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Lo que han publicado en X las 7 formaciones y sus portavoces desde el 6 oct 2026 (sin retuits), y lo que han dicho en el Pleno y la Diputación Permanente del Congreso desde el 17 ago 2023.
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuál es la estrategia que va a adoptar el Gobierno para...
«Tenemos también a los fanáticos del control de alquileres. Da igual que estas medidas hayan fracasado en todo el mundo, que aquí se hayan llevado por delante la mitad de oferta residencial de larga duración en un puñado de años o que hayan condenado a toda una generación a vivir a salto de mata, en un casting inmobiliario continuo; da igual porque nunca importó que las cosas funcionaran. Importaba que fueran 'chulis', y en eso este Gobierno es cum laude. Finalmente contamos con un tercer grupo, que son los amantes de la globalización, los que creen que todo ha de ser sometido a una lógica mercantil, que nuestros barrios y nuestra identidad no valen nada por sí mismos, que los españoles somos un simple decorado en nuestro propio país. Son los heraldos de la colonización de distritos enteros por fortunas extranjeras, los que piensan que meter a millones de personas en un país en el que faltan casas a cascoporro no va a tener ningún impacto en el acceso a la vivienda. No eran, desde luego, los mejores alumnos en matemáticas, de eso no cabe duda, pero tampoco en bien común y tampoco en patriotismo. (Aplauso).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuál es la estrategia que va a adoptar el Gobierno para...
«Cada época tiene sus respuestas a sus crisis; las de la nuestra, desde luego, no pueden ser más elocuentes. Tenemos a quienes se niegan a construir en nombre de un credo decrecentista. Es gente que vive en una burbuja de cristal, ajena a toda realidad. No les importa que falten cientos de miles de casas -pronto millones- ni que en España se creen al año casi el triple de hogares de los que se producen; aún hay hueco para que los jóvenes se aprieten y se acinen un poco más -parecen pensar algunos-, aún se puede subarrendar el salón o el garaje, quién sabe. Es alucinante cómo esta cháchara ha calado entre nuestras élites o, mejor pensado, en verdad, no sorprende tanto. Lo alucinante sería que, en lugar de hablarse de crecimiento en la SER, en la Facultad de Políticas de Somosaguas o en las buhardillas de Malasaña, se hablara en Cornellá o en Moratalaz, pero allí no se escucha ni una palabra de esto, porque los que llegan justitos al día veinte de cada mes no están ni para ensayos ni para bromitas de mal gusto. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuál es la estrategia que va a adoptar el Gobierno para...
«Gracias, señor presidente. Agradezco a la señora Estrems su atentísima escucha de un discurso que no había existido. Muchas gracias. (Aplausos). El bipartidismo lleva años tratando a nuestros jóvenes como si fueran ratones de laboratorio o conejillos de Indias. Aquí se combina con bastante arte y sin contradicción aparente la política de solares vacíos con la de inmigración masiva; la intervención fallida de los alquileres con el abandono de la vivienda protegida; la retención de suelo por parte de las Administraciones públicas con el amparo explícito de la inquiokupación y los impuestos altos para jóvenes españoles con la barra libre para fondos y fortunas extranjeras. Lo que hoy tenemos parece el guion de una tira cómica, pero es el triste resultado de décadas rumbo al precipicio sin nadie al volante. Los hijos de quienes un día fueron propietarios ya son precarios, sin casa y sin esperanza. Nuestros jóvenes, forzados a vivir en una mudanza continua, parecen mochileros en su propia ciudad. Las clases populares disfrutan por fin del sueño de la modernidad, que no era tener trabajo, casa y coche, sino que al parecer era dejarse medio sueldo en un semisótano interior. Incluso los que tienen sueldos apreciables y nunca han estado desempleados saben que solo podrán pasar por el notario a firmar la compra de su primera vivienda cuando antes hayan pasado por el tanatorio a despedirse de sus padres. Es tan ridícula y tan esperpéntica la situación que hace tiempo que en España se producen cada año más okupaciones que viviendas de protección oficial se terminan. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuál es la estrategia que va a...
«Dice que no me preocupan los extranjeros ricos. Debe ser que el resto de las veces que hemos intercambiado opiniones en nuestras intervenciones usted se tapaba los oídos, porque en todas las intervenciones -lo puede buscar- han sido mencionados. Pero no solo en las intervenciones en esta Cámara, también aparece en el programa económico de vivienda que mi formación ha presentado hace unos meses, en el que se habla exactamente de atajar el problema de la compra masiva de vivienda por parte de fondos y fortunas extranjeras, lo que está cambiando el rostro a nuestros barrios. Lo que parece muy dudoso es que quien considera que todos somos happy flowers, ciudadanos del mundo, sí crea que los españoles tienen que ir delante del comprador extranjero. Nosotros, que creemos en la propiedad nacional, por supuesto que lo consideramos, pero ¿ustedes? Menuda novedad. (Aplausos). Me anuncia ahora que un 40 % del nuevo plan va a ir destinado a lo que yo he mencionado que tanto falta, que es la vivienda. Llevamos siete años con la construcción de vivienda y la producción de vivienda, siete años de anuncios y de eslóganes, pero con eslóganes y con anuncios no se come, no se duerme, no se tiene casa, no se pagan los alquileres, no se tienen hijos, no se vive bien. A ver si de una vez pasamos de los eslóganes a la práctica, del discurso a las realizaciones. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que el Gobierno tiene previsto adoptar para...
