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Lo que han publicado en X las 7 formaciones y sus portavoces desde el 6 oct 2026 (sin retuits), y lo que han dicho en el Pleno y la Diputación Permanente del Congreso desde el 17 ago 2023.
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Gracias, señora presidenta. Señora ministra, la vivienda es ya el primer problema de los españoles, y no es porque el resto de los asuntos marchan de maravilla, es porque la vivienda está en el centro de todas las nuevas brechas de desigualdad, de todas las frustraciones de la gente corriente y del dolor de todo un país. Está el que quiere tener hijos y no puede porque no tiene piso, tiene zulo; la que cerca de los 40 aún comparte intimidad, sinsabores y turnos de ducha con desconocidos; el que a los 35 vive en casa de los padres y no atisba en el horizonte la posibilidad de emanciparse; la pareja que quiere casarse, pero no puede, porque todo lo que entra en casa se desina al alquiler; o esa otra que consigue pagar el alquiler, gracias a la ayuda familiar, a pesar de que los dos miembros de la pareja se parten el lomo trabajando; o ese padre, con una hija a cargo, al que nadie quiere como inquilino; o esa familia numerosa, que lleva años en lista de espera de vivienda protegida y lo único que se les ofrece son sesenta metros cuadrados por 1250 euros. Está el que se come cada día tres horas de atascos y claxonazos porque la única vivienda que puede permitirse está en las antípodas de su oficina y también el que se siente un forastero en su barrio de toda la vida, porque la vivienda no termina en el felpudo, también importan los barrios, señora ministra.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley para la regulación de los contratos de alquiler temporales y alquiler de habitaciones.
«Llegados a este punto, es preciso que algunos asuman su responsabilidad, porque aquí no nos han traído ni la marea ni el viento, aquí nos han conducido políticas bien concretas, que son las que defiende este Gobierno y las que preconizan los grupos proponentes, que, en un ejercicio de trilerismo y sinvergonzonería, pretenden hoy desentenderse de los efectos de sus decisiones y sus medidas. (Aplausos). Y es que el auge desaforado de los alquileres de temporada o por habitaciones o turísticos es la consecuencia directa de cinco años de regulaciones fallidas y de legislación aparentemente bienintencionada, muy grandilocuente, muy empalagosa, como esta iniciativa, pero absolutamente devastadora para quienes buscan y necesitan acceder a una vivienda. ¿Qué pensaban, que dejar maniatados y sin garantías a los propietarios en caso de impago no iba a tener consecuencias en términos de desconfianza o de inseguridad? (Aplausos). ¿Pensaban qué suspender los lanzamientos sine die, que prorrogar forzosamente los contratos, que controlar las rentas, que impedir los desalojos en caso de okupación o que condenar a los arrendadores a procesos interminables para recuperar la posesión no iba a hacer mella? ¿De verdad lo pensaban? Se cargan ustedes el mercado de alquileres, los títulos de propiedad sufren un deterioro sin igual, la Administración se lava las manos y traslada al particular su cometido, su tarea de brindar alternativa habitacional a los vulnerables, aquí no construye vivienda pública nadie, ¿y pensaban que esto iba a salir gratis? Pero ¿lo pensaban? ¿Por qué? ¿Por ingenuidad, por infantilismo, porque querían taparse los ojos y entonces ya no pasaba en realidad? (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley para la regulación de los contratos de alquiler temporales y alquiler de habitaciones.
«Esto es un drama, y las perspectivas no son más halagüeñas tampoco en el caso de los pisos compartidos. La oferta de habitaciones ya supera a la de pisos completos en Madrid, en Barcelona o en Valencia. En estas tres ciudades, en 2020 la suma total de pisos compartidos era de 2500 anuncios; hace seis meses eran 22 000, y esta mañana eran 33 000. También ha cambiado el rostro de los habitantes de este tipo de inmuebles; la edad media es actualmente de 34 años, por lo que hay toda una generación a la que no le ha quedado más remedio que aparcar su proyecto vital y habitar un estado de precariedad indefinida. No conocen la intimidad ni la privacidad ni la estabilidad emocional ni la posibilidad de tener hijos; por no conocer, no conocen ni siquiera a los desdichados que tienen al otro lado del tabique, que también van cambiando cada dos por tres. Esto ya no va únicamente de vivienda, es un problema de tal envergadura, es una transformación tan radical de hábitos y costumbres que amenaza la salud, la libertad, la dignidad y la forma de vida de nuestro pueblo, amenaza lo que somos, nuestra identidad. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley para la regulación de los contratos de alquiler temporales y alquiler de habitaciones.
«Gracias, señora presidenta. Los alquileres de temporada y por habitaciones eran hasta hace muy poco figuras excepcionales en nuestro país. En los primeros se alojaban profesores, estudiantes u opositores que cambiaban de lugar de residencia por unos meses; los segundos eran una opción muy divertida, ideal para muchos jóvenes que se emancipaban con amigos al poco de cumplir los 20. Ambos casos estaban muy tasados, muy circunscritos a un momento vital muy concreto, y se caracterizaban precisamente por su carácter transitorio: el que marchaba a otra ciudad por razones laborales o formativas volvía al poco, y el que daba sus primeros pasos fuera de casa en un piso compartido se iba tan rápido como se estabilizaba su pareja o su trabajo o reunía unos ahorros. El alquiler de temporada o por habitaciones, por tanto, era el primer peldaño dentro de la escalera de la vida de las personas, un detalle puntual y nada más que eso. Este era el fresco habitual de nuestras ciudades hasta hace muy poco. Eran tan insignificantes estas figuras y era tan específico su uso que en los informes y estudios sobre el mercado de alquiler de hace un puñado de años ni siquiera se recogía su incidencia. Esos tiempos ya quedaron atrás, y quién los pillara. En 2024, el 30 % de los pisos anunciados en las grandes ciudades ya solo se ofrecen por meses; el alquiler de temporada se ha disparado un 230 % en toda España desde 2019: en Málaga, 466 %; en Alicante o Sevilla, por encima del 300 %; en Barcelona, 250 %. Con estas cifras se hace evidente que los nuevos contratos de temporada ya no los firman quienes cambian de ciudad por motivos laborales o por motivos de estudios, sino que tenemos a multitud de familias con la incertidumbre de no saber dónde vivirán al año siguiente, a parejas con la casa a cuestas, a jóvenes instalados en un nomadismo perpetuo.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley sobre medidas urgentes para garantizar el abastecimiento energético en los barrios...
