vamos a priorizar al español para que acceda a la compra, para que acceda a la vivienda social, cómo vamos a garantizar que sean los ciudadanos españoles -es a quienes nos debemos, a nadie más- quienes tengan la garantía no ya de un techo y cuatro paredes, sino de un hogar digno. Nada se ha dicho de que la brecha entre generaciones es dolorosísima y que la orientación del gasto público -todos sabemos cuál es- que han hecho el Partido Popular y Partido Socialista es una guerra declarada desde hace años a los jóvenes, a la familia y a la natalidad y, por tanto, también a la vivienda. Nada se ha dicho sobre cómo se va a devolver seguridad jurídica para que se pueda aumentar la oferta y, así, que sea el Estado, que es a quien mandata el 47 de la Constitución -el 47 no mandata a Paco Páquez, mandata al Estado-, el que, en lugar de transferir la responsabilidad al particular, se la eche sobre sus hombros. Vamos a ver si este Estado social es digno de tal nombre. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Gracias, señor presidente. Señora ministra, no dudo de sus buenas intenciones -créame que no- y comparto su idea de que no hay varitas mágicas, pero entre la ausencia de varitas mágicas y la superstición digamos que tiene que haber una zona gris en la que todos podamos entendernos. Y esa zona gris requiere, en primer lugar, decir en alto que el emperador va desnudo, que no lleva traje; que la tolerancia con los impagos y el control de precios, que son medidas muy bien intencionadas, han terminado convirtiéndose en un bumerán contra aquellos a los que justamente se pretendía proteger, las clases populares; que se ha generado mucho dolor; que se ha dejado a cientos de miles de personas a la intemperie, en la estacada. En segundo lugar, decía usted que me había equivocado de partido. Lo cierto es que tenía ganas de poder hablar sobre esto. Si una persona tiene un ethos conservador, una manera de entender el mundo conservadora, ¿es incompatible con una sensibilidad social?, ¿es incompatible con una preocupación por el bien común?, ¿es incompatible con el cuidado de los vulnerables? Menuda condescendencia y vaya patrimonialización de la preocupación por aquellos que nos rodean y por aquellos con los que vivimos, por nuestras familias, en definitiva. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Y si la izquierda da la espalda al clamor de las calles, el panorama tampoco pinta mucho más halagüeño en la otra orilla, donde parece que hay solamente dos posturas. Por una parte, la regañona, la egoísta, la cerril, la del dedo levantado: si no tienes casa, chaval, es por aquel viaje que hiciste con 21 años en Ryanair y lo que te falta, campeón, es curtirte un poquito más. Y la otra es la ideológica, el deslumbramiento con la ciudad global, la idea de que la barra libre de circulación de personas, mercancías y capitales por todo el mundo va a generar un orden mejor aquí, en nuestras ciudades, y esto de momento está saliendo digamos que regulero. El país de los pequeños propietarios es hoy el patio trasero de los ricos de todo el mundo. Cada vez hay más propietarios de Venezuela, China, Rusia o India y menos de Nou Barris, San Blas, Pajarillos o Huelin. Nuestras ciudades se han convertido en escaparates, megalópolis que son un imán para el de fuera y un repelente para el de casa. Hoy la medida del éxito para valorar cómo de bien le va a una ciudad ya no la dan el bienestar o los lazos de sus habitantes, ahora la da ver cuántas inversiones atrae, cuántos eventos acoge, cuántos estudiantes internacionales recibe, cuántos nómadas digitales deciden instalarse en ella o cómo de multiculturales son sus barrios. Y, si por el camino se disparan los precios de la vivienda, de los productos básicos, si se desplaza a los hijos de la ciudad a cientos de kilómetros, si se sustituye el pequeño comercio, si se diluye la identidad de las ciudades y se aumenta la segregación social en ellas o si los barrios son ya irreconocibles, pues, chico, son los daños colaterales de la globalización. De manera que ni el mito de la izquierda, que era el alquiler y la regulación, ni el mito de la derecha, que es la globalización, dan respuesta a las demandas de la calle o dan respuesta a las demandas del país. Al contrario, solamente nos conducen a la parálisis y solo saldremos de ella si le damos la vuelta a esto como a un calcetín.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Gracias, señor presidente. Señora ministra, me alegra verla de nuevo por aquí. Espero que haya disfrutado y descansado este verano y que venga con ideas renovadas. Lo espero de veras y creo que lo esperan también millones de españoles para los que la vivienda lleva demasiado tiempo siendo causa de agobio y sufrimiento. Esto no es una percepción particular, tampoco un constructo social ni algo subjetivo, ni siquiera es algo que podamos someter a debate o discusión, es una realidad tan palpable como dolorosa y extendida. Pienso en las familias que destinan el 50 % de sus ingresos a pagar el alquiler y que este septiembre tendrán que hacer malabarismos para afrontar el carrusel de gastos que se les viene encima: ropa nueva, libros de texto, material escolar, transporte, comedores. Pienso en los que ni siquiera pudieron llevarse una semana a los niños a la playa porque la subida de los tipos de interés devoró todos sus ahorros y todas sus ilusiones; o en las parejas jóvenes que este verano