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Lo que han publicado en X las 7 formaciones y sus portavoces desde el 6 oct 2026 (sin retuits), y lo que han dicho en el Pleno y la Diputación Permanente del Congreso desde el 17 ago 2023.
265 declaraciones · página 7 de 9
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProyecto de Ley integral de impulso de la economía social.
«No sé si ustedes se han dado cuenta, pero mucho de lo que se tramita en esta Cámara son modificaciones legales propias de una nación rica, de una sociedad sin problemas. Está tan bien el edificio -parece que piensan- que vamos a pintar las paredes de colorines para que sea más bonito. Y no, es que el edificio no solamente no está bien, es que lleva tiempo tambaleándose su estructura; es que está en un riesgo tan evidente de colapso que no sé cómo ustedes pueden seguir enfrascados en sus chorradas y sus futilidades. Sean conscientes, de verdad, hay una España real que acampa fuera de la ideología de género, que acampa fuera de la SER, que acampa fuera de los debates autorreferenciales de la izquierda progre, que acampa fuera de Lavapiés y de Gracia, fuera de sus repúblicas de bajas emisiones, que es una España laboriosa, solidaria y enraizada, a la que sus obsesiones ideológicas le importan un bledo. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProyecto de Ley integral de impulso de la economía social.
«Ustedes lo que quieren es un individuo aislado, sin dimensión comunitaria, sin familia, sin anclajes, sin ámbitos de relación naturales y, por eso, les molestan tanto las cooperativas y quieren atentar contra su independencia, que es -ya se lo he dicho antes-, según sus propios principios fundacionales -que usted ha olvidado, no le pasaron eso en el esquema-, su razón de ser. Ustedes quieren todo bajo su bota, desde el Tribunal Constitucional hasta el aula de un colegio; desde el Consejo General del Poder Judicial hasta las redes sociales; desde Televisión Española hasta las cooperativas, todo; y, siendo esto grave, lo más grave es que, en un contexto de precariedad rampante, ustedes hacen oídos sordos a las necesidades del sector. El futuro de la economía social a ustedes les preocupa bien poco; solo están interesados en que las cooperativas estén alineadas con sus monsergas y con sus sermones; y si Manolo, Rocío, Inés y Pedro se quedan sin trabajo, a ustedes les parece bien; y si los hijos de Linares, de Béjar o de Tomelloso tienen que emigrar, a ustedes les parece bien; y si la burocracia asfixia a una modesta cooperativa de vivienda, a ustedes les parece bien; y si se hunde una cooperativa, en definitiva, a ustedes les parece bien, porque, para ustedes, lo único importante en las cooperativas es que sean inclusivas, que tengan sus cuotas, que tengan sus comisiones, sus planes de igualdad, sus puntos violeta y todo aquello que se les vaya ocurriendo por el camino. Y el problema, señorías, es que el camino se recorre andando, y ustedes han caminado muy poco, han caminado muy poco. Porque resulta que exigen a la cooperativa de estuquistas de Villabajo lo que no exigen a la cúpula del Partido Socialista, a la cúpula de SUMAR o a la cúpula de Podemos; lo que no exigen a las redacciones de sus medios de cabecera. Exigen a estas cooperativas que tengan unos planes, unas comisiones, unas fórmulas y unos protocolos para detectar el acoso o para detectar las agresiones que ustedes no tenían en sus partidos, y si los tenían qué mal funcionaban. (Aplausos). No pueden acabar con el machismo en el PSOE, no pueden acabar con el machismo en SUMAR, no pueden acabar con el machismo en Podemos; en ninguno de sus periódicos de la ciénaga mediática que les rodea pueden acabar, porque cada semana son nuevos casos de periodistas, y, sin embargo, le piden a Perico y a Maite, que se dejan la piel en algo que redunda en beneficio de sus vecinos, que ellos sí, ellos tienen que tener un plan, una comisión y no sé qué otros disparates más. Ellos sí; ustedes no, pero los demás sí; siempre es así.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProyecto de Ley integral de impulso de la economía social.
«En consecuencia, comprenderán ustedes -a pesar del mitin al que hemos tenido que asistir sin tener carné de SUMAR- que el modelo cooperativo cuente con toda nuestra simpatía y con todo nuestro afecto, porque es un modelo estupendo para aquellos que creemos que los cuerpos intermedios son valiosos y para quienes no rendimos culto ni al ciudadano escuálido y atomizado del 'yo me lo guiso yo me lo como' ni a la humanidad abstracta, homogénea e incorpórea que algunos entusiasman. Si ayer tenía razón de ser el modelo cooperativo, hoy lo tiene más que nunca, porque las personas se ven cada vez más pequeñas ante grandes corporaciones que se desentienden de su fortuna y ante enormes maquinarias burocráticas que no respetan ni su libertad ni su naturaleza. Así que sí, hoy es más necesario que nunca. Sin embargo, señorías, no corren buenos tiempos para ser cooperativista en España, porque, ¿qué le preocupa a un cooperativista de nuestro país? Si es agricultor, seguramente la competencia desleal de los productos extranjeros que pone en jaque y acaba con su medio de vida; la subida de impuestos, como por ejemplo al diésel, que necesita para poder trabajar; o los ataques continuos a sus costumbres. Si es ganadero, ¿qué le puede preocupar? Echar más horas en un despacho que en la dehesa, más tiempo haciendo cola ante una ventanilla de la Administración que en el veterinario, no poder defender a su ganado de los ataques del lobo o tener que producir a pérdidas. Seguramente eso le preocupe. Si es pescador, ¿qué cree usted que le preocupa? ¿Las comisiones y los planes de los que usted hablaba o las restricciones arbitrarias, por ejemplo, que vienen de Bruselas y que amenazan su futuro laboral? ¿Qué cree usted que le preocupa más? Si su cooperativa, pongamos, estuviese dedicada al suministro de aceite, ¿qué le preocupará? Seguramente las talas masivas de olivos y las expropiaciones forzosas de campos enteros para regalárselos a los caciques de las renovables. Seguramente sea eso lo que le preocupe y no lo que usted ha estado contando aquí. (Aplausos). A cualquier cooperativista, a cualquiera, lo que le preocupa es este modelo fiscal y regulatorio cada vez más asfixiante que lleva a su trabajo a la extinción, y este modelo económico cada vez más global y competitivo que lleva a sus comunidades a la desintegración. Pero, bueno, ustedes vienen aquí a decirnos que están muy a favor de las cooperativas, y yo pregunto: ¿Están a favor de las cooperativas los que se cargaron las cajas de ahorros? ¿Están a favor de las cooperativas los de la concentración bancaria? ¿Están a favor de las cooperativas los heraldos de una globalización que destruye la pequeña explotación, la pequeña industria y el pequeño comercio en favor de la multinacional y la franquicia? ¿Están a favor del consumo de cercanía los que deslocalizan la producción de aquí y se la llevan a miles de kilómetros? ¿Están a favor de una cooperativa agrícola los del Pacto Verde y los de la Ley de Restauración de la Naturaleza? ¿Están a favor, de verdad, los que exigen a nuestros productores que satisfagan requisitos que no piden a los de fuera? ¿Están a favor de las cooperativas agrícolas los que firman acuerdos comerciales que suponen la invasión en nuestros mercados de fruta y verdura de mala calidad, producida a miles de kilómetros de distancia? (Aplausos). ¿Los que se jactan de estar defendiendo Mercosur están a favor de las cooperativas? ¿De verdad? ¿Los que prohíben explorar y explotar nuestros recursos están a favor de las cooperativas? Y, por supuesto, lo último, los de la izquierda, los del caso PSV, el mayor escándalo de una cooperativa de vivienda social, que estafaron a más de veinte mil cooperativistas obreros, ¿están ustedes a favor, de verdad, de las cooperativas? (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProyecto de Ley integral de impulso de la economía social.