«Lo que traen es interesante. Una nación socialmente justa no puede mirar para otro lado cuando hay compatriotas que no tienen agua, no tienen luz, no tienen comida caliente; cuando su casa no tiene las condiciones mínimas exigibles de habitabilidad; cuando las infraestructuras en su barrio brillan por su ausencia; cuando allí donde se mire exclusivamente se ve abandono y exclusión, o cuando son espacios cada vez más segregados y fragmentados. Señorías, el problema es que ya nadie les cree, y menos en los barrios. Yo no sé si se puede estar preocupado por los trabajadores y aplaudir al mismo tiempo las políticas que conducen a la deslocalización de la producción y a la desindustrialización, es decir, las políticas que destruyen sus empleos en sus comunidades y los separan de sus familias. ¿Se puede hacer esto al mismo tiempo? ¿Se puede estar preocupado por el poder adquisitivo de la gente corriente cuando su prioridad en materia fiscal es bajar el IVA al arte contemporáneo y al veterinario del caniche para subírselo a los productos de primera necesidad? ¿Se puede? (Aplausos). ¿Pueden hablar de hogares dignos los que han expulsado a los vulnerables del mercado de alquiler con su ley de vivienda, los que lo único que han construido ha sido, como mucho, castillos en el aire? ¿Se puede estar preocupado por la vida cotidiana de los de abajo mientras se promociona una inmigración masiva y desbocada que satura servicios, precariza empleos y devalúa salarios? ¿Dónde creen ustedes que estarán más cómodos con la inmigración: en la plaza de un barrio popular o en una reunión de la gran patronal? ¿Dónde creen que estarán más cómodos?»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Todo esto me permite poder desbaratar un mito que no por muchas veces repetido es menos mito, y es que el Estado social es hijo de la izquierda, que la preocupación social es hija de la izquierda, que la justicia social es un invento de la izquierda. Instituto de Reformas Sociales, Comisión de Reformas Sociales -donde, por cierto, dialogaban socialistas y conservadores a finales del XIX y principios del XX-, Ley de Descanso Dominical, prohibición del trabajo infantil, prohibición del trabajo de mujeres embarazadas, Ley de Accidentes de Trabajo, inicios de la previsión social, jurados mixtos, orígenes de lo que luego sería el Ministerio de Trabajo, inicio de la formación profesional, Ley de Casas Baratas, inicio de la vivienda social y de la vivienda protegida, seguros de enfermedad, regulación de bajas, el mayor impulso a la reforma agraria... (Rumores). Todo esto, señora ministra -y muchas más cosas-, ¿cree usted que es incompatible con ser conservador? Porque las personas que lo hicieron lo eran. (Aplausos). Para finalizar, abordaré las cosas de las que no se ha hablado, que tal vez sean una pantalla previa a la vivienda y, seguramente, no sean de su competencia, sino que seguramente sea usted víctima de las políticas que se hacen en el resto de los ministerios de este Consejo de Ministros que tiene a la vivienda como principal damnificada. Nada se ha dicho de que el modelo territorial de este país es desquiciante y que esto tiene -el efecto aspiradora de recursos humanos y económicos- un impacto durísimo sobre la vivienda. Nada se ha dicho de cómo vamos a priorizar al español para que acceda a la compra, para que acceda a la vivienda social, cómo vamos a garantizar que sean los ciudadanos españoles -es a quienes nos debemos, a nadie más- quienes tengan la garantía no ya de un techo y cuatro paredes, sino de un hogar digno. Nada se ha dicho de que la brecha entre generaciones es dolorosísima y que la orientación del gasto público -todos sabemos cuál es- que han hecho el Partido Popular y Partido Socialista es una guerra declarada desde hace años a los jóvenes, a la familia y a la natalidad y, por tanto, también a la vivienda. Nada se ha dicho sobre cómo se va a devolver seguridad jurídica para que se pueda aumentar la oferta y, así, que sea el Estado, que es a quien mandata el 47 de la Constitución -el 47 no mandata a Paco Páquez, mandata al Estado-, el que, en lugar de transferir la responsabilidad al particular, se la eche sobre sus hombros. Vamos a ver si este Estado social es digno de tal nombre. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Y si la izquierda da la espalda al clamor de las calles, el panorama tampoco pinta mucho más halagüeño en la otra orilla, donde parece que hay solamente dos posturas. Por una parte, la regañona, la egoísta, la cerril, la del dedo levantado: si no tienes casa, chaval, es por aquel viaje que hiciste con 21 años en Ryanair y lo que te falta, campeón, es curtirte un poquito más. Y la otra es la ideológica, el deslumbramiento con la ciudad global, la idea de que la barra libre de circulación de personas, mercancías y capitales por todo el mundo va a generar un orden mejor aquí, en nuestras ciudades, y esto de momento está saliendo digamos que regulero. El país de los pequeños propietarios es hoy el patio trasero de los ricos de todo el mundo. Cada vez hay más propietarios de Venezuela, China, Rusia o India y menos de Nou Barris, San Blas, Pajarillos o Huelin. Nuestras ciudades se han convertido en escaparates, megalópolis que son un imán para el de fuera y un repelente para el de casa. Hoy la medida del éxito para valorar cómo de bien le va a una ciudad ya no la dan el bienestar o los lazos de sus habitantes, ahora la da ver cuántas inversiones atrae, cuántos eventos acoge, cuántos estudiantes internacionales recibe, cuántos nómadas digitales deciden instalarse en ella o cómo de multiculturales son sus barrios. Y, si por el camino se disparan los precios de la vivienda, de los productos básicos, si se desplaza a los hijos de la ciudad a cientos de kilómetros, si se sustituye el pequeño comercio, si se diluye la identidad de las ciudades y se aumenta la segregación social en ellas o si los barrios son ya irreconocibles, pues, chico, son los daños colaterales de la globalización. De manera que ni el mito de la izquierda, que era el alquiler y la regulación, ni el mito de la derecha, que es la globalización, dan respuesta a las demandas de la calle o dan respuesta a las demandas del país. Al contrario, solamente nos conducen a la parálisis y solo saldremos de ella si le damos la vuelta a esto como a un calcetín.