«Gracias, señora presidenta. Hay 120 000 casas menos en el mercado que hace solamente dos años; un 56 % menos de oferta que hace cinco años; la mayor subida de las últimas dos décadas, tanto en compra como en alquiler; récord de españoles que viven en casa de sus padres; retraso histórico de la edad de emancipación; el 40 % de los inquilinos españoles destina más del 40 % de sus ingresos a pagar sus pisos; la mitad de los inquilinos españoles están en riesgo de exclusión social; si un joven quisiera emanciparse en solitario, tendría que destinar el 103 % de sus ingresos para el piso y los suministros, y así podríamos seguir horas, días y semanas. Estos son sus datos. Los datos del PSOE, los datos de SUMAR, de Podemos, de Esquerra, de Bildu, del BNG. Son sus datos. (Aplausos). Han dado tal somanta de palos a los españoles en materia de vivienda que los han dejado absolutamente tiritando. Los precios de los pisos se han alejado tanto de los sueldos que es como si hubieran bajado por ley miles y miles de euros el salario a las familias que menos tienen o como si hubieran metido la mano y hubieran estado robando y saqueando salvajemente la libreta de ahorros de las familias trabajadoras. Gracias a ustedes, exclusivamente gracias a ustedes, el que ayer podía comprar hoy se las ve y se las desea para alquilar y el que ayer alquilaba holgadamente se ha quedado fuera de juego, condenado a los submundos de la infravivienda o al puñetero coliving. (Aplausos). Y es que hay tan poca oferta que buscar casa en algunos distritos, en algunos lugares, es como buscar sombra en el desierto. Y hay tanta demanda que te pueden pedir hasta la cartilla dental para convertirte en su inquilino, y ni con esas. Gracias a ustedes, ese joven que hace unos años tenía casa, coche y familia a los treinta y pico hoy tiene el poder adquisitivo justito para alquilar una habitación en un semisótano y cenar todas las noches un plato precocinado encima de su litera. Y es que ha subido más la vivienda en los últimos tres meses que los sueldos en los últimos veinte años. Y, aun así, hay que ver aquí deditos en alto y escuchar leccioncitas sobre especulación del bloque de los depredadores de los hogares. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que va a adoptar el...
«Señora ministra, espera usted muchas respuestas, espero que la Presidencia de la Cámara tenga a bien dejarme contestar al menos a unas cuantas de ellas. ¿Qué si la culpa de todo es de la ley de vivienda? No, por Dios, la ley de vivienda simplemente pone el último clavo en un ataúd que han estado ustedes preparando cuidadosa y cariñosamente durante décadas. Pero por centrarnos exclusivamente en los últimos años, todo esto viene de todas las regulaciones fallidas que todo el mundo les había avisado que no funcionarían y que, como ya sabíamos, no han funcionado: Decreto 11/2020, congelación de la actualización de rentas, runrún de las prórrogas forzosas, control de precios... Todo ello lo que ha generado ha sido inseguridad jurídica en el proveedor de vivienda, porque, ya que ustedes han impedido que la gente sea dueña de su casa, tiene que vivir en la casa de otro, y si a ese otro le hacen sentirse inseguro cuando pone su vivienda en el mercado, lo que hace es que no la pone en el mercado, la lleva a otros mercados. ¿Y qué pasa? Que tenemos un 52 % de alquiler de temporada sobre la oferta total de alquileres hoy en Cataluña. El crecimiento del alquiler de temporada, que ustedes tanto denigran, desde mi punto de vista con razón, es exclusivamente responsabilidad de sus medidas, que han ahuyentado la oferta de larga duración (aplausos) y han llevado a la gente a poner su vivienda en el mercado de temporada, por habitaciones o en el turístico. ¿Sabe usted cuánto era el mercado de temporada hace cinco años? No lo podemos saber ni usted ni yo, porque ni siquiera se computaban las estadísticas, era tan ridículo que no se computaba, y hoy es el 52 %. Feliz cumpleaños. (Aplausos y risas).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que va a adoptar el...
«Por cierto, señora ministra, ustedes, que tanto hablan de especulación, ¿saben cuál es el requisito para especular con un bien? Que este bien sea escaso, que lo posea muy poquita gente y que mucha gente lo necesite o lo desee. ¿A quién le interesa que la vivienda siga siendo hoy un bien escaso? A quienes viven de ella, a quienes manejan el cotarro, a algunos que parece que les ha ido muy bien estas décadas en que a la mayoría social le iba bastante mal y seguía empobreciéndose. No sé si se han dado cuenta, pero todas las monsergas decrecentistas son recibidas con aplausos tanto en los despachos de los grandes fondos como en los salones de los grandes rentistas; los de verdad, no Mari Carmen, que ha heredado un piso de cincuenta metros cuadrados en Opañel. No, no, los de verdad. Porque al final lo que sucede es que ustedes son la mejor compañía aseguradora de sus ganancias cuando se niegan a construir, cuando se niegan a aumentar la oferta. ¿Cuánto valdrían las propiedades de los grandes si ustedes inundaran el país de bloques y dieran facilidades crediticias y fiscales para que esos bloques pudieran ser ocupados y vividos por familias que fueran dueñas de sus casas? (Aplausos). ¿Cuánto valdrían entonces sus propiedades? Pero claro, para poder hacer todo eso, ustedes tendrían que optar por poner ladrillos y no poner excusas, es decir, por repartir llaves y no por repartir frustración. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que va a adoptar el...
«Lo que sucede con este concepto de libertad como ausencia de límite, como autonomía total de una voluntad que todo lo puede es que es un camelo, porque no hay ninguna libertad en aplazar continuamente la paternidad porque no tienes un hogar en el que poder criar a tus hijos. Tampoco hay libertad en vivir como la horda prehistórica, en un estado de incesante nomadismo, ni hay libertad cuando no hay seguridad residencial. No, no hay ninguna libertad cuando la precariedad y la inmediatez invaden cada aspecto de tu vida y te impiden planificarte, ahorrar, querer, cuidar o simplemente ser feliz. No hay libertad ahí. No hay libertad. Ya sabemos que ustedes son unos ases del marketing y los titulares y que son capaces de convertir y pintar de colorines todo aquello que en verdad es oscuro y pavoroso, pero no se confundan, ahí fuera hay toda una generación, más que una generación, yo diría que prácticamente todo un país, que está ya hasta las narices y hasta el gorro de tanta declaración pomposa, de tanta retórica alambicada, de tanto lenguaje relamido, de tanto humo barato y de tanto vendedor de crecepelo escondido entre puños y rosas y pancartitas moradas, la verdad. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que va a adoptar el...