«Como es sabido, la filosofía que impregna el modelo cooperativo es muy grata, muy próxima a la tradición conservadora, aunque usted se haya empeñado en hacer ver que nos preocupa que la gente coopere. No, no, el cooperativismo es muy grato, muy próximo y muy caro a la tradición conservadora, siempre muy preocupada por las economías de escala humana y por garantizar el pleno desenvolvimiento de las personas en sus unidades naturales de convivencia: la familia, el vecindario, la parroquia, la comunidad, el trabajo, el territorio... De hecho, es tan próxima que resulta imposible rastrear las raíces de la economía social y no toparse de bruces con los nombres, por ejemplo, de Chesterton, de Belloc y de la teoría distributista; es imposible seguir estudiando las raíces de la economía social y no toparse con la doctrina social de la Iglesia, con el principio de subsidiariedad, con la encíclica Rerum Novarum, con Quadragesimo Anno, con Emmanuel Mounier, con los personalistas comunitarios, con los orígenes de la democracia cristiana, con los no conformistas franceses, con los inicios de las primeras cajas rurales, con el sindicalismo agrario... Es absolutamente imposible y a nadie ha de extrañar este parentesco, porque el cooperativismo, señora ministra, constituía sobre todo una tercera vía y una esperanza; una tercera vía entre la concentración de poder en el capital y la concentración de poder en el Estado; una alternativa humana que ambicionaba familias fuertes y comunidades fraternas; una alternativa que ante el avance del individualismo más ramplón y egoísta y del colectivismo más gris, lo que quería era justamente más sociedad, más protagonismo para la gente común y más protagonismo para las personas. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProyecto de Ley integral de impulso de la economía social.
«Hablamos de cooperativas, señora ministra, de cooperativas, no de sucursales de Ferraz ni de delegaciones de Moncloa, de cooperativas. (Aplausos). Aunque lo pretendan, el amo de un cooperativista no será nunca un político ni un ministro, el amo de un cooperativista es la comunidad natural a la que sirve y nada más. Un cooperativista no hinca la rodilla, no dobla la cerviz, no agacha la cabeza, no pide permiso ni replica consignas ni eslóganes vacíos. Su causa no es la de las pancartas, ni la de las elucubraciones teóricas, ni la de las etiquetas. Su causa es muy diferente. Al cooperativista le resbalan las polémicas de tres al cuarto de las llamadas élites culturales, le importan un pimiento sus dogmas, sus frivolidades y sus obsesiones sobre cómo tiene que vivir o dejar de vivir la gente; la causa del cooperativista -es bien sabido por todo el mundo- es la de lo próximo, lo real, lo concreto, lo espontáneo y lo común: el futuro de una comarca, el acceso al crédito de jóvenes, la prosperidad de ganaderos y agricultores, el consumo de cercanía que fija población y que garantiza empleo, la promoción de vivienda asequible, el relevo generacional en la pesca... Esos son objetivos de un cooperativista, y el que participa en una cooperativa, que sabe todo esto, lo hace en su condición de vecino, de parroquiano, de usuario, de consumidor, de productor, de compañero de faena... Lo hace en esas condiciones, lo hace por lo que es, no por lo que vota, por lo que es, por lo que le une a otros, no por lo que le divide. Señorías, el cooperativista se mueve por amor, por obligaciones recíprocas, por vínculos naturales, por ayuda mutua y por compromiso; no por ideología, no por amasar grandes sumas de dinero. Esto, claro, los convierte en sujetos contraculturales y tremendamente peligrosos para el poder, porque ustedes -que desde luego no se chupan el dedo y que les gusta tener todo bajo control- detectan que ahí, en esa independencia de criterio, en esa transversalidad, en esa preocupación genuina por la polis y por sus semejantes, en esa negativa a someterse a otros, hay un riesgo, sí, claro que lo hay, el riesgo de la libertad, y por eso quieren domesticar a las cooperativas, por eso quieren colonizarlas (aplausos), por eso quieren marcarlas con su impronta ideológica y por eso quieren convertirlas en un apéndice más del Estado, de un Estado que, lo siento, señora ministra, es desde hace tiempo una prolongación, no de SUMAR, sino una prolongación del Partido Socialista Obrero Español.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProyecto de Ley integral de impulso de la economía social.