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«¿Y cuáles son? La bajada de los alquileres, un objetivo loable, pero de partida el marco ya es perdedor, porque ponemos todo el foco en el alquiler y no en la extensión de la propiedad. ¿Saben sus señorías cuando los alquileres eran asequibles en España? Cuando el 85 % de la gente era dueña de su casa. Entonces, eran asequibles, cuando no se había expulsado a los jóvenes de la clase media ni a las clases populares de la posibilidad de comprar, cuando no se había triturado el poder adquisitivo de las familias, ni se había precarizado el mercado laboral; cuando no se veía a la propiedad como una antigualla o como una cárcel, cuando no se promocionaba el alquiler como una liberación, cuando no se habían cargado la garantía hipotecaria. Entonces, en ese momento, los españoles de menos renta destinaban un 25 % de sus ingresos al pago mensual del alquiler. Hoy, la media en toda España, es del 43 % y en algunas ciudades por encima del 60 %. Además, usted lo ha mencionado en su intervención, doblamos la tasa europea del sobreesfuerzo de los hogares y la mitad de los inquilinos en España está en riesgo de exclusión social, y es que la sociedad pospropietaria es una sociedad cada vez más desigual y deshilachada, en la que cada vez tenemos menos defensas para resistir cuando las cosas vienen mal dadas.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Y es legítima esta rabia, porque la paciencia de muchos está tocando a su fin. Son demasiados años viendo cómo se desmoronan las tasas de propietarios jóvenes y de propietarios de rentas bajas; demasiados años viendo cómo se encarecen los alquileres, por el desajuste brutal entre la gente que busca uno y los pisos disponibles; demasiados años viendo cómo apretujamos en cuchitriles de Madrid o Barcelona a la juventud de medio país, porque algunos decidieron que lo mejor era arruinar su industria, su campo y sus comunidades; demasiados años viendo cómo la vivienda pública se ha convertido en una figura legendaria de la que muchos hablan, pero que nadie ve. Son demasiados años, en definitiva, viendo cómo se disfraza la precariedad con anglicismos y nombres cuquis, pero, aunque la precariedad se vista de seda, precariedad se queda. (Aplausos). La gente se está echando a la calle desesperada queriendo encontrar un rumbo, un norte, una herramienta, una brújula. Unos votan a unos, otros votan a otros, hay incluso quienes no votan, pero todos tienen clara una cosa, que es casi un sentido común de época: que quieren certezas, que quieren poder pagar su casa con el fruto de su esfuerzo, que quieren que esta casa esté cerca de los suyos para poder ver a sus padres, a los abuelos, a los hermanos, a sus amigos, es decir, para no estar solos; que están hasta las narices de ir dando tumbos de un lado a otro, que no quieren seguir siendo adictos a las notificaciones de bajada de precio de Idealista, que quieren echar el ancla en algún lugar.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Gracias, señora presidenta. Señora ministra, buenos días. Señorías, en las últimas semanas miles de españoles han mostrado su hartazgo con una política de vivienda inoperante e ineficaz que, lejos de calmar sus temores, los engendra y los hace más grandes. Esta rabia colectiva es natural y es legítima. Es natural, porque la mayor parte de los jóvenes que hoy se manifiestan nacieron en hogares en propiedad y saben que muy difícilmente lograrán ser dueños de una casa, que no llegarán a tener delante aquello que, si miran, pueden observar aún por el retrovisor: estabilidad residencial, misma escuela, mismo instituto, mismos grupos de amigos, seguridad material, autonomía, arraigo, sentido de pertenencia, vida de barrio, capacidad de ahorro, cercanía con los seres queridos; una serie de atributos que hicieron a sus familias infinitamente más libres y más ricas de lo que ellos llegarán a ser, porque contemplando lo que vivieron podrán hacerse una idea de lo que les faltará, y es que es imposible. Es imposible edificar un proyecto de vida robusto cuando los pilares, cuando los cimientos de los que uno parte son los zulos a precios de mansión, los turnos para entrar en el baño compartido o las casas reconvertidas en bajos comerciales, eso sí, sin ventilación.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · Pleno¿Qué va hacer el Gobierno para garantizar un hogar digno a todos los españoles?
«Señora ministra, estas son las verdades de la calle. La gente no padece ansiedad climática, la gente tiene sudores porque no sabe si va a poder pagar la hipoteca. A los españoles no les preocupan los bulos, les preocupan los zulos que se les ofrecen como alternativa habitacional. En los barrios no da miedo la desinformación; asusta la especulación y lo que las clases populares quieren es ser dueñas de su casa para poder ser, también, libres y dueñas de su destino. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · Pleno¿Qué va hacer el Gobierno para garantizar un hogar digno a todos los españoles?
«Señora ministra, España se rompe porque se rompen sus hogares y sus vecindarios. ¿Qué chaval puede emanciparse cuando su Gobierno se toma lo del paro juvenil como si fueran las olimpiadas? ¿Qué proyecto de vida sólido puede cuajar desde un minipiso de 18 metros cuadrados? ¿Quién puede tener hijos cuando el alquiler se lleva el 70 % de los ingresos? ¿Qué margen hay para la intimidad cuando compartes baño con desconocidos o, para la conciliación, cuando la única casa que puedes permitirte está a una hora y media de tu oficina? Hemos cambiado el trabajo, casa y coche por el desempleo, coliving y patinete eléctrico. Y lo cierto es que, de momento, el trueque está saliendo regulero. La estabilidad ha dejado de ser un derecho de muchos para ser un lujo de unos pocos. De un país de pequeños propietarios hemos pasado a uno de precarios sin casa, de las segundas viviendas a las viviendas de segunda y de los alquileres asequibles a los arrendamientos imposibles. Y es que, gracias a sus regulaciones, encontrar casa se ha convertido en una quimera, porque ustedes han ahuyentado la oferta de larga duración.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que el Gobierno va a adoptar para paliar la...