«Gracias, señor presidente. Buenos días, señora ministra. Lo han celebrado tanto, han dado tanto bombo a sus medidas y han presumido tanto de sus supuestos logros que entiendo que me corresponde felicitarla hoy por el segundo cumpleaños de la ley de vivienda. Felicidades a usted y a todos los grupos parlamentarios que lo hicieron posible. Ya tienen ustedes lo que tanto anhelaban: un mercado inmobiliario absolutamente destruido y demacrado. Entiendo que es para ustedes un día absolutamente alegre; en cambio, es triste para millones de jóvenes a los que se les ha condenado a una muy cruel disyuntiva: seguir durmiendo hasta la eternidad en la vieja litera del cuarto de casa de sus padres, vivir la vida loca de mudanza en mudanza -y tiro porque me toca-, hacer turnos para cocinar, para asearse o para comer con extraños o directamente largarse de un país en el que los políticos los tratan a patadas -opción a la que lamentablemente cada vez más españoles se están acogiendo-. (Aplausos). El menú no parece muy suculento, la verdad, no parece muy apetitoso. Pero bueno, al menos se puede elegir, ¿no? Que parece que es lo fundamental en esta era del 'yo, mi, me, conmigo', del 'yo me lo guiso, yo me lo como', del 'sé quien quieras ser'. Se puede elegir, esa es la clave siempre, tener derecho a todo. Ley por el derecho a la vivienda. Por supuesto, faltaría más, por el derecho a la vivienda sobre el papel. Eso sí, que el papel lo resiste todo. El papel y las presentaciones de PowerPoint y Canva. Ley por el derecho a la vivienda es un eslogan maravilloso, espectacular. Ya la aplicación práctica, pues, bueno: ahí te apañes, chaval; mira este zulo maravilloso que tenemos para ti, majete; también este semisótano interior, con un poquito de humedades, eso sí, pero con una capa de pintura se puede vivir; o este bajo sin ventilación que antaño fue una carnicería, mira qué aventura. Puedes elegir lo que más te guste, a fin de cuentas, tú mandas y eres libre; libre de pagar una pasta que no tienes ni tendrás para pagar un cuchitril en el que ni siquiera podrás poner cuadros ni pintar las paredes, porque no es tuyo, pero eres libre. Sí, muy libre. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley Orgánica de medidas urgentes para hacer frente a la ocupación ilegal de inmuebles.
«Dos, la falsedad de los datos. Los datos que da la izquierda son más falsos que una moneda de tres euros. Acuden, no sé si por pereza, por negligencia, por ignorancia o por todas a la vez juntas al portal del Ministerio del Interior y de ahí sacan que el año pasado hubo solamente 16 400 casos de okupación, y se quedan tan anchos. Pero es que este dato es solamente la punta del iceberg, porque ahí no están incluidos los miles de demandas civiles, que el Gobierno se resiste a registrar y a contabilizar, ni las decenas de miles de víctimas que, ante el laberinto judicial absolutamente insoportable que espera a un propietario para recuperar la posesión, deciden optar por vías informales de resolución del conflicto. La estimación de la Plataforma de Afectados por la Ocupación es de entre 80 000 y 100 000 víctimas y, aun así, el dato es cortísimo. Y es cortísimo, ¿por qué? Tres. Pues es cortísimo porque la okupación no afecta solamente a los propietarios, afecta a los vecinos. Porque en España no vivimos en chalés en mitad de ninguna parte, sino que vivimos en bloques y vivimos en barrios. Y en esos bloques y en esos barrios, cuando hay okupación, lo que hay es vandalismo, deterioro de zonas comunes, problemas de convivencia, violencia cotidiana, narcopisos, armas de fuego, vecinos acogotados y entornos absolutamente tomados por las mafias. Esto, por cierto, nunca pasa en las zonas bien ni en sus burbujas happy flower. Pasa en esos sitios a los que ustedes solamente van en campaña electoral, vestidos de turistas (aplausos), y van tan poco que no lo saben.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProyecto de Ley integral de impulso de la economía social.
«Hablamos de cooperativas, señora ministra, de cooperativas, no de sucursales de Ferraz ni de delegaciones de Moncloa, de cooperativas. (Aplausos). Aunque lo pretendan, el amo de un cooperativista no será nunca un político ni un ministro, el amo de un cooperativista es la comunidad natural a la que sirve y nada más. Un cooperativista no hinca la rodilla, no dobla la cerviz, no agacha la cabeza, no pide permiso ni replica consignas ni eslóganes vacíos. Su causa no es la de las pancartas, ni la de las elucubraciones teóricas, ni la de las etiquetas. Su causa es muy diferente. Al cooperativista le resbalan las polémicas de tres al cuarto de las llamadas élites culturales, le importan un pimiento sus dogmas, sus frivolidades y sus obsesiones sobre cómo tiene que vivir o dejar de vivir la gente; la causa del cooperativista -es bien sabido por todo el mundo- es la de lo próximo, lo real, lo concreto, lo espontáneo y lo común: el futuro de una comarca, el acceso al crédito de jóvenes, la prosperidad de ganaderos y agricultores, el consumo de cercanía que fija población y que garantiza empleo, la promoción de vivienda asequible, el relevo generacional en la pesca... Esos son objetivos de un cooperativista, y el que participa en una cooperativa, que sabe todo esto, lo hace en su condición de vecino, de parroquiano, de usuario, de consumidor, de productor, de compañero de faena... Lo hace en esas condiciones, lo hace por lo que es, no por lo que vota, por lo que es, por lo que le une a otros, no por lo que le divide. Señorías, el cooperativista se mueve por amor, por obligaciones recíprocas, por vínculos naturales, por ayuda mutua y por compromiso; no por ideología, no por amasar grandes sumas de dinero. Esto, claro, los convierte en sujetos contraculturales y tremendamente peligrosos para el poder, porque ustedes -que desde luego no se chupan el dedo y que les gusta tener todo bajo control- detectan que ahí, en esa independencia de criterio, en esa transversalidad, en esa preocupación genuina por la polis y por sus semejantes, en esa negativa a someterse a otros, hay un riesgo, sí, claro que lo hay, el riesgo de la libertad, y por eso quieren domesticar a las cooperativas, por eso quieren colonizarlas (aplausos), por eso quieren marcarlas con su impronta ideológica y por eso quieren convertirlas en un apéndice más del Estado, de un Estado que, lo siento, señora ministra, es desde hace tiempo una prolongación, no de SUMAR, sino una prolongación del Partido Socialista Obrero Español.