«Gracias, señora presidenta. Señora ministra, ha recitado usted de maravilla los principios fundacionales que rigen las cooperativas, pero se ha olvidado de uno: autonomía e independencia, asociarse sin hacerse dependiente y sin responder a intereses externos; se ha olvidado decir ese, la verdad. (Aplausos). Confunde también que el hecho de que el 60 % del sector sean mujeres no lo convierte en un sector feminista, sino en un sector femenino. Hay que tener cuidado con las palabras, porque cuando uno no tiene cuidado con ellas comete errores como el que usted ha cometido, que ha dicho que 'ustedes denostan'. No; se dice: 'ustedes denuestan'. La superioridad moral que ha tenido usted se la aplica. (Aplausos). Ya comenzamos. (Risas). Debatimos hoy la enmienda a la totalidad que mi Grupo Parlamentario presenta, y que también ha glosado la señora ministra, a este Proyecto de Ley Integral de Impulso de la Economía Social, un proyecto que incluye algunas cuestiones positivas de eficacia práctica que, sin embargo, quedan ensombrecidas por otras de mayor magnitud, que solamente nos despiertan sospecha y rechazo. Sospecha por el nulo interés del Ejecutivo por abordar los retos reales que afrontan hoy las cooperativas en España, amenazas que se ciernen sobre el sector que, sin embargo, ninguna de ellas es anunciada y ni siquiera parece querer ser conjurada en este proyecto de ley, que es mucho más una adaptación cosmética -sí, la palabra que da el buen Estado- del cooperativismo al lenguaje del clan posmoderno que una respuesta a sus desventuras, y es que estamos -sí, una vez más- ante un caso más, el enésimo, en que el Ejecutivo parece más interesado en el marketing que en la política, en la comunicación que en las soluciones, en el envoltorio que en la sustancia. Pero también rechazo, rechazo porque lo que hace esta reforma es una injerencia -también le ha molestado esta palabra, señora ministra- en un sector, el de la economía social, que por su propia naturaleza es autónomo y ajeno a presiones y cantinelas ideológicas. Señorías, el atractivo de las cooperativas reside en su independencia, en su horizontalidad, en su carácter popular, pequeño, local, familiar, orgánico, incluso podríamos decir prepolitico. Su nacimiento libre, autogestionado y desde abajo es lo opuesto a cualquier lógica de instrumentalización, control y supervisión por parte del Estado, y su desarrollo al servicio exclusivo de los intereses, las necesidades y las preocupaciones de sus socios es un recordatorio de humanismo, decencia y solidaridad en estos tiempos marcados por neurosis ideológicas y en los que la burocracia parece extenderse e invadirlo todo.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Esto es lo que creo que haría un Estado social digno de tal nombre: dejar de especular con suelo público, dejar de llevarse picos indecentes con la necesidad de la gente, colaborar con la iniciativa privada para extender el parque de vivienda de protección oficial, planificar espacios amables y habitables y bonificar la densidad. Pero, bueno, parece que en España hay quien prefiere la España de las chabolas y la España de la infravivienda a la España de las grúas, porque si no hay grúas, en un panorama de concentración urbana brutal como el que tenemos, habrá chabolas y habrá infravivienda. Y en esas chabolas y en esas infraviviendas no vivirá ninguno de los que aquí vota contra las grúas, vivirán españoles normales y corrientes que no tienen por qué pasar por ese trance. (Aplausos). Saber esto ha de llevarnos a cerrar el círculo; construir es el medio, no es el fin. De nada servirá esta modificación si es aprobada, ni tampoco las reformas pendientes, si no tenemos un horizonte colectivo hacia el que caminar, si no tenemos una ambición, un norte moral. El de VOX es claro, y ya lo he repetido aquí en innumerables ocasiones: un país de familias que puedan ser dueñas de su casa y que puedan vincularse de forma duradera al espacio en el que residen. Por eso hay que construir, en primer lugar, para que haya vida en común, con una concepción humanística y no solamente contable, como tanto se estila por estos lares; es decir, un urbanismo para vivir y no solamente para sobrevivir. En segundo lugar, hay que construir para quien no tiene casa actualmente. Hay que construir para que jóvenes y rentas bajas que han sido expulsados de la posibilidad de comprar vuelvan a tener la posibilidad de acceder a una vivienda en propiedad. Hay que construir para que los españoles anónimos tengan un hogar digno de tal nombre, no para seguir concentrando la propiedad en pocas manos, ni para que grandes fortunas extranjeras hagan su agosto, ni para levantar bloques de estudios unipersonales o de apartamentos turísticos donde no hace falta, ni para que unos pocos depreden nuestro patrimonio natural o peguen el pelotazo que llevan años esperando. Hay que construir al servicio de un orden justo y de una causa noble, y a mí no se me ocurre una causa más noble que la de devolver al español corriente la posibilidad de ser dueño de su casa y, con ello, de ser dueño de su destino. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Señorías, si faltan casas, hace falta construir, y, si hace falta construir, hace falta suelo y, por tanto, bienvenidas sean las mejoras técnicas de esta PL, bienvenida sea la seguridad jurídica, bienvenida sea la atención a las demandas de los ayuntamientos y bienvenida sea también toda fórmula para evitar las paralizaciones de los PGO sine die por errores absolutamente subsanables. Bienvenido sea todo esto, pero no nos contemos a nosotros mismos una película particularmente reconfortante. Esta modificación de la ley del suelo, si sale adelante, puede ser absolutamente inane y estéril si no viene acompañada de otras reformas absolutamente necesarias que están pendientes. Está pendiente, desde luego, acelerar los procesos de transformación del suelo. Está pendiente aligerar trabas, burocracia, peajes o impuestos a la construcción. Está pendiente abrir de una vez por todas el melón de la densidad; sí, de la densidad, que fue clave para canalizar el empuje demográfico de este país hacia las grandes ciudades entre los años cincuenta y ochenta, y que tiene que ser clave para poder canalizar el empuje demográfico hoy hacia las grandes ciudades si no queremos aceptar -yo creo que nadie lo quiere en esta Cámara- que haya personas que trabajan a dos horas y media de donde viven, familias desplazadas de su barrio de toda la vida, parejas embutidas en pisos compartidos o precios de las casas por las nubes.