«¿Qué más podríamos hacer, señorías? Una fiscalidad para que los españoles puedan ser propietarios, cualquier español, eliminando el IVA para la compra de primera vivienda, que será la única, con mucha suerte, que pueda tener cualquier ciudadano; bonificando ITP y AJD para que la Administración no haga negocio con la necesidad de la mayoría social, es decir, para que la Administración no meta la mano en el bolsillo (aplausos) de aquellos que ni siquiera pueden comprar una casa; recuperando la deducción por inversión en vivienda habitual, para que la subida de los tipos de interés no destroce los hogares, y dando incentivos y oportunidades para que los jóvenes puedan residir y trabajar allí donde nacieron, si es que así lo desean. Hagamos todo esto, o intentemos hacerlo, y ya veremos cómo se amplía la oferta, cómo descienden los precios, cómo se empieza a pinchar la burbuja del alquiler y cómo cualquier español puede volver a tener la certeza de tener las llaves de su casa en el bolsillo. Piensen en aquella pareja de la inmobiliaria. Que alguien de barrio pueda ser propietario, eso es justicia social. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que el Gobierno va a adoptar para paliar la...
«Por fortuna, estos jóvenes están bastante curados de espanto y saben que el bipartidismo ha pasado por España como un huracán, que antes todo hijo de vecino era dueño de una casa y que hoy hemos dejado de ser un país de propietarios para ser un país de precarios sin casa. Claro, por el camino nos hemos dejado muchas cosas, no solamente la estabilidad residencial, también hemos sacrificado la estabilidad afectiva, la posibilidad de tener hijos y de brindarles una buena vida, el ahorro, la cercanía con los abuelos, el sentido de pertenencia a un lugar, los lazos con los vecinos, salud mental, la conciliación o, incluso, la intimidad misma. (Aplausos). La suma de salarios irrisorios y precios de lujo ha dejado fuera de juego a toda una generación. Hoy solamente pueden comprar los fondos y los inversores o, por usar la terminología del Gobierno, los de los Lamborghini. Pero nosotros aspiramos -porque sabemos que la propiedad hace bien y empodera a la gente- a que la propiedad esté lo más extendida posible, y eso implica que también sean propietarios de sus casas los del Clio o los del Opel Corsa, para que hagan de esas casas su hogar permanente y no un mero receptáculo que utilizar de forma transitoria y temporal. Queremos propiedad para los muchos, para los españoles corrientes, para los García, para los González, para los hijos de Carabanchel, de Huelin, de Hospitalet, para las familias del montón, para las familias sin padrino, porque si la propiedad está extendida y está distribuida, también lo estará la libertad, la estabilidad, la seguridad, la autonomía y, sobre todo, el poder (aplausos), el poder de las familias. Porque, puestos a elegir, entiendo que no habrá duda en este hemiciclo: mejor un país en que cada familia sea dueña de su casa que otro en el que un solo propietario o un pequeño puñado de propietarios sean dueños de todas las casas.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que el Gobierno va a adoptar para paliar la...
«Toparse con esta clase de documentos, señorías, supone un baño de realidad entre tanta propaganda barata y triunfalista. Supongo que este Parlamento, tan celoso de la libertad de expresión, estará incómodo con su difusión, pues entenderá que conocer esa diferencia de precios y, sobre todo, sus causas, puede incitar al odio contra los políticos responsables de esta situación o contra especuladores. Sea como fuere, lo cierto es que los hijos de aquella pareja saben que jamás llegarán a ser dueños de su casa, a no ser que tengan una excepcional ayuda familiar. Y lo saben porque ninguno de sus amigos del instituto lo es. Tampoco hay propietarios entre su grupo de la universidad ni entre sus primos. Sí hay, en cambio, un puñado que se deja un riñón para pagar un alquiler que ya cuesta más que una hipoteca; otros que comparten bandeja del frigorífico con desconocidos; dos que tuvieron que marcharse fuera del país, y uno al que le ha dado por probar la última moda anunciada a bombo y platillo por la prensa servil de este país: las cápsulas de tres metros cuadrados para dormir. Solo les falta saber si le dejarán o no entrar con su perrihijo. (Aplausos). Según algunos expertos, todo esto se debe a que estos jóvenes toman los viernes demasiadas cañas y a que cometieron la osadía de pagar durante dos años una suscripción a Netflix. Si no llega a ser por esto, desde luego, hoy tendrían cuatro áticos y un par de chalés en la playa, por lo menos. Según otros, vivir de alquiler es algo muy cool y muy flexible que les permitirá no atarse ni comprometerse, que son dos palabras muy feas y que suenan bastante antiguas. Total, si tener hijos ya sabemos que daña el planeta y si tener una pareja para toda la vida es una cárcel, ¿para qué van a querer ser propietarios? Además, ahora, con la ley de vivienda, hay mucha oferta y cualquiera encuentra una ganga por cuatro duros.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que el Gobierno va a adoptar para paliar la...