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Esto es lo que creo que haría un Estado social digno de tal nombre: dejar de especular con suelo público, dejar de llevarse picos indecentes con la necesidad de la gente, colaborar con la iniciativa privada para extender el parque de vivienda de protección oficial, planificar espacios amables y habitables y bonificar la densidad. Pero, bueno, parece que en España hay quien prefiere la España de las chabolas y la España de la infravivienda a la España de las grúas, porque si no hay grúas, en un panorama de concentración urbana brutal como el que tenemos, habrá chabolas y habrá infravivienda. Y en esas chabolas y en esas infraviviendas no vivirá ninguno de los que aquí vota contra las grúas, vivirán españoles normales y corrientes que no tienen por qué pasar por ese trance. (Aplausos). Saber esto ha de llevarnos a cerrar el círculo; construir es el medio, no es el fin. De nada servirá esta modificación si es aprobada, ni tampoco las reformas pendientes, si no tenemos un horizonte colectivo hacia el que caminar, si no tenemos una ambición, un norte moral. El de VOX es claro, y ya lo he repetido aquí en innumerables ocasiones: un país de familias que puedan ser dueñas de su casa y que puedan vincularse de forma duradera al espacio en el que residen. Por eso hay que construir, en primer lugar, para que haya vida en común, con una concepción humanística y no solamente contable, como tanto se estila por estos lares; es decir, un urbanismo para vivir y no solamente para sobrevivir. En segundo lugar, hay que construir para quien no tiene casa actualmente. Hay que construir para que jóvenes y rentas bajas que han sido expulsados de la posibilidad de comprar vuelvan a tener la posibilidad de acceder a una vivienda en propiedad. Hay que construir para que los españoles anónimos tengan un hogar digno de tal nombre, no para seguir concentrando la propiedad en pocas manos, ni para que grandes fortunas extranjeras hagan su agosto, ni para levantar bloques de estudios unipersonales o de apartamentos turísticos donde no hace falta, ni para que unos pocos depreden nuestro patrimonio natural o peguen el pelotazo que llevan años esperando. Hay que construir al servicio de un orden justo y de una causa noble, y a mí no se me ocurre una causa más noble que la de devolver al español corriente la posibilidad de ser dueño de su casa y, con ello, de ser dueño de su destino. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Señorías, si faltan casas, hace falta construir, y, si hace falta construir, hace falta suelo y, por tanto, bienvenidas sean las mejoras técnicas de esta PL, bienvenida sea la seguridad jurídica, bienvenida sea la atención a las demandas de los ayuntamientos y bienvenida sea también toda fórmula para evitar las paralizaciones de los PGO sine die por errores absolutamente subsanables. Bienvenido sea todo esto, pero no nos contemos a nosotros mismos una película particularmente reconfortante. Esta modificación de la ley del suelo, si sale adelante, puede ser absolutamente inane y estéril si no viene acompañada de otras reformas absolutamente necesarias que están pendientes. Está pendiente, desde luego, acelerar los procesos de transformación del suelo. Está pendiente aligerar trabas, burocracia, peajes o impuestos a la construcción. Está pendiente abrir de una vez por todas el melón de la densidad; sí, de la densidad, que fue clave para canalizar el empuje demográfico de este país hacia las grandes ciudades entre los años cincuenta y ochenta, y que tiene que ser clave para poder canalizar el empuje demográfico hoy hacia las grandes ciudades si no queremos aceptar -yo creo que nadie lo quiere en esta Cámara- que haya personas que trabajan a dos horas y media de donde viven, familias desplazadas de su barrio de toda la vida, parejas embutidas en pisos compartidos o precios de las casas por las nubes.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuáles son las medidas que va a adoptar el Gobierno...
«Ahora vamos con la segunda idea de que la libre circulación de personas, mercancías y capitales iba a generar espontáneamente un orden mejor en nuestras ciudades y que ahora serían paraísos cosmopolitas donde nos libraríamos de todo atavismo, podríamos hablar mil idiomas, probar sabores exóticos, aprender costumbres pintorescas, cruzarnos con estudiantes internacionales y disfrutar de barrios vibrantes y multiculturales donde jamás nos encontraríamos con nuestra ex. Lo que callaban, de nuevo, los apóstoles de estas medidas es que lo de la ciudad global también tenía truco y que entre palabras bonitas y promesas de una Arcadia feliz en verdad estaban convirtiendo nuestras ciudades en espacios sin alma, en lugares vacíos, a medio camino entre el parque temático y el gueto, a caballo entre un centro comercial infinito y una 'zona No Go'. Lo que callaban, también, es que mientras unos -los menos- disfrutaban de restaurantes sofisticados, servicios a domicilio y mano de obra muy barata, los más lo que tenían era inseguridad cotidiana, machetazos, precios desorbitados, sustitución cultural, barrios irreconocibles y problemas de vivienda. Sí, problemas de vivienda, porque hoy el españolito medio vive emparedado, vive en mitad de un sándwich, en tierra de nadie, entre los barrios de precios prohibitivos y los barrios de tránsito prohibido; entre las fortunas extranjeras, que compran a tocateja lo que los nuestros ni siquiera pueden soñar con adquirir a plazos, y los inmigrantes de bajos recursos, que acaparan ayudas y alquileres sociales; entre los maletines y las bandas. Tanto unos como otros han desplazado de su entorno a los españoles medios y les han convertido en extraños en su propia tierra. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuáles son las medidas que va a adoptar el Gobierno...