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Sigamos, quinta diferencia: en un panorama, en un contexto de demanda infladísima, cada vez menos inmuebles se destinan al alquiler permanente, que es el que necesitan las familias, no otro, el permanente, y esto no es por arte de magia. Esto es consecuencia de sus regulaciones y su fracaso, de cómo han desatado inseguridad jurídica, un millón menos -y bajando- desde que ustedes gobiernan. No sé si es para considerar que es algo ajeno a la política. Y sexta y última diferencia: en ese transcurso, han pasado dieciséis años, señorías y, en consecuencia, muchos edificios han envejecido, se han deteriorado y no ha habido las pertinentes y necesarias rehabilitaciones. Vistas las diferencias, creo que podemos concluir que tener el mismo parque inmobiliario que en 2009 con los cambios sociodemográficos que hemos experimentado desde entonces es una verdadera catástrofe que, en verdad, no es tener el mismo parque inmobiliario, sino tener muchas menos casas para mucha más gente y ubicadas en muchos peores lugares. En España, faltan grúas y faltan casas, faltan casas y faltan grúas, pero, sobre todo, falta una clase dirigente que piense en el país a largo plazo y que se haga cargo también de los efectos perniciosos de sus políticas, de los consensos que aquí ha habido sobre no construir, de los consensos que aquí ha habido sobre la organización territorial desquiciada que hay en este país y sobre los consensos que aquí ha habido sobre traer y traer cada vez a más gente sin decir y sin tener claro dónde van a poder alojarse y dormir. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«La tercera diferencia tiene que ver con la distribución de la población y la distribución de las casas en el territorio, porque, claro, cuando uno se carga las oportunidades en medio país, vía desindustrialización, vía deslocalización de la producción, vía estigmatización del modo de vida rural, las personas se mueven a las grandes ciudades, pero las casas no, las casas se quedan. En este país, se construyeron muchas casas en los años ochenta, noventa o dos mil, en capitales de comarca, en pequeñas y medianas ciudades, en agrociudades y en pequeños pueblos industriales que hoy están vacíos, porque, al mismo tiempo que se construían esas casas, se acababa con las condiciones de habitabilidad de estas. Al mismo tiempo que se construían esas casas, ustedes condenaban a emigrar a sus potenciales inquilinos o a sus potenciales compradores. Es decir, que puede que tengamos el mismo número de casas que en 2009, pero en algunos sitios no se llenan y, en otros sitios, faltan cada vez más. Cuarta diferencia: como consecuencia de los nuevos hábitos culturales, cada vez hay menos personas por hogar. Actualmente, se forman al año el triple de hogares de los que se producen, la estimación del INE para 2039 es que habrá 4 millones de hogares nuevos y el hogar más repetido en España estará formado por una sola persona. Aun así, habrá señorías como el señor Ibáñez, que dirán que no les daremos casa a estas personas, y yo creo que es que, al final, algunos seguirán erre que erre y no se bajarán nunca de la burra hasta que no haya infravivienda en cada esquina de nuestro país, en cada esquina de nuestras calles.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoProposición de Ley por la que se modifica el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana,...
«Gracias, señora presidenta. El debate de hoy llega tarde, tardísimo; y es ilustrativo de cómo toda una generación de políticos ha sido incapaz de dar respuesta a la necesidad habitacional acuciante que hay en España, una necesidad que ha sido creada de forma artificial por esos mismos políticos, al convertir en escaso y en consecuencia, en tremendamente caro y lucrativo, un bien esencial como es la vivienda. Señorías, tenemos el mismo parque inmobiliario que en el año 2009, 26 millones de inmuebles, pero hay diferencias bastante notables que conviene mirar con detalle. La primera, este parque está concentrado en menos manos. Tenemos muchos menos propietarios de una sola vivienda, muchos menos propietarios jóvenes, muchos menos propietarios de rentas bajas y muchos más multipropietarios, particularmente fondos y fortunas extranjeras. Esto quiere decir que las familias tienen menos poder para organizar su vida y los grandes más poder para condicionársela. La segunda diferencia, también bastante notable, es que tenemos el mismo parque inmobiliario para 3,5 millones más de personas; 3,5 millones más de personas que algunos trajeron para poder abaratar costes laborales y otros para poder saciar sus ansias multiculturales y que, hoy, de camino, han generado también un grave problema habitacional porque, a más población, también más necesidad de hogares; algo que parece que ninguno de los genios del Excel que diseñaron estas políticas previó ni fue capaz de imaginar.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre el fracaso de la política del Gobierno en materia de vivienda.
«Y ya llegamos al broche final. Con los alquileres en máximos históricos y un problema gravísimo de falta de oferta, gracias al señor Conesa, al señor Serna y al señor Pisarello, a ustedes no se les ocurre nada mejor que maniatar a los propietarios, amparar la inquiokupación, la morosidad y, al mismo tiempo, apoyar la regularización masiva de cientos de miles de personas y no parar de fomentar el efecto llamada. (Aplausos). Lo primero lleva a un retroceso aún mayor de los pisos disponibles y lo segundo a una presión aún mayor sobre esa oferta cada vez menor, menguante y en retroceso. Señorías, si los precios suben -y van a subir en el próximo año-, las quejas ya no tienen que ir exclusivamente al señor Conesa, al señor Pisarello o al señor Serna, sino también a todos ustedes, porque obras son amores, y no buenas razones. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre el fracaso de la política del Gobierno en materia de vivienda.
«Pero sigamos. Otra fórmula que había ayudado a generalizar la vivienda en propiedad fue la de las VPO. ¿Qué ha hecho el Partido Popular, además de regalarlas a fondos y retirar la financiación? Entre los años cincuenta y ochenta teníamos más de 100 000 VPO al año, entre los años noventa y 2010 más de 50 000, y ahora, con la población creciendo -evidentemente, no de forma orgánica, pero creciendo-, tenemos menos de 10 000 al año. Repito, desde el año 2010, menos de 10 000 al año, por obra del Partido Popular y por obra del Partido Socialista. Por cierto, si Sánchez nos debe 184 000, el Partido Popular en Madrid, como prometió en 2019, también nos debe 25 000. Que cada palo aguante su vela. (Aplausos). Mas. Año 2015, reforma del Código Penal que abarata las penas por usurpación y da carta de naturaleza, legítima y supone el pistoletazo de salida del fenómeno de la okupación. Autor: Partido Popular. Y aún hay más. Ahora dicen que hay demasiadas regulaciones sobre el suelo. Es una pena, porque ojalá hubiera gobernado alguna vez el Partido Popular este país, para que las hubiese quitado y hubiera sido más rápido y asequible poder producir vivienda y que así fuera más asequible poder comprarla y también alquilarla. ¡Increíble!»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre el fracaso de la política del Gobierno en materia de vivienda.