«Gracias, señora presidenta. Señorías, esta tarde les propongo un viaje en el tiempo. En 1997, una pareja que se acercaba a una inmobiliaria en Madrid se encontraba con folletos como este (muestra la copia del folleto de una inmobiliaria). En ellos había opciones realmente muy variadas. Por ejemplo, en una zona de renta media, el piso más caro, 23 millones de pesetas, era de 85 metros cuadrados, exterior, en una finca moderna, con terraza y tres dormitorios, además de dos baños. Suponiendo que en aquel hogar solamente entrara un sueldo y que ese sueldo fuera el salario medio del momento, a la pareja le llevaría siete años de renta bruta su adquisición. Los pisos anunciados en esa misma manzana actualmente superan el millón de euros, por lo que si los hijos de la pareja quisieran comprar una casa cerca de sus padres necesitarían destinar treinta y seis años de renta bruta con el salario medio de 2024, veintinueve más que sus padres. Pero vamos a ver qué más nos ofrecía el catálogo. A unas pocas calles de distancia, una opción algo más asequible, también un poco más pequeña, pendiente de reforma, 12 millones de pesetas, tres dormitorios, tres balcones a la calle. A la pareja de la que hablábamos le habría supuesto cuatro años de renta bruta en 1997. En esa calle, en la actualidad, con metros similares y una distribución también bastante pareja, los pisos cuestan alrededor de 600 000 euros, lo que implica que si sus hijos quisieran comprar necesitarían dedicar veinticuatro años de renta bruta para lograrlo, veinte más que sus padres. (Aplausos). Pero supongamos que esta pareja iba algo más asfixiada económicamente y optaba por pisos más asequibles. En la misma inmobiliaria le garantizaban que en dos o tres años podrían comprar algunos pisos que hoy llevarían entre diez y catorce.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Yo le voy a confesar dos cosas, señora ministra: la primera, estoy deseoso de ver placas con puños y rosas en las calles y en los edificios de España. Las otras las tengo ya muy vistas y, en serio, estoy deseoso de verlas, porque significaría que están haciendo de verdad cosas por arreglar el problema de la vivienda. (Aplausos). La segunda, ardo en deseos, señora ministra, de que me llegue una invitación para la inauguración, la entrega o la ceremonia en la que corten el lacito de alguna de las 184 000 viviendas que prometió su Gobierno. Creo que usted tiene mi correo, prometo que incluso miraré regularmente la carpeta de spam para ello. (Aplausos). En definitiva, espero, señora ministra, que usted sea más autocrítica que otros de los ministros de este Consejo, que han dicho que vivimos un momento dulcísimo en la economía, y espero que usted no tenga los arrestos de decir aquí que vivimos un momento dulcísimo en la vivienda. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Permítame, para cerrar, hacer una última reflexión. Vayamos más allá de los números, de los apuntes contables, incluso de las casas, y empecemos a pensar en los hogares, en lo que se rompe cuando no hay seguridad residencial, en cómo se resiente la cercanía con la familia, el amor, la natalidad, los lazos de apoyo entre vecinos, la cohesión social, la conciliación, el aprendizaje entre generaciones, la identidad, y cómo, en cambio, esto abre la puerta a un sinfín de fenómenos muy indeseables: los niños que van dando tumbos de un lado a otro, los proyectos truncados, los cambios de colegio, los ancianos que se sienten solos, los problemas de salud mental. Así que en el tema de la vivienda -y ya con esto concluyo- nos va la vida, nos va una decisión entre si queremos vidas libres, plenas y seguras o vidas rotas. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Finalmente, si en España no hay vivienda pública ni un presupuesto digno de tal nombre para la provisión de casas asequibles es simple y llanamente o porque no les da la gana o porque no saben cómo hacerlo. Señora ministra, allí donde hay una apuesta generosa por la vivienda pública bajan los precios del mercado libre. El artículo 47 de la Constitución es un mandato que le compete a usted, a su Gobierno, y yo diría que no es muy saludable inhibirse en mitad de tanto dolor. Hasta los años ochenta en España se construyó mucha vivienda pública con mucho éxito. Muchas familias de barrio alcanzaron, gracias a esa política, una estabilidad residencial que hasta entonces era privativa, era exclusiva de los ricos. Hoy, en cambio, estamos a la cola de Europa en gasto en vivienda por habitante, en inversión en vivienda y en vivienda social. No es porque no haya dinero, es porque sus prioridades son otras. Entre Broncano y hogares, eligen Broncano. Entre puntos morados y hogares, eligen puntos morados. Entre inmigración y hogares, eligen inmigración. Entre autonomías y hogares, eligen autonomías. Entre privilegios fiscales para regiones más ricas y hogares, eligen privilegios fiscales. (Aplausos). No sé cómo se las apañan ustedes, pero para ustedes el techo nunca es una prioridad. Este Gobierno, incluso, ha concedido un crédito de 250 millones de euros para la construcción de una desaladora en Marruecos. ¿Cuántos préstamos a tipo cero se podrían haber concedido aquí en España con ese dinero o cuántas viviendas sociales se podían haber levantado?»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Alguien tendrá que asumir la responsabilidad de todo esto, porque no nos ha mirado un tuerto ni nos han echado un embrujo ni una maldición ni somos víctimas de una plaga bíblica. Un país de propietarios no se convierte de la noche a la mañana en uno de precarios sin casa, de la misma forma que un país de alquileres asequibles no se convierte en uno de alquileres imposibles por arte de magia. Hay responsables políticos y económicos de esta situación, los que han partido el bacalao en España en las últimas décadas, la casta que ha hecho negocio con la miseria colectiva. Si hay una brecha enorme entre los españoles que buscan hogar y el número de casas disponibles es porque sus políticas han torpedeado una y otra vez insistentemente cualquier intento de ampliar la oferta. (Aplausos). No sé -llámenme malpensado- si tal vez con el ánimo de garantizar que la vivienda siga siendo un bien escaso y tremendamente lucrativo para cuatro grandes tenedores. Mi sensación es que ustedes se imaginan defendiendo a los vulnerables, pero los resultados más bien dicen que son ustedes los mejores amigos del capitalismo rentista y los peores de los Garcías, los González, los Pérez o los Gutiérrez. Si cada vez los pisos están más caros es porque no paran sus administraciones de retener suelo y de gravarlo con una yincana de calificaciones, certificados, impuestos y plusvalías que sonrojaría a los mismísimos inventores del diezmo. Y si cada vez hay menos pisos en alquiler en las grandes ciudades es porque sus regulaciones y su inhibición ante cualquier caso de impago han llevado a muchos pequeños arrendadores a sacar sus casas del mercado convencional. Y si los jóvenes no pueden acceder a una vivienda digna es porque ustedes han puesto a la cabeza del desempleo en Europa a nuestros jóvenes, no por Netflix ni por los vermús ni por las cañas, no, porque son líderes en desempleo juvenil. Y si las familias con niños o los trabajadores precarios no encuentran casa es porque su ley de vivienda está funcionando exactamente como han funcionado los controles de precios en todos los lugares donde se han implementado; es decir, como herramientas para excluir a los de abajo del acceso a la vivienda. Ustedes, que tanto se vanaglorian y tanto son de la ciencia y los datos, no sé cómo no se les ocurrió echar un vistacillo a toda la literatura científica disponible sobre el control de precios porque, la verdad, era meridiana en sus resultados. Si los fondos extranjeros están jugando al Monopoly con nuestras ciudades, tal vez es porque ustedes les han invitado a la partida y les han dado las mejores cartas. Ahí estaba el ministro Puente festejando el desembarco de BlackRock o la antigua secretaria de Estado, Pardo de Vera, como candidata a presidir el lobby de los buitres. Ahí están -claro- en contraposición, los jóvenes de Palma o de Málaga yéndose de su ciudad, porque ya no hay sitio para ellos en ellas. El camino, señora ministra, no son los beneficios fiscales a las fortunas extranjeras ni la alfombra roja a los nómadas digitales ni la reverencia a los que compran para especular; el camino es desglobalizar; es decir, priorizar y proteger a los nuestros, a los de casa ante una demanda internacional que cada vez está afectando más a sus derechos más básicos.