«Gracias, señora presidenta. España ha dejado de ser un país amable para jóvenes, trabajadores y familias. Las últimas décadas han sido de decadencia, de consensos por arriba en los Parlamentos y de lamentos ahogados por abajo en las casas, décadas en las que ha adelgazado la clase media y han engordado tanto el privilegio como la precariedad. Los españoles somos más pobres, estamos más solos y nos sentimos cada vez más pequeños ante fenómenos que nos pasan por encima y que nadie ha deseado. Y en el centro de todo este proceso de desposesión está la vivienda, los hogares por los que el Partido Popular y el Partido Socialista han pasado como un auténtico huracán, extendiendo la incertidumbre donde ya reinaba la estabilidad y poniendo en entredicho esa máxima que dice que las nuevas generaciones vivirán mejor que las anteriores. Ya no. En los últimos tiempos, en España ha habido al menos dos ideas indiscutidas sobre cómo debían ser nuestras ciudades. La primera es que íbamos a ser más flexibles si vivíamos de alquiler y, sobre todo, más libres; que lo avanzado, lo moderno, lo guay y, desde luego, lo europeo era fluir, vivir sin ataduras, sin compromisos, sin poseer nada, sin vincularse de forma duradera a ningún lugar; que es mejor ir con la casa a cuestas como un caracol -un día aquí y otro allá- o compartir, que, además, es toda una aventura y te abre mucho la mente; que eso de echar raíces o de querer vivir cerca de los tuyos es una antigualla, una reminiscencia de esa España en blanco y negro que habrá que dejar atrás más temprano que tarde. Ya saben: España es el problema y Europa es la solución, el papanatismo de siempre. Lo que callaban los que nos empujaban a convertirnos en jornaleros del alquiler es que en esa Europa tan ensalzada su parque inmobiliario estaba en manos de muy pocos, en manos de un puñado de fondos y de un puñado de alcaldes ansiosos por convertir a sus inquilinos en votantes y a sus votantes en inquilinos. Y lo que también callaban es que dar un portazo a la propiedad era dar la bienvenida a la soledad, a los ahogos económicos, al desarraigo, a los tumbos y a las vidas líquidas. No hay más que ver la España de hoy y compararla con la de hace veinte o veinticinco años para comprobar que aquellos cantos de sirena eran toda una engañifa; que nos dieron gato por liebre; que el esfuerzo económico que hoy hacen las familias para poder pagar una casa es mucho mayor que el de entonces; que la vivienda se ha convertido en un bien de lujo; que ya no se emancipa nadie; y que ni siquiera conocemos a quien tenemos al otro lado del rellano, a nuestro vecino. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Más cuestiones. Me pregunta qué hemos hecho en aquellos lugares donde VOX gobierna. Lo cierto es que VOX tiene competencias sobre urbanismo en muy poquitos lugares, pero le voy a decir que hay un municipio llamado Bormujos -tuve la suerte de estar ahí la semana pasada-, pegado a la capital sevillana -forma parte de su área metropolitana- y cuya población ha tenido un crecimiento drástico en veinte años -ha pasado de 2000 habitantes a 25 000 habitantes-, donde están ya las obras de más de seiscientas viviendas de protección oficial. Si las comparamos con cuántas necesita el Estado y cuántas está construyendo, a lo mejor palidecen un poco sus datos. (Aplausos). Más cuestiones. Menciona a Orbán. Puede buscar en Internet, en Eurostat, cuánto ha crecido el número de propietarios en Hungría desde los años noventa. En España ha descendido el número de jóvenes propietarios a la mitad desde mitad de los años 2000, a la mitad -estamos ya en cifras muy bajitas-, y por debajo de los 45 años superamos la media europea de personas que viven en alquiler. ¿Sabe qué pasa en la Hungría del ogro Orbán? Que el 90 % de las personas son dueñas de la casa en la que viven. Seguramente también será un horror de extrema derecha. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Hace ya un año, señora ministra, en nuestro primer debate parlamentario le presenté un fresco bastante similar a este, y sería lógico que usted me dijera que me repito: angustia, desesperanza, destrucción de lazos, proyectos vitales paralizados, bloqueados, entornos irreconocibles... Y, si nada cambia, señora ministra, y tenemos la ocasión de vernos aquí dentro de otro año, si no hay milagros o caídas del caballo de por medio, seguiremos en las mismas, seguiremos avanzando con paso firme y decidido hacia el precipicio. Desde aquel primer intercambio, todo está realmente peor; eso sí, a golpe de récord, pero peor. Tenemos cifras récord en el retraso de la edad de emancipación: la tasa de jóvenes que viven fuera del hogar de los padres es la más baja desde que hay registros. Récord también en transacciones de nuda propiedad, que creo que es uno de los indicadores más estupendos para poder comprobar la miseria en la que chapoteamos. Récord en el precio de los alimentos, récord de impuestos, récord de coste de la vida, récord en el porcentaje de ingresos que un joven en solitario ha de destinar para pagar el alquiler, 102 % para pagar la casa y los suministros -buen récord ese-. Pero la cosa no acaba ahí. Récord de inquilinos en riesgo de exclusión social, casi la mitad. Récord de personas viviendo en situación de sobreesfuerzo, doblando la media europea. Récord de precios tanto en compra como en alquiler. Récord del precio medio de una habitación: 520 euros una habitación en piso compartido y hace diez años 520 euros era el precio medio de una vivienda entera en España. Récord de extranjeros comprando vivienda en España. Récord de españoles viendo en alquiler de temporada o por habitaciones. Mete miedo imaginar qué nuevos récords habrá dentro de un año por los que podrán ustedes ponerse medallas. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuáles son las medidas que va a...
«Gracias, señora presidenta. Señora ministra, la vivienda es ya el primer problema de los españoles, y no es porque el resto de los asuntos marchan de maravilla, es porque la vivienda está en el centro de todas las nuevas brechas de desigualdad, de todas las frustraciones de la gente corriente y del dolor de todo un país. Está el que quiere tener hijos y no puede porque no tiene piso, tiene zulo; la que cerca de los 40 aún comparte intimidad, sinsabores y turnos de ducha con desconocidos; el que a los 35 vive en casa de los padres y no atisba en el horizonte la posibilidad de emanciparse; la pareja que quiere casarse, pero no puede, porque todo lo que entra en casa se desina al alquiler; o esa otra que consigue pagar el alquiler, gracias a la ayuda familiar, a pesar de que los dos miembros de la pareja se parten el lomo trabajando; o ese padre, con una hija a cargo, al que nadie quiere como inquilino; o esa familia numerosa, que lleva años en lista de espera de vivienda protegida y lo único que se les ofrece son sesenta metros cuadrados por 1250 euros. Está el que se come cada día tres horas de atascos y claxonazos porque la única vivienda que puede permitirse está en las antípodas de su oficina y también el que se siente un forastero en su barrio de toda la vida, porque la vivienda no termina en el felpudo, también importan los barrios, señora ministra.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Gracias, señor presidente. Señora ministra, no dudo de sus buenas intenciones -créame que no- y comparto su idea de que no hay varitas mágicas, pero entre la ausencia de varitas mágicas y la superstición digamos que tiene que haber una zona gris en la que todos podamos entendernos. Y esa zona gris requiere, en primer lugar, decir en alto que el emperador va desnudo, que no lleva traje; que la tolerancia con los impagos y el control de precios, que son medidas muy bien intencionadas, han terminado convirtiéndose en un bumerán contra aquellos a los que justamente se pretendía proteger, las clases populares; que se ha generado mucho dolor; que se ha dejado a cientos de miles de personas a la intemperie, en la estacada. En segundo lugar, decía usted que me había equivocado de partido. Lo cierto es que tenía ganas de poder hablar sobre esto. Si una persona tiene un ethos conservador, una manera de entender el mundo conservadora, ¿es incompatible con una sensibilidad social?, ¿es incompatible con una preocupación por el bien común?, ¿es incompatible con el cuidado de los vulnerables? Menuda condescendencia y vaya patrimonialización de la preocupación por aquellos que nos rodean y por aquellos con los que vivimos, por nuestras familias, en definitiva. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoSolicitud de comparecencia de la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana, ante el Pleno de la Cámara, para...