«Y, claro, las casas que ya no pueden comprar los españoles no se esfuman, no se evaporan, no se las lleva el viento; las compran otros. Sí, las compran grandes propietarios, las compran fondos, las compran buitres, de los que tanto habla la izquierda y tanto hablaban ayer el señor Pisarello, el señor Serna y el señor Conesa. ¿Y saben ustedes a dónde van los buitres? Los buitres son aves carroñeras: van a sustancia muerta o desfalleciente, que es como han dejado ustedes el mercado de la vivienda en España. (Aplausos). Pero volvamos a la iniciativa. Por si el daño fuera poco, el Partido Popular también acabó con una figura que había sido muy exitosa, muy notable para conseguir favorecer el acceso popular a la vivienda en propiedad, la deducción por inversión en vivienda habitual, y eso que en el programa de 2011 llevaban lo contrario, ampliar dicha figura, aunque ya sabemos que las palabras se las lleva el viento. (Aplausos). Ahora, eso sí, vuelven a hablar de una fiscalidad que permita a los españoles comprar su primera vivienda. Y nosotros estamos de acuerdo, porque la actual fiscalidad supone una barrera infranqueable para que la gente común pueda tener su primera vivienda. Pero, claro, a la hora de la verdad, ¿qué es lo que pasa? La hora de la verdad no es la de las declaraciones, sino la de las votaciones, y en esa hora de la verdad ustedes votan muy mal. Primero, votan muy mal cuando VOX lleva continuamente a parlamentos autonómicos -más de veinte veces en el último año- bajadas, reducciones o eliminaciones del pico indecente que las Administraciones, sus Administraciones, se llevan cada vez que alguien quiere comprar una vivienda. (Aplausos). Votan en contra, pero, por otra parte, ponen alfombra roja a todas las fortunas extranjeras, con cuantiosas bonificaciones y deducciones fiscales, que niegan a los españoles en un ejercicio bochornoso de discriminación de lo propio que habría que recordar aquí todos los días.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre el fracaso de la política del Gobierno en materia de vivienda.
«Pero hemos venido a hablar de una iniciativa del Partido Popular, y lo cierto es que no conviene que nos hagamos trampas al solitario: aquí no nos han traído solamente los diputados guasones de la izquierda, un país no se acuesta de propietarios y se despierta de precarios de la noche a la mañana. Las obras de demolición llevan tiempo, requieren del concurso de muchos. No han sido cuatro medidas de última hora las que han torcido una trayectoria exitosa, sino décadas de liquidación concienzuda de un modelo social -el nuestro- que permitió a millones de españoles disfrutar de vidas plenas, estables y seguras, gracias, entre otros ingredientes, a la popularización de la vivienda en propiedad. (Aplausos). ¿Y qué nos debe el Partido Popular en materia de vivienda? En el debe del Partido Popular están, por ejemplo, la Ley 1/2013 y sus sucesivas prórrogas, apoyadas por todo el hemiciclo, que trituraron la garantía hipotecaria y llevaron a las entidades financieras a prestar menos, más caro y con peores condiciones. Gracias a esas normativas, se expulsó de la posibilidad de comprar a jóvenes y rentas bajas, a los que se condenó a ser inquilinos a perpetuidad. Como resultado, tenemos la mitad de jóvenes dueños de casas, se ha duplicado el tiempo que lleva a un salario mediano poder adquirir una vivienda y se ha trasladado una enorme presión al mercado de alquileres. (Aplausos).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre el fracaso de la política del Gobierno en materia de vivienda.
«Gracias, señora presidenta. Con frecuencia, cuando hablamos de vivienda en este hemiciclo, la izquierda se suele llevar todos los capones, y no es para menos, porque este Gobierno ha destrozado el mercado de alquileres, la oferta de larga duración, la seguridad jurídica y nos ha llevado a liderar las peores estadísticas posibles. Si hoy estamos hablando de zulos, de pisos compartidos, de castings inmobiliarios, de jóvenes que no pueden emanciparse y de personas con su proyecto vital bloqueado, es gracias a diputados como el señor Conesa, el señor Pisarello o el señor Serna, que ayer estuvieron muy ufanos, muy guasones, haciendo como si lo de la vivienda no tuviera nada que ver con ellos, como si les pasara de refilón, como si la izquierda no hubiera gobernado ni un simple rellano en este país jamás. (Aplausos). Algo realmente extraordinario. Ellos eran espectadores, asistían a una obra de teatro; espectadores, y no lo que son en verdad, porque son perpetradores de muchísimo dolor, y, por cierto, al servicio de una casta que nos quiere solos y sin nada. La verdad es que a mí, señores Conesa, Pisarello y Serna, me costaría conciliar el sueño viendo el efecto de las políticas que ustedes defienden; me costaría conciliarlo, la verdad es que sí.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuáles son las medidas que va a adoptar el Gobierno...
«Por eso -y ya concluyo-, ante la sucesión de disparates, únicamente cabe actuar con determinación, y por eso hay que elegir: o la España de los solares vacíos y los precios disparados, o la España de las grúas y las familias propietarias; o la España en la que compran, alquilan y reciben vivienda social los nuestros, o el país que discrimina a sus propios hijos en su casa; o la España de la vivienda protegida, o la España del coliving; o la España en la que el Estado se forra con los impuestos a la vivienda, o la España en la que la gente puede comprar su casa porque no hay esos impuestos; o la España de la gente decente, o la España de la okupación y la especulación; o la España de los alquileres asequibles, o la España de los alquileres imposibles; o la España de la propiedad distribuida España, o la España de la propiedad concentrada. Frente al consenso de tantos políticos -tantos- que nos quieren atomizados, divididos y sin propiedad, el consenso de la gente corriente, del español normal, de aquel que lo que quiere es ser dueño de su casa, tener familia, tener raíces y que su barrio siga siendo exactamente eso, su barrio. Lo que nos va a salvar, señorías, no son ni Miami ni Viena; son Carabanchel o Nou Barris. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuáles son las medidas que va a adoptar el Gobierno...