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Y, claro, sin casa en propiedad, llevamos casi una década con una burbuja extraordinaria en los alquileres y cada medida nueva que toman no solamente no logra pincharla o contenerla, sino que la hace más grande, le insufla nuevo aire, la hace más soberbia. Los precios de los alquileres no han dejado de subir, un 10 % en el último año, no sabemos si para celebrar el primer cumpleaños de la ley de vivienda. Y los precios de los arrendamientos también son ya hoy claramente superiores a los picos de 2007 y 2008. El número de hogares que está en una situación de sobreesfuerzo económico, es decir, que tiene que dedicar más del 40 % de la renta a pagar el alquiler dobla el promedio de la Unión Europea. Hay incluso un puñado de ciudades en las que los españoles tienen que pagar más del 60 % para cubrir los gastos de alquiler. ¿Cree usted, señora ministra, que esto es compatible con una vida libre o plena? La mitad de los inquilinos en España se encuentra en una situación de vulnerabilidad social, el porcentaje más alto de la Unión Europea. Y en las grandes urbes la oferta de pisos compartidos, es decir, de pisos por habitaciones supera ya la de pisos completos. De comprarte un piso como aspiración, como meta, como esperanza, hemos pasado a comparte un piso como resignación. En fin, la verdad es que las estadísticas meten miedo, pero, bueno, también somo campeones en lenguaje inclusivo y denunciamos muy fuerte lo del blackface, así que supongo que esto nos deja en situación de empate. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Y si esto es así, si se han topado con estos casos, es porque sufrimos una auténtica emergencia habitacional. Tenemos los peores datos que uno pueda imaginar en todos los indicadores que uno quiera consultar. La emancipación de los jóvenes es un suceso casi mitológico cuando el 85 % de los menores de treinta y cinco años se ve obligado a vivir con sus padres. Los precios de los inmuebles ya superan las cifras récord de 2007 y 2008. Los españoles tienen que destinar, de media, 7,3 años de salario bruto para adquirir una vivienda, más del doble que en los años noventa, y, claro, así pasa, tenemos la mitad de propietarios jóvenes que hace solamente unos años; insisto, la mitad. No sé para otros, pero esto es un drama para los que aspiramos a que la vivienda sea del que la vive. Los propietarios de rentas bajas, que también antes eran muy frecuentes, ahora se han esfumado o tal vez deberíamos decir que los han esfumado. Si esto no es clasismo, que baje Dios y lo vea. La situación queda así: los españoles no pueden comprarse una casa, pero hay quien puede, claro que sí. En la última década se han disparado las compras de grandes grupos extranjeros y hoy ya superan el 15 % del total de las operaciones. Y también se han disparado las operaciones que no requieren hipoteca, es decir, los gigantes trasnacionales y un puñado de fortunas locales están comprando a tocateja lo que los nuestros ni siquiera pueden soñar con adquirir a plazos.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Gracias, señor presidente. Señora ministra, me alegra verla de nuevo por aquí. Espero que haya disfrutado y descansado este verano y que venga con ideas renovadas. Lo espero de veras y creo que lo esperan también millones de españoles para los que la vivienda lleva demasiado tiempo siendo causa de agobio y sufrimiento. Esto no es una percepción particular, tampoco un constructo social ni algo subjetivo, ni siquiera es algo que podamos someter a debate o discusión, es una realidad tan palpable como dolorosa y extendida. Pienso en las familias que destinan el 50 % de sus ingresos a pagar el alquiler y que este septiembre tendrán que hacer malabarismos para afrontar el carrusel de gastos que se les viene encima: ropa nueva, libros de texto, material escolar, transporte, comedores. Pienso en los que ni siquiera pudieron llevarse una semana a los niños a la playa porque la subida de los tipos de interés devoró todos sus ahorros y todas sus ilusiones; o en las parejas jóvenes que este verano han decido que se iban a ir a vivir juntos y, sin embargo, andan desesperadas porque no encuentran pisos por debajo de los 900 euros en su ciudad; o en esos trabajadores a los que no les da ni para un zulo y que lamentablemente terminarán malviviendo y durmiendo en aparcamientos de autocaravanas, en oficinas abandonadas o en bajos comerciales sin ventilación. Pienso también -me acuerdo mucho de ello- en el drama de los pisos compartidos, porque ayer eran una opción muy divertida mientras uno estudiaba y hoy son un modus vivendi para personas que rozan los cuarenta. ¡Cómo hemos cambiado! Pienso también en esos señores que siempre vivieron en la misma casa y que ahora tienen que marcharse de su hogar porque a su nuevo casero, sin rostro y sin nombre, le van más los guiris de una noche que los vecinos de toda una vida. Pienso también en aquellos a los que les han ocupado una vivienda y se encuentran con una Administración ausente y arisca, que en el mejor de los casos se lava las manos con su angustia y en el peor la niega o hace bromas con ella. Pienso también en aquellos que llevaban años esperando una vivienda protegida y ahora ven cómo otros, con los que nadie contaba, les han adelantado sin haber guardado la cola; o en las familias monoparentales con hijos a cargo, que han quedado completamente excluidas del mercado residencial convencional. Da igual cuáles sean sus ingresos, están fuera de juego. Podría continuar con mil ejemplos de las descabelladas escenas a las que el bipartidismo ha llevado a los hogares: colas del hambre, colivings, habitaciones subarrendadas, narcopisos, inversores extranjeros que compran de una tacada barrios enteros o inmuebles que harían grande, enorme, una pequeña caja de muñecas. Pero usted conoce estas realidades tan bien como yo y sabe que son cotidianas, que son ordinarias, que no representan algo marginal ni puntual ni anecdótico, que cualquiera -repito, cualquiera- puede verse ahí, que los precios y los metros cuadrados de los pisos ocupan las conversaciones de los amigos, las pesadillas de las parejas o las sobremesas de los familiares los domingos. Es tan transversal y está tan extendida esta preocupación que estoy convencido de que incluso los ministros multipropietarios de este Gobierno, que unos cuantos hay, se habrán topado de bruces con algún caso en sus exclusivos círculos de relaciones.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoReal Decreto-ley 1/2024, de 14 de mayo, por el que se prorrogan las medidas de suspensión de lanzamientos...