«Gracias, señora presidenta. Señora ministra, buenos días. Señorías, en las últimas semanas miles de españoles han mostrado su hartazgo con una política de vivienda inoperante e ineficaz que, lejos de calmar sus temores, los engendra y los hace más grandes. Esta rabia colectiva es natural y es legítima. Es natural, porque la mayor parte de los jóvenes que hoy se manifiestan nacieron en hogares en propiedad y saben que muy difícilmente lograrán ser dueños de una casa, que no llegarán a tener delante aquello que, si miran, pueden observar aún por el retrovisor: estabilidad residencial, misma escuela, mismo instituto, mismos grupos de amigos, seguridad material, autonomía, arraigo, sentido de pertenencia, vida de barrio, capacidad de ahorro, cercanía con los seres queridos; una serie de atributos que hicieron a sus familias infinitamente más libres y más ricas de lo que ellos llegarán a ser, porque contemplando lo que vivieron podrán hacerse una idea de lo que les faltará, y es que es imposible. Es imposible edificar un proyecto de vida robusto cuando los pilares, cuando los cimientos de los que uno parte son los zulos a precios de mansión, los turnos para entrar en el baño compartido o las casas reconvertidas en bajos comerciales, eso sí, sin ventilación.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que el Gobierno va a adoptar para paliar la...
«Toparse con esta clase de documentos, señorías, supone un baño de realidad entre tanta propaganda barata y triunfalista. Supongo que este Parlamento, tan celoso de la libertad de expresión, estará incómodo con su difusión, pues entenderá que conocer esa diferencia de precios y, sobre todo, sus causas, puede incitar al odio contra los políticos responsables de esta situación o contra especuladores. Sea como fuere, lo cierto es que los hijos de aquella pareja saben que jamás llegarán a ser dueños de su casa, a no ser que tengan una excepcional ayuda familiar. Y lo saben porque ninguno de sus amigos del instituto lo es. Tampoco hay propietarios entre su grupo de la universidad ni entre sus primos. Sí hay, en cambio, un puñado que se deja un riñón para pagar un alquiler que ya cuesta más que una hipoteca; otros que comparten bandeja del frigorífico con desconocidos; dos que tuvieron que marcharse fuera del país, y uno al que le ha dado por probar la última moda anunciada a bombo y platillo por la prensa servil de este país: las cápsulas de tres metros cuadrados para dormir. Solo les falta saber si le dejarán o no entrar con su perrihijo. (Aplausos). Según algunos expertos, todo esto se debe a que estos jóvenes toman los viernes demasiadas cañas y a que cometieron la osadía de pagar durante dos años una suscripción a Netflix. Si no llega a ser por esto, desde luego, hoy tendrían cuatro áticos y un par de chalés en la playa, por lo menos. Según otros, vivir de alquiler es algo muy cool y muy flexible que les permitirá no atarse ni comprometerse, que son dos palabras muy feas y que suenan bastante antiguas. Total, si tener hijos ya sabemos que daña el planeta y si tener una pareja para toda la vida es una cárcel, ¿para qué van a querer ser propietarios? Además, ahora, con la ley de vivienda, hay mucha oferta y cualquiera encuentra una ganga por cuatro duros.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Yo le voy a confesar dos cosas, señora ministra: la primera, estoy deseoso de ver placas con puños y rosas en las calles y en los edificios de España. Las otras las tengo ya muy vistas y, en serio, estoy deseoso de verlas, porque significaría que están haciendo de verdad cosas por arreglar el problema de la vivienda. (Aplausos). La segunda, ardo en deseos, señora ministra, de que me llegue una invitación para la inauguración, la entrega o la ceremonia en la que corten el lacito de alguna de las 184 000 viviendas que prometió su Gobierno. Creo que usted tiene mi correo, prometo que incluso miraré regularmente la carpeta de spam para ello. (Aplausos). En definitiva, espero, señora ministra, que usted sea más autocrítica que otros de los ministros de este Consejo, que han dicho que vivimos un momento dulcísimo en la economía, y espero que usted no tenga los arrestos de decir aquí que vivimos un momento dulcísimo en la vivienda. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Permítame, para cerrar, hacer una última reflexión. Vayamos más allá de los números, de los apuntes contables, incluso de las casas, y empecemos a pensar en los hogares, en lo que se rompe cuando no hay seguridad residencial, en cómo se resiente la cercanía con la familia, el amor, la natalidad, los lazos de apoyo entre vecinos, la cohesión social, la conciliación, el aprendizaje entre generaciones, la identidad, y cómo, en cambio, esto abre la puerta a un sinfín de fenómenos muy indeseables: los niños que van dando tumbos de un lado a otro, los proyectos truncados, los cambios de colegio, los ancianos que se sienten solos, los problemas de salud mental. Así que en el tema de la vivienda -y ya con esto concluyo- nos va la vida, nos va una decisión entre si queremos vidas libres, plenas y seguras o vidas rotas. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Y si esto es así, si se han topado con estos casos, es porque sufrimos una auténtica emergencia habitacional. Tenemos los peores datos que uno pueda imaginar en todos los indicadores que uno quiera consultar. La emancipación de los jóvenes es un suceso casi mitológico cuando el 85 % de los menores de treinta y cinco años se ve obligado a vivir con sus padres. Los precios de los inmuebles ya superan las cifras récord de 2007 y 2008. Los españoles tienen que destinar, de media, 7,3 años de salario bruto para adquirir una vivienda, más del doble que en los años noventa, y, claro, así pasa, tenemos la mitad de propietarios jóvenes que hace solamente unos años; insisto, la mitad. No sé para otros, pero esto es un drama para los que aspiramos a que la vivienda sea del que la vive. Los propietarios de rentas bajas, que también antes eran muy frecuentes, ahora se han esfumado o tal vez deberíamos decir que los han esfumado. Si esto no es clasismo, que baje Dios y lo vea. La situación queda así: los españoles no pueden comprarse una casa, pero hay quien puede, claro que sí. En la última década se han disparado las compras de grandes grupos extranjeros y hoy ya superan el 15 % del total de las operaciones. Y también se han disparado las operaciones que no requieren hipoteca, es decir, los gigantes trasnacionales y un puñado de fortunas locales están comprando a tocateja lo que los nuestros ni siquiera pueden soñar con adquirir a plazos.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoInterpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre las medidas que el Gobierno va a...