«Así, en los últimos años, la combinación de regulación excesiva de los alquileres, tolerancia con la inquiokupación y fomento de la inmigración masiva ha llevado a que en España tengamos un millón de viviendas menos en oferta de alquiler que hace cinco años y tres millones de personas más buscando casa. Una jugada de genios; una jugada de genios que, sin embargo, parece que a algunos aún les sabe a poco, porque andan unos prometiendo ventajas fiscales a fortunas extranjeras y otros pidiendo remesas de cientos de miles de inmigrantes cada año, sin preocuparse, por supuesto -porque esto no le preocupa a nadie-, de dónde van a dormir estas personas que quieren traer, de si nuestras infraestructuras residenciales están preparadas para soportar esa presión o de si más temprano que tarde aparecerán en nuestras ciudades esas escenas que están ya siendo tendencia en otros países occidentales de sinhogarismo, de infravivienda, de chabolismo y hacinamiento. Esto nunca les preocupa cuando los llaman. (Aplausos). Y fíjense que una de las cosas buenas que tenía el terrible invierno demográfico, el terrible invierno demográfico que asola España, era que en un país con muchas más muertes que nacimientos el problema de la vivienda estaría resuelto; pero es que ni por esas. Ustedes se han empeñado en traer a medio mundo desconociendo lo más básico, que fronteras seguras no son solamente la precondición para garantizar nuestra existencia, sino que, en un contexto de falta de oferta, fronteras seguras son también el requisito para que tengamos precios asequibles en los pisos.»
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Carlos Hernández Quero · Vox ·
Congreso · PlenoMoción consecuencia de interpelación urgente sobre cuáles son las medidas que va a adoptar el Gobierno...
«¿Qué ha pasado? ¿Qué ha sucedido? Que han promocionado tanto el alquiler, han dificultado tanto la compra a millones de españoles y han traído a tanta gente de tantos lugares de forma tan irresponsable que han convertido nuestras principales ciudades en calderas a punto de estallar, con una demanda altísima y una oferta insuficiente, claramente en retroceso, que ha llevado a una burbuja de precios, una burbuja que pagan los mismos de siempre: los nuestros. ¿Y qué han hecho entonces los políticos, qué han hecho para tratar de pincharla? ¿Poner suelo a disposición en lugar de especular con él? ¿Aligerar trámites, trabas, peajes y burocracia? ¿Construir para que la vivienda deje de ser un bien artificialmente escaso y caro y los españoles puedan volver a ser dueños de sus casas? ¿Hacer vivienda protegida? ¿Mejorar las condiciones de financiación para jóvenes y rentas bajas? Nada de eso han hecho. Lo que los políticos han hecho ha sido insistir en la receta que nos había traído hasta aquí, insistir en la senda del desastre: más alquileres y más inmigración. Algunos no se bajarán de la burra hasta que no mandemos al garete todo lo que amamos y lo poco que aún poseemos y conservamos.»
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«Ahora vamos con la segunda idea de que la libre circulación de personas, mercancías y capitales iba a generar espontáneamente un orden mejor en nuestras ciudades y que ahora serían paraísos cosmopolitas donde nos libraríamos de todo atavismo, podríamos hablar mil idiomas, probar sabores exóticos, aprender costumbres pintorescas, cruzarnos con estudiantes internacionales y disfrutar de barrios vibrantes y multiculturales donde jamás nos encontraríamos con nuestra ex. Lo que callaban, de nuevo, los apóstoles de estas medidas es que lo de la ciudad global también tenía truco y que entre palabras bonitas y promesas de una Arcadia feliz en verdad estaban convirtiendo nuestras ciudades en espacios sin alma, en lugares vacíos, a medio camino entre el parque temático y el gueto, a caballo entre un centro comercial infinito y una 'zona No Go'. Lo que callaban, también, es que mientras unos -los menos- disfrutaban de restaurantes sofisticados, servicios a domicilio y mano de obra muy barata, los más lo que tenían era inseguridad cotidiana, machetazos, precios desorbitados, sustitución cultural, barrios irreconocibles y problemas de vivienda. Sí, problemas de vivienda, porque hoy el españolito medio vive emparedado, vive en mitad de un sándwich, en tierra de nadie, entre los barrios de precios prohibitivos y los barrios de tránsito prohibido; entre las fortunas extranjeras, que compran a tocateja lo que los nuestros ni siquiera pueden soñar con adquirir a plazos, y los inmigrantes de bajos recursos, que acaparan ayudas y alquileres sociales; entre los maletines y las bandas. Tanto unos como otros han desplazado de su entorno a los españoles medios y les han convertido en extraños en su propia tierra. (Aplausos).»
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«Gracias, señora presidenta. España ha dejado de ser un país amable para jóvenes, trabajadores y familias. Las últimas décadas han sido de decadencia, de consensos por arriba en los Parlamentos y de lamentos ahogados por abajo en las casas, décadas en las que ha adelgazado la clase media y han engordado tanto el privilegio como la precariedad. Los españoles somos más pobres, estamos más solos y nos sentimos cada vez más pequeños ante fenómenos que nos pasan por encima y que nadie ha deseado. Y en el centro de todo este proceso de desposesión está la vivienda, los hogares por los que el Partido Popular y el Partido Socialista han pasado como un auténtico huracán, extendiendo la incertidumbre donde ya reinaba la estabilidad y poniendo en entredicho esa máxima que dice que las nuevas generaciones vivirán mejor que las anteriores. Ya no. En los últimos tiempos, en España ha habido al menos dos ideas indiscutidas sobre cómo debían ser nuestras ciudades. La primera es que íbamos a ser más flexibles si vivíamos de alquiler y, sobre todo, más libres; que lo avanzado, lo moderno, lo guay y, desde luego, lo europeo era fluir, vivir sin ataduras, sin compromisos, sin poseer nada, sin vincularse de forma duradera a ningún lugar; que es mejor ir con la casa a cuestas como un caracol -un día aquí y otro allá- o compartir, que, además, es toda una aventura y te abre mucho la mente; que eso de echar raíces o de querer vivir cerca de los tuyos es una antigualla, una reminiscencia de esa España en blanco y negro que habrá que dejar atrás más temprano que tarde. Ya saben: España es el problema y Europa es la solución, el papanatismo de siempre. Lo que callaban los que nos empujaban a convertirnos en jornaleros del alquiler es que en esa Europa tan ensalzada su parque inmobiliario estaba en manos de muy pocos, en manos de un puñado de fondos y de un puñado de alcaldes ansiosos por convertir a sus inquilinos en votantes y a sus votantes en inquilinos. Y lo que también callaban es que dar un portazo a la propiedad era dar la bienvenida a la soledad, a los ahogos económicos, al desarraigo, a los tumbos y a las vidas líquidas. No hay más que ver la España de hoy y compararla con la de hace veinte o veinticinco años para comprobar que aquellos cantos de sirena eran toda una engañifa; que nos dieron gato por liebre; que el esfuerzo económico que hoy hacen las familias para poder pagar una casa es mucho mayor que el de entonces; que la vivienda se ha convertido en un bien de lujo; que ya no se emancipa nadie; y que ni siquiera conocemos a quien tenemos al otro lado del rellano, a nuestro vecino. (Aplausos).»
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«Y, finalmente, inmigración y vivienda. Es una cuestión puramente matemática. Si nos cargamos un millón de viviendas que antes estaban en el mercado de alquiler y ya no están y traemos a tres millones más de personas -me da igual, no considera usted que son de fuera, piense que son de aquí- y tenemos un millón de viviendas menos, ¿cuál es el resultado? A no ser que seamos negacionistas de las matemáticas, el resultado es: dolor para la gente. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).»
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«Más cuestiones. Me pregunta qué hemos hecho en aquellos lugares donde VOX gobierna. Lo cierto es que VOX tiene competencias sobre urbanismo en muy poquitos lugares, pero le voy a decir que hay un municipio llamado Bormujos -tuve la suerte de estar ahí la semana pasada-, pegado a la capital sevillana -forma parte de su área metropolitana- y cuya población ha tenido un crecimiento drástico en veinte años -ha pasado de 2000 habitantes a 25 000 habitantes-, donde están ya las obras de más de seiscientas viviendas de protección oficial. Si las comparamos con cuántas necesita el Estado y cuántas está construyendo, a lo mejor palidecen un poco sus datos. (Aplausos). Más cuestiones. Menciona a Orbán. Puede buscar en Internet, en Eurostat, cuánto ha crecido el número de propietarios en Hungría desde los años noventa. En España ha descendido el número de jóvenes propietarios a la mitad desde mitad de los años 2000, a la mitad -estamos ya en cifras muy bajitas-, y por debajo de los 45 años superamos la media europea de personas que viven en alquiler. ¿Sabe qué pasa en la Hungría del ogro Orbán? Que el 90 % de las personas son dueñas de la casa en la que viven. Seguramente también será un horror de extrema derecha. (Aplausos).»
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«Más cuestiones. No, yo no he dicho que usted haya estigmatizado la construcción, he dicho que ahora hubieran hecho falta casas ya construidas, en la época de vacas flacas, y para que ahora estuvieran construidas nos teníamos que haber puesto manos a la obra en la época de vacas gordas, pero durante ese tiempo, durante quince años, en lugar de construir hemos estigmatizado la construcción y hemos considerado que construir era un pecado. Hemos abandonado al sector y hemos dicho que ser un chaval y dedicarse a la formación profesional o ser un trabajador manual era de pringados. Por tanto, cuando ahora necesitamos que haya gente construyendo, no la hay. Sucede un poco lo mismo con la vivienda social. Es fantástico hacer ahora anuncios grandilocuentes de vivienda social, pero es que la vivienda social se necesita ahora. ¿Cuándo se tenía que haber construido? Ayer, no hoy. Está muy bien que ahora estemos todo el día con la manta a la cabeza, que si Viena para acá y si Viena para allá, pero ha habido comunidades autónomas en las que su partido ha gobernado durante treinta o cuarenta años; por ejemplo, podría haber convertido el Partido Socialista a Andalucía en Viena o a Castilla-La Mancha, su comunidad, en Viena. Si no lo han hecho, la pregunta para ellos.»
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«Gracias, señora presidenta. Señora ministra, celebro que usted se encuentre tan descolocada como yo cuando escucha que la vinculación entre los suicidios que crecen en la juventud española y la precariedad material que existe está descartada, que la vinculación y la causa de los suicidios de la juventud española es por la masculinidad tóxica. A usted le parecerá esto una auténtica chorrada o una idiotez. Pues su compañera del Consejo de Ministros, Mónica García, tiene un secretario de Estado que se llama Javier Padilla y que ha escrito un artículo en el que dice eso. Se lo pregunta a ella. (Aplausos). En segundo lugar, me da la enhorabuena por el ascenso y, al mismo tiempo, me dice que mi partido no comparte lo que yo digo. Qué política tan rara de ascensos ¿no?: elevamos a la persona que no compartimos lo que dice. Es muy extraño. Nunca he visto una empresa que haga eso. (Risas y aplausos). En tercer lugar, dice que mi discurso es muy social y demás, pero que luego no apoyamos las medidas de este Gobierno que benefician a la gente. Efectivamente, como somos muy sociales, no apoyamos las medidas del Gobierno que perjudican a la gente. (Aplausos). Usted me ha dicho en otras ocasiones que yo me he equivocado de partido. Tal vez debería preguntarle yo a usted, si es tan social como yo creo que usted es y se cree tanto lo que usted dice, cómo es posible que siga siendo ministra del Partido Socialista. (Aplausos).»
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«Si la vivienda, señora ministra, es un bien escaso, caro y tremendamente lucrativo para unos pocos es porque todas las acciones que se han tomado en vivienda en los últimos años en este país han ido encaminadas a ello, a reducir oferta cuando más se necesitaba y a tensionar la demanda trayendo y trayendo más gente, negándose a aceptar la evidencia de que, cuantas menos casas y cuanta más gente, más dolor, más escenas inasumibles y precios más altos.»