han decido que se iban a ir a vivir juntos y, sin embargo, andan desesperadas porque no encuentran pisos por debajo de los 900 euros en su ciudad; o en esos trabajadores a los que no les da ni para un zulo y que lamentablemente terminarán malviviendo y durmiendo en aparcamientos de autocaravanas, en oficinas abandonadas o en bajos comerciales sin ventilación. Pienso también -me acuerdo mucho de ello- en el drama de los pisos compartidos, porque ayer eran una opción muy divertida mientras uno estudiaba y hoy son un modus vivendi para personas que rozan los cuarenta. ¡Cómo hemos cambiado! Pienso también en esos señores que siempre vivieron en la misma casa y que ahora tienen que marcharse de su hogar porque a su nuevo casero, sin rostro y sin nombre, le van más los guiris de una noche que los vecinos de toda una vida. Pienso también en aquellos a los que les han ocupado una vivienda y se encuentran con una Administración ausente y arisca, que en el mejor de los casos se lava las manos con su angustia y en el peor la niega o hace bromas con ella. Pienso también en aquellos que llevaban años esperando una vivienda protegida y ahora ven cómo otros, con los que nadie contaba, les han adelantado sin haber guardado la cola; o en las familias monoparentales con hijos a cargo, que han quedado completamente excluidas del mercado residencial convencional. Da igual cuáles sean sus ingresos, están fuera de juego. Podría continuar con mil ejemplos de las descabelladas escenas a las que el bipartidismo ha llevado a los hogares: colas del hambre, colivings, habitaciones subarrendadas, narcopisos, inversores extranjeros que compran de una tacada barrios enteros o inmuebles que harían grande, enorme, una pequeña caja de muñecas. Pero usted conoce estas realidades tan bien como yo y sabe que son cotidianas, que son ordinarias, que no representan algo marginal ni puntual ni anecdótico, que cualquiera -repito, cualquiera- puede verse ahí, que los precios y los metros cuadrados de los pisos ocupan las conversaciones de los amigos, las pesadillas de las parejas o las sobremesas de los familiares los domingos. Es tan transversal y está tan extendida esta preocupación que estoy convencido de que incluso los ministros multipropietarios de este Gobierno, que unos cuantos hay, se habrán topado de bruces con algún caso en sus exclusivos círculos de relaciones.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley sobre la movilidad sostenible y el fomento del uso de la bicicleta.
«Hablan ustedes mucho de tiempo libre y yo comparto su preocupación. Quiero que los españoles tengan tiempo para quererse, parar cuidarse, para descansar y para disfrutar, y para eso es necesario mejorar las infraestructuras de la mayoría social de este país y no solamente de quienes van en bicicleta. Si de verdad les preocupa el tiempo libre de la mayoría social, pueden comenzar por el AVE a Extremadura; por el tren litoral en Málaga; acabando con los peajes; mejorando la red de cercanías, que en algunas provincias está realmente infradotada y abandonada; poniendo alternativas para aquellas personas que viven en un atasco continuo, se levanten a la hora a la que se levanten y salgan del trabajo a la hora que salgan; aumentando frecuencias y conexiones para la España rural; dando ayudas a esos padres que tienen dos hijos y que no pueden tener el tercero porque tendrían que cambiar de vehículo y no se lo pueden permitir, y, sobre todo, mejorando la accesibilidad para mayores, para padres con carritos y para personas de movilidad reducida en aquellas ciudades en las que pasear se ha convertido en una carrera de obstáculos. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley sobre la movilidad sostenible y el fomento del uso de la bicicleta.
«Gracias, señor presidente. Participo en este debate no solamente como representante de VOX, sino también como usuario entusiasta y cotidiano de bicicleta y como joven preocupado por el medio ambiente. Con estas credenciales cualquiera diría que esta es una PNL hecha a mi medida, pero también soy miembro de una generación a la que se le ha prometido todo menos la seguridad material y el bienestar material del que disfrutaron sus padres. Por tanto, vengo curado de espanto de casa. Señor Rodríguez Palacios, señores del Partido Socialista, comparto las preocupaciones y las motivaciones que hay tras su iniciativa, pero no puedo compartir ni sus fines ni sus efectos prácticos ni tampoco su oportunidad, pues se inserta en una trayectoria ya bien reconocible, que es la que les ha hecho defender los intereses de unos pocos en detrimento de las necesidades de los muchos: subida del IVA de la luz a las familias, bajada del IVA del arte contemporáneo; haciendas propias y condonaciones de deuda para las regiones más ricas y abandono de aquellas que están más necesitadas del abrazo y la solidaridad colectivas. (Aplausos). Lo mismo sucede con la movilidad: fronteras de clase a la entrada de las ciudades para los transportistas y los trabajadores manuales de la periferia y centros de las ciudades convertidos en urbanizaciones privadas para unos pocos. Estigmatización, señalamiento y muchos impuestos para aquellas personas que pasan todo el día en la carretera y no pueden cambiar de coche y subvenciones públicas para el coche eléctrico; coche eléctrico, que, por cierto, con o sin subvención, solamente puede permitirse quien tiene una renta muy elevada. (Aplausos).»