«Gracias, señor presidente. Señora ministra, me alegra verla de nuevo por aquí. Espero que haya disfrutado y descansado este verano y que venga con ideas renovadas. Lo espero de veras y creo que lo esperan también millones de españoles para los que la vivienda lleva demasiado tiempo siendo causa de agobio y sufrimiento. Esto no es una percepción particular, tampoco un constructo social ni algo subjetivo, ni siquiera es algo que podamos someter a debate o discusión, es una realidad tan palpable como dolorosa y extendida. Pienso en las familias que destinan el 50 % de sus ingresos a pagar el alquiler y que este septiembre tendrán que hacer malabarismos para afrontar el carrusel de gastos que se les viene encima: ropa nueva, libros de texto, material escolar, transporte, comedores. Pienso en los que ni siquiera pudieron llevarse una semana a los niños a la playa porque la subida de los tipos de interés devoró todos sus ahorros y todas sus ilusiones; o en las parejas jóvenes que este verano han decido que se iban a ir a vivir juntos y, sin embargo, andan desesperadas porque no encuentran pisos por debajo de los 900 euros en su ciudad; o en esos trabajadores a los que no les da ni para un zulo y que lamentablemente terminarán malviviendo y durmiendo en aparcamientos de autocaravanas, en oficinas abandonadas o en bajos comerciales sin ventilación. Pienso también -me acuerdo mucho de ello- en el drama de los pisos compartidos, porque ayer eran una opción muy divertida mientras uno estudiaba y hoy son un modus vivendi para personas que rozan los cuarenta. ¡Cómo hemos cambiado! Pienso también en esos señores que siempre vivieron en la misma casa y que ahora tienen que marcharse de su hogar porque a su nuevo casero, sin rostro y sin nombre, le van más los guiris de una noche que los vecinos de toda una vida. Pienso también en aquellos a los que les han ocupado una vivienda y se encuentran con una Administración ausente y arisca, que en el mejor de los casos se lava las manos con su angustia y en el peor la niega o hace bromas con ella. Pienso también en aquellos que llevaban años esperando una vivienda protegida y ahora ven cómo otros, con los que nadie contaba, les han adelantado sin haber guardado la cola; o en las familias monoparentales con hijos a cargo, que han quedado completamente excluidas del mercado residencial convencional. Da igual cuáles sean sus ingresos, están fuera de juego. Podría continuar con mil ejemplos de las descabelladas escenas a las que el bipartidismo ha llevado a los hogares: colas del hambre, colivings, habitaciones subarrendadas, narcopisos, inversores extranjeros que compran de una tacada barrios enteros o inmuebles que harían grande, enorme, una pequeña caja de muñecas. Pero usted conoce estas realidades tan bien como yo y sabe que son cotidianas, que son ordinarias, que no representan algo marginal ni puntual ni anecdótico, que cualquiera -repito, cualquiera- puede verse ahí, que los precios y los metros cuadrados de los pisos ocupan las conversaciones de los amigos, las pesadillas de las parejas o las sobremesas de los familiares los domingos. Es tan transversal y está tan extendida esta preocupación que estoy convencido de que incluso los ministros multipropietarios de este Gobierno, que unos cuantos hay, se habrán topado de bruces con algún caso en sus exclusivos círculos de relaciones.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoReal Decreto-ley 1/2024, de 14 de mayo, por el que se prorrogan las medidas de suspensión de lanzamientos...
«Lo dicho, vaya viaje. El resultado es que la propiedad cada vez se concentra en menos manos, porque entenderán todos que no es lo mismo que todos los vecinos de un barrio sean propietarios de su casa que el que un solo propietario sea dueño de todas las casas del barrio, y ese es el camino que llevamos. El cambio es tan tan agresivo que hemos interiorizado, sin darnos cuenta, palabras como okupación, narcopiso, micropiso, coliving, cohousing o lanzamiento hipotecario. Es el tema del que hablamos hoy. Hablamos de familias que suscribieron hace tiempo una hipoteca y que hoy están ahogadas por subidas brutales de los tipos de interés, decididas muy lejos de los hogares que las sufren. Algunas pagan 600 o 700 euros más al mes de lo que pagaban hace años. Pero, si una viuda o una familia en la que hay nuevos miembros u otra en la que uno de ellos ha quedado en paro no puede satisfacer sus obligaciones hipotecarias, no es porque hayan vivido por encima de sus posibilidades ni tampoco es porque no se esfuercen lo suficiente. Si no pueden pagar, es porque todos ustedes han llevado la precariedad a los hogares de la gente honrada, decente y trabajadora. (Aplausos). ¿Políticas de empleo? Líderes en paro juvenil. ¿Salud y consumo? Campeones en pobreza infantil. ¿Oportunidades? Será en la otra punta del mundo, que es donde abren las fábricas que cierran aquí. ¿Salarios? Irrisorios. ¿Suministros básicos? Cada vez más difíciles de pagar. ¿Cesta de la compra? Con precios disparados y con seguros antirrobo. ¿Carburantes? A la espera de que aparezcan en nuestras autopistas los chalecos amarillos. ¿Y ahorro? En caída libre.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoReal Decreto-ley 1/2024, de 14 de mayo, por el que se prorrogan las medidas de suspensión de lanzamientos...