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«¿Qué más, además del desplome de oferta? El aumento de otras opciones, que son indeseables para las familias, como la de temporada turística o por habitaciones, así como la subida de precio de las piezas más baratas del mercado, las condiciones leoninas para los inquilinos, los castings inmobiliarios, las colas que dan la vuelta a la manzana para ver los pisos más baratos del mercado de alquiler en cada ciudad, la multiplicación del número de contactos que tiene cada anuncio -por encima de los trescientos contactos tiene cada anuncio en Barcelona de gente que quiere ir a ver cada piso-, la reducción drástica de la firma de contratos, el abandono por parte de los propietarios del mantenimiento de sus inmuebles y la crecida del mercado negro. ¿Y quiénes son los perjudicados? Los vulnerables, aquellos a los que ustedes decían que querían proteger. Han creado una casta de nuevos parias, a los que nadie quiere alquilar: jóvenes, personas con hijos a cargo, familias de rentas bajas, desempleados, autónomos, pensionistas con pensión muy baja... Siendo amables, podríamos decir que han generado justo lo contrario de lo que pretendían. Conociéndolos, cabe decir que quizá han generado justo lo que querían.»
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«Y, claro, sin vivienda social, si la empresa pública de vivienda es un camelo, si no se construye, si no se rehabilita, si no se aumenta edificabilidad ni altura ni densidad, pues se van acabando las balas. Pero, bueno, confiemos. Ustedes son unos entusiastas del alquiler, así que cabe pensar que tienen el asunto bastante bajo control, que saben cómo hacer que la gente consiga tener un alquiler asumible, asequible y duradero. Lo cierto es que llevan cinco años tocando todas las teclas posibles de la intervención en el mercado: prórrogas forzosas y extraordinarias de los contratos; congelación de la actualización de rentas; tolerancia con la ocupación; permisividad de la morosidad arrendaticia; controles de precios; laberintos para poder recuperar la posesión; traslado de la responsabilidad al particular, al que se le dice 'ahí te apañes', mientras el Estado se lava las manos y no cumple con el artículo 47 de la Constitución, que le mandata a él y no al particular. En definitiva, hay toda una serie de políticas y regulaciones aparentemente muy bien intencionadas, que suenan muy bien en los oídos, pero que saben muy mal en el paladar. ¿La política se mide por intenciones? No, lo cierto es que se mide por resultados, y con todas estas políticas ha pasado exactamente lo que ya sabíamos que iba a pasar, lo que ya ha pasado en todos los lugares donde se han tomado estas medidas: el desplome de la oferta de larga duración. En Barcelona, un 75 % menos; en Madrid, un 50 % menos; en España, 40 % menos. Hay un millón de casas menos y en el mismo periodo de tiempo han entrado en España tres millones de personas. Un millón menos, tres millones más: a lo mejor estamos generando un pequeño problemita con el tema de la oferta. (Aplausos).»
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«Pero, bueno, no pasa nada, no vamos a construir porque el Gobierno tiene otras soluciones y vamos a escucharlas o bien no es muy social y se ha sacado de la manga el as de la empresa pública de vivienda. Vamos a ampliar oferta gracias a la iniciativa de la Administración. Pues no, error también. Resulta que quieren tratar una crisis tan acuciante como la falta de vivienda en España como si fuera una crisis de comunicación. Reúnen en una sala a los genios del marketing político, un poco de brainstorming, un nombre chulo y pegadizo y patada a seguir. Cuando los españoles quieran que se rindan cuentas ya en media hora habrán aparecido nuevas películas, y aquí paz y después gloria. El problema es que algunos tenemos memoria. ¿Dónde están las 184 000 viviendas que prometió Sánchez? O, por irnos un poquito más atrás, ¿sabe usted cuántas prometió Zapatero en el programa de 2008? (Aplausos). Lo puede buscar ahora mismo. Prometió 1,5 millones: 600 000 en alquiler social y 900 000 en vivienda protegida. En Cataluña, Illa promete ahora 50 000, que son las 50 000 que prometió Montilla en 2006. Imagino que pronto convocarán a todos los agraciados a la entrega de llaves en Moncloa y pedirán perdón por este retraso de más de dos décadas. (Aplausos).»
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«¿Y qué problemas de vivienda hay en España? Múltiples, desde luego, y usted lo sabe bien. Pero vayamos a lo básico, al meollo del problema. Simplifiquemos un poco y hablemos exclusivamente de alquileres. El problema de la vivienda en España se resume en que hay un desajuste atroz entre oferta y demanda, entre la gente que necesita una casa y los pisos disponibles. Creo que estaremos todos de acuerdo en que hay un desajuste brutal, menos el señor Serna, que nos ha contado que no hay ningún problema de oferta en este país. Los demás podremos llegar a este consenso, a que hay un desajuste brutal entre la gente que busca casas y las casas disponibles. Este desajuste tan dramático ha llevado a una subida drástica de precios, de hasta el 80 %, desde el año 2014, momento desde el cual estamos sumidos en una auténtica burbuja de los alquileres. Si tenemos claro que este es el principal problema, habrá que hacer una de dos cosas: ampliar oferta o tocar alguna cosilla del lado de la demanda. Vamos a ver qué es lo que ha pasado con la oferta. ¿Qué formas posibles hay de ampliar oferta? Primero, construir. En la situación actual parece que lo suyo es abrir la ventana y toparse con un mar de grúas allí donde haya precios muy tensionados, pero no. Error. Llevamos quince años estigmatizando la construcción, quince años cargándonos el sector, diciéndole a la gente que los trabajos manuales son de pringados, abandonando la formación profesional, bloqueando proyectos urbanísticos, sacando regulaciones cada vez más restrictivas sobre el suelo, poniendo infinidad de trabas, peajes, burocracia, tasas e impuestos a la edificación, permitiendo que el Estado se enriquezca con una necesidad pública y se convierta en el principal especulador de suelo. Resultado: aquí no construye ni el Tato. (Aplausos). No llegamos ni a noventa mil viviendas construidas al año, y sabemos que se constituyen, aproximadamente, el triple de hogares cada año. Son noventa mil viviendas y se constituye el triple de hogares. La estimación para 2039 del INE, sin bandazos demográficos ni censos poblacionales adulterados, es que se formarán, al menos, 250 000 hogares nuevos cada año. Si a esto le sumamos que, como algunos creen, hay que traer doscientos mil inmigrantes más cada año, tenemos un problema muy gordo con la oferta. (Aplausos).»