«Lo dicho, vaya viaje. El resultado es que la propiedad cada vez se concentra en menos manos, porque entenderán todos que no es lo mismo que todos los vecinos de un barrio sean propietarios de su casa que el que un solo propietario sea dueño de todas las casas del barrio, y ese es el camino que llevamos. El cambio es tan tan agresivo que hemos interiorizado, sin darnos cuenta, palabras como okupación, narcopiso, micropiso, coliving, cohousing o lanzamiento hipotecario. Es el tema del que hablamos hoy. Hablamos de familias que suscribieron hace tiempo una hipoteca y que hoy están ahogadas por subidas brutales de los tipos de interés, decididas muy lejos de los hogares que las sufren. Algunas pagan 600 o 700 euros más al mes de lo que pagaban hace años. Pero, si una viuda o una familia en la que hay nuevos miembros u otra en la que uno de ellos ha quedado en paro no puede satisfacer sus obligaciones hipotecarias, no es porque hayan vivido por encima de sus posibilidades ni tampoco es porque no se esfuercen lo suficiente. Si no pueden pagar, es porque todos ustedes han llevado la precariedad a los hogares de la gente honrada, decente y trabajadora. (Aplausos). ¿Políticas de empleo? Líderes en paro juvenil. ¿Salud y consumo? Campeones en pobreza infantil. ¿Oportunidades? Será en la otra punta del mundo, que es donde abren las fábricas que cierran aquí. ¿Salarios? Irrisorios. ¿Suministros básicos? Cada vez más difíciles de pagar. ¿Cesta de la compra? Con precios disparados y con seguros antirrobo. ¿Carburantes? A la espera de que aparezcan en nuestras autopistas los chalecos amarillos. ¿Y ahorro? En caída libre.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoReal Decreto-ley 1/2024, de 14 de mayo, por el que se prorrogan las medidas de suspensión de lanzamientos...
«¿Cómo van a comprar una casa los jóvenes si encadenan contratos de prácticas hasta que peinan canas? ¿Cómo van a adquirir una vivienda las rentas bajas si han de competir con fortunas extranjeras y con fondos que compran a tocateja? Sonroja pensar el tiempo que dedicaban nuestros padres a pagar una hipoteca o el porcentaje de salario que tenían que destinar a ello, y sonroja porque parece que estamos hablando de otro lugar, y es que el país que conocimos, sencillamente, ha dejado de existir. (Aplausos). La destrucción de la sociedad de pequeños propietarios ha dado paso a un sinfín de fenómenos tan indeseables como indeseados. Adentrarse en el mercado de la vivienda es como adentrarse en el pasaje del terror, uno solo se lleva sustos. Ciudades sin pisos por debajo del salario mínimo, parejas que viven en autocaravanas, jubilados que tienen que acogerse a la figura de la nuda propiedad para poder cubrir gastos, estudios en oficinas abandonadas en mitad de polígonos industriales, castings -sí castings- para zulos de 12 metros cuadrados y vecinos de toda la vida siendo sustituidos por turistas de solo una noche. (Aplausos). La oferta de alquiler por habitaciones supera, en algunas ciudades, la de pisos enteros. De comprarte un piso hemos pasado a comparte un piso, solo cambia una letra, pero hay todo un abismo en condiciones de vida. Gracias a la nueva normalidad residencial -su nueva normalidad residencial-, las zonas comunes ya no son las corralas, los patios o los portales; ahora, son los pasillos, las cocinas y hasta los baños.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoReal Decreto-ley 1/2024, de 14 de mayo, por el que se prorrogan las medidas de suspensión de lanzamientos...
«Gracias, señora presidenta. Vaya viaje en el tiempo el de los últimos años, señorías, alucinante. De la sociedad de pequeños propietarios hemos pasado a la que discute qué hacer con los lanzamientos hipotecarios. Qué muestra tan triste -y a la vez tan elocuente- del final de una época. (Aplausos). Y es que España fue durante décadas uno de los países de Europa con más familias dueñas de sus casas. Dabas una patada y salían cientos de propietarios y, además, de todas las edades, también jóvenes, aunque hoy cueste creerlo. Ahora hay que coger una lupa para poder encontrar una pareja de propietarios menor de treinta y cinco años, y hay que cogerla porque la cifra ha caído a la mitad en solamente una década. Y también de toda condición, y esto era algo de lo que sacar pecho, de lo que estar orgullosos como país. Mientras en Europa solo los ricos eran dueños de sus casas, aquí todo hijo de vecino podía tener una vivienda en propiedad y organizar su vida alrededor de ese bien y de esa certeza, pero nada de esto queda ya hoy. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que piensa adoptar el Gobierno para...
«Para ustedes la culpa siempre la tienen los de abajo. Demasiado apegados a sus costumbres, sus familias o a su territorio; demasiado inflexibles en sus creencias o en sus demandas. Si los jóvenes hoy no tienen casa, créanme, no es porque paguen una suscripción a Netflix ni porque se tomen unas cañas los viernes; es porque sus políticas, las de todos ustedes, han convertido un país de pequeños propietarios en uno de precarios sin hogar. (Aplausos). Si los jóvenes no tienen trabajo no es porque sean unos vagos y si han tenido que hacer las maletas una y mil veces para buscarlo no es porque tengan espíritu aventurero, es porque deslocalizar la producción a miles de kilómetros de distancia tiene consecuencias para las comunidades y los empleos de aquí, y porque importar masivamente mano de obra barata tiene consecuencias para los salarios de aquí. (Aplausos). Si los jóvenes se sienten extraños en su barrio de toda la vida no es porque súbitamente se hayan vuelto racistas, es porque han probado un chupito de multiculturalismo excesivo y se les ha ido por el otro lado. Así que, por favor, ya está bien de miradas altivas, de dedos en alto y de reprimendas infundadas a los jóvenes. Todos ustedes han colaborado en el expolio de una generación y es lógico que ahora haya quien quiera pedirles cuentas.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que piensa adoptar el Gobierno para...
«Gracias, señora presidenta. La juventud española vive una situación límite, una situación que debería sonrojar a todos aquellos que hayan detentado responsabilidades en las últimas décadas. Políticos, patronales, sindicatos, grupos de presión, grandes corporaciones, gigantes inmobiliarios o entidades financieras, todos ellos han sido responsables, cómplices y cooperadores necesarios de la destrucción de expectativas de la juventud. El trabajo, casa y coche parece hoy el estribillo pegadizo de una canción pasada de moda. Esto es porque ya no hay rastro de ninguno de estos ingredientes en el día a día de los jóvenes españoles. Lo que pega fuerte en la España del bipartidismo y la obediencia a Bruselas son las prácticas no remuneradas; las becas hasta los treinta y pico; las parejas que no pueden vivir juntas ni tener hijos; los desconocidos que comparten armario del baño y mando de la tele; los zulos por 900 euros, los machetazos en las esquinas; las aulas vacías de contenidos y de exigencia, pero saturadas de ideología; el desprecio al trabajo manual; la banalización de las drogas; el consumo de ansiolíticos, la soledad; la ludopatía; los gurúes, los suicidios y la falta de todo norte vital. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley relativa a las medidas para asegurar el derecho efectivo a la vivienda.
«Y con los alquileres sucede tres cuartas partes de lo mismo. ¿Cuál es el camino? ¿Seguir siendo los europeos que más tarde se emancipan? ¿Compartir baldas de nevera y mando de la tele con desconocidos hasta los cuarenta? ¿Dejarse el 60 % del sueldo en el pago de la renta mensual? ¿Aceptar que las escasas viviendas sociales se las lleven siempre los mismos? Si un chico de Hospitalet, de Moratalaz, de Pajarillos, de Huelin o de Barakaldo ya lo tenía crudo, su regulación ha sido la estocada final. Porque la regulación hay que medirla no por sus intenciones, sino por sus efectos, y estos han sido catastróficos: desplome de la oferta de larga duración, multiplicación de los pisos turísticos, expulsión de las rentas más vulnerables del mercado de arrendamiento, condiciones y requisitos leoninos para quien quiere alquilar absolutamente inimaginables. Y, sí, también subida de precios, justo aquello que ustedes buscaban contener. Gracias a sus medidas tenemos ahora mismo precio récord de vivienda en alquiler en España. Han echado gasolina a un incendio y quienes van a pagar son los mismos de siempre, los nuestros, los de abajo, los de casa. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley relativa a las medidas para asegurar el derecho efectivo a la vivienda.
«Gracias, señora presidenta. Señores de Bildu, han hablado ustedes de gente sin casa, de jóvenes que no encuentran piso y de fondos que echan a familias de su entorno. Estoy realmente sorprendido, porque no me esperaba yo de su parte una sensibilidad tan clara con estos temas, y no me la esperaba porque la única política de vivienda de la izquierda abertzale conocida durante décadas ha consistido en expulsar a miles de vascos de su hogar, no a otro barrio, no a una localidad limítrofe, no (aplausos); a otras provincias, a otras regiones, a cientos de kilómetros de sus casas, de Galdácano a Zaragoza, de Rentería a Alicante, de Llodio a Valladolid, de Vitoria a Madrid. Se ha hablado en esta Cámara de fondos buitre, pues bien, la izquierda abertzale fue el buitre para más de 100 000 vascos que tuvieron que dejar su casa, su tierra, su barrio, en definitiva, exiliarse. La izquierda abertzale se dedicó a limpiar los barrios de vecinos indeseables a través de pintadas, cócteles molotov, amenazas o cartas de extorsión. Así que no nos van a convencer de ninguna otra cosa. Ustedes fueron, son y serán siempre el buitre para los vascos. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley sobre la movilidad sostenible y el fomento del uso de la bicicleta.
«Estos son los problemas reales de España. Está bien que ustedes se inspiren en Países Bajos, pero España y Países Bajos se parecen muy poco topográficamente. Tienen que gobernar ustedes para Benavente, para Ciempozuelos, para Teruel, para Vélez-Málaga, no para Ámsterdam. (Rumores). Tenemos que volver a pensar en común. Tenemos que volver a pensar para la comunidad, para sus necesidades. ¿España tiene una emergencia ciclista? Yo creo que no, España tiene una emergencia habitacional. Construyan ustedes vivienda social. España tiene una emergencia demográfica. (Aplausos). Den los medios para que la gente pueda tener hijos. España tiene un problema de distribución de la población en el territorio. Permitan ustedes que la gente trabaje y viva su vida allí donde ha nacido, si es que lo desea. Y España tiene un problema brutal -y termino- de destrucción de expectativas para los jóvenes. Del trabajo, casa y coche hemos pasado al paro, coliving y carril bici, y eso es todo un desastre. ¿Para qué va a querer un joven un carril bici? ¿Para ir al trabajo que no tiene, para regresar a la casa que no puede comprar, para ir a ver a la familia a la que ustedes denigran? Su carril bici solamente sirve para dar vueltas y vueltas, sin llegar a ningún lugar; moverse por el hecho de moverse no sirve absolutamente para nada. Lo que los españoles necesitan es un para qué, un hacia dónde, un propósito, un fin, un destino. Mientras no se lo podamos ofrecer, podrán dar vueltas y vueltas sin parar, que solamente lograrán marearse. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»