«¿Cómo van a comprar una casa los jóvenes si encadenan contratos de prácticas hasta que peinan canas? ¿Cómo van a adquirir una vivienda las rentas bajas si han de competir con fortunas extranjeras y con fondos que compran a tocateja? Sonroja pensar el tiempo que dedicaban nuestros padres a pagar una hipoteca o el porcentaje de salario que tenían que destinar a ello, y sonroja porque parece que estamos hablando de otro lugar, y es que el país que conocimos, sencillamente, ha dejado de existir. (Aplausos). La destrucción de la sociedad de pequeños propietarios ha dado paso a un sinfín de fenómenos tan indeseables como indeseados. Adentrarse en el mercado de la vivienda es como adentrarse en el pasaje del terror, uno solo se lleva sustos. Ciudades sin pisos por debajo del salario mínimo, parejas que viven en autocaravanas, jubilados que tienen que acogerse a la figura de la nuda propiedad para poder cubrir gastos, estudios en oficinas abandonadas en mitad de polígonos industriales, castings -sí castings- para zulos de 12 metros cuadrados y vecinos de toda la vida siendo sustituidos por turistas de solo una noche. (Aplausos). La oferta de alquiler por habitaciones supera, en algunas ciudades, la de pisos enteros. De comprarte un piso hemos pasado a comparte un piso, solo cambia una letra, pero hay todo un abismo en condiciones de vida. Gracias a la nueva normalidad residencial -su nueva normalidad residencial-, las zonas comunes ya no son las corralas, los patios o los portales; ahora, son los pasillos, las cocinas y hasta los baños.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que piensa adoptar el Gobierno para...
«Nada de esto habría sido posible sin el acompañamiento coreográfico de las llamadas pomposamente élites culturales, los cortesanos dedicados a pintar de colorines el expolio, los trovadores del desastre, los violinistas en mitad del hundimiento del Titanic. Los encargados de decir que vivir siempre en el mismo sitio te apolilla, que trabajar siempre en la misma empresa mata tu creatividad, que tener pareja estable te esclaviza y que tener hijos daña al planeta, que comprometerte con otros te encadena, que las tradiciones te barbarizan, que la verdadera realización reside en el éxito profesional individual y que la familia o la comunidad en verdad son jaulas doradas y que lo que debemos hacer es sospechar de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros vecinos y, por supuesto, de nuestra pareja. (Aplausos.-Un señor diputado: ¡Muy bien!). Han querido convencernos de que la peor de las drogas es el amor romántico y de que las seguridades laborales, sentimentales, residenciales o culturales son rémoras de otro tiempo felizmente superado; que tú puedes elegir quién eres y forjarte a ti mismo, como si no llevaras en el rostro, en la memoria o en el corazón la herencia de otros y como si no necesitáramos lazos con otros para poder vivir. Han tratado de inocular a nuestros jóvenes los peores virus posibles: el del engreimiento y el de la desconfianza hacia sí mismos, hacia su historia, hacia su cultura, hacia su familia, hacia su entorno, hacia su naturaleza, hacia su identidad, incluso, hacia el otro sexo, y esto es absolutamente lamentable.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre las medidas que piensa adoptar el Gobierno para...
«Gracias, señora presidenta. La juventud española vive una situación límite, una situación que debería sonrojar a todos aquellos que hayan detentado responsabilidades en las últimas décadas. Políticos, patronales, sindicatos, grupos de presión, grandes corporaciones, gigantes inmobiliarios o entidades financieras, todos ellos han sido responsables, cómplices y cooperadores necesarios de la destrucción de expectativas de la juventud. El trabajo, casa y coche parece hoy el estribillo pegadizo de una canción pasada de moda. Esto es porque ya no hay rastro de ninguno de estos ingredientes en el día a día de los jóvenes españoles. Lo que pega fuerte en la España del bipartidismo y la obediencia a Bruselas son las prácticas no remuneradas; las becas hasta los treinta y pico; las parejas que no pueden vivir juntas ni tener hijos; los desconocidos que comparten armario del baño y mando de la tele; los zulos por 900 euros, los machetazos en las esquinas; las aulas vacías de contenidos y de exigencia, pero saturadas de ideología; el desprecio al trabajo manual; la banalización de las drogas; el consumo de ansiolíticos, la soledad; la ludopatía; los gurúes, los suicidios y la falta de todo norte vital. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley sobre la movilidad sostenible y el fomento del uso de la bicicleta.
«Estos son los problemas reales de España. Está bien que ustedes se inspiren en Países Bajos, pero España y Países Bajos se parecen muy poco topográficamente. Tienen que gobernar ustedes para Benavente, para Ciempozuelos, para Teruel, para Vélez-Málaga, no para Ámsterdam. (Rumores). Tenemos que volver a pensar en común. Tenemos que volver a pensar para la comunidad, para sus necesidades. ¿España tiene una emergencia ciclista? Yo creo que no, España tiene una emergencia habitacional. Construyan ustedes vivienda social. España tiene una emergencia demográfica. (Aplausos). Den los medios para que la gente pueda tener hijos. España tiene un problema de distribución de la población en el territorio. Permitan ustedes que la gente trabaje y viva su vida allí donde ha nacido, si es que lo desea. Y España tiene un problema brutal -y termino- de destrucción de expectativas para los jóvenes. Del trabajo, casa y coche hemos pasado al paro, coliving y carril bici, y eso es todo un desastre. ¿Para qué va a querer un joven un carril bici? ¿Para ir al trabajo que no tiene, para regresar a la casa que no puede comprar, para ir a ver a la familia a la que ustedes denigran? Su carril bici solamente sirve para dar vueltas y vueltas, sin llegar a ningún lugar; moverse por el hecho de moverse no sirve absolutamente para nada. Lo que los españoles necesitan es un para qué, un hacia dónde, un propósito, un fin, un destino. Mientras no se lo podamos ofrecer, podrán dar vueltas y vueltas sin parar, que solamente lograrán marearse. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición no de Ley sobre la movilidad sostenible y el fomento del uso de la bicicleta.
«Hablan ustedes mucho de tiempo libre y yo comparto su preocupación. Quiero que los españoles tengan tiempo para quererse, parar cuidarse, para descansar y para disfrutar, y para eso es necesario mejorar las infraestructuras de la mayoría social de este país y no solamente de quienes van en bicicleta. Si de verdad les preocupa el tiempo libre de la mayoría social, pueden comenzar por el AVE a Extremadura; por el tren litoral en Málaga; acabando con los peajes; mejorando la red de cercanías, que en algunas provincias está realmente infradotada y abandonada; poniendo alternativas para aquellas personas que viven en un atasco continuo, se levanten a la hora a la que se levanten y salgan del trabajo a la hora que salgan; aumentando frecuencias y conexiones para la España rural; dando ayudas a esos padres que tienen dos hijos y que no pueden tener el tercero porque tendrían que cambiar de vehículo y no se lo pueden permitir, y, sobre todo, mejorando la accesibilidad para mayores, para padres con carritos y para personas de movilidad reducida en aquellas ciudades en las que pasear se ha convertido en una carrera de obstáculos. (